El PP aplaude (literalmente) Manuel Marchena
El juez que presidió el juicio del Procés ha ingresado a la Academia de Jurisprudencia y Legislación
MadridCinco horas después de que acabara la sesión del juicio contra José Luis Ábalos sentado entre los miembros del tribunal, Manuel Marchena entraba solemnemente al salón noble de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España para ingresar en ella como académico. Un acto protocolario en el que, rodeado de los nombres de más peso de la justicia española, ha pronunciado un discurso de 45 minutos sobre la incorporación de datos electrónicos al proceso penal. Se le escuchaba –y hacía alguna foto con el móvil– la portavoz de Justicia del PP, María Jesús Moro. Ha llegado sola cuando faltaban diez minutos para que arrancase el acto y, mientras buscaba su sitio, ha recibido una particular bienvenida. Julián Sánchez Melgar –que también está juzgando a José Luis Ábalos y que fue fiscal general del Estado con Mariano Rajoy después de la muerte de José Manuel Maza– le ha tocado el hombro para saludarla. Después de una breve conversación, ha ido a sentarse. Y –al igual que toda la sala– ha aplaudido a Manuel Marchena cuando ha terminado su discurso y cuando ha recibido la insignia que lo acredita como académico.
Casi al mismo momento que María Jesús Moro llegaba, Pablo Llarena exhibía complicidad y compartía sonrisas con José María Macías, uno de los magistrados conservadores del Tribunal Constitucional y amigo íntimo del juez que continúa esperando a Carles Puigdemont. Más tarde Llarena –aliado ilustre de Marchena en la obstaculización de la ley de amnistía– saludaba con buena sintonía al exministro Juan Carlos Campo, del ala progresista del TC. Y en la mesa presidencial se sentaba Consuelo Madrigal, erigida en una de las fiscales díscolas contra la amnistía, que es tesorera de la Academia.
Manuel Marchena ha aprovechado el discurso para presentar como "indispensable" una adaptación de las leyes a las tecnologías digitales, pero también para recordar con nostalgia la buena nota que consiguió en un examen de derecho civil en la Universidad de Deusto y para agradecer la "paciencia" de su mujer –su "mejor consejera"– por leerse todos sus escritos. Y entre líneas se le ha entendido la enésima crítica hacia la ley de amnistía: ha sido cuando desacreditaba en términos genéricos "el apreciable abismo" que a veces hay entre la voluntad de los partidos y el redactado final de una ley. Tampoco ha ahorrado reproches a los "procedimientos acelerados" para aprobar normas o al hecho de encargar su redacción –con una alusión críptica– a "gabinetes de dudosa calificación técnica". Eso sí, ha querido ponerse la venda antes de la herida: "No querría que esta afirmación fuera interpretada como la radicalizada expresión de mi descontento personal con el actual estado de cosas".
Durante el turno de réplica, protagonizado por el académico Eduardo Torres-Dulce y convertido en una oda a la figura de Marchena, no podía faltar una sucinta referencia al juicio del procés: "Una vista oral dirigida de manera ejemplar y respetuosa por completo con las máximas garantías constitucionales", ha dicho el académico, que fue el primer fiscal general del Estado de Mariano Rajoy. Todo queda en casa.