Los letrados del Congreso abren la puerta a la posibilidad de que se debata la cuestión de confianza de Junts
UGT confía en convencer a los junteros para aprobar la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales

Madrid/BarcelonaMientras el expresidente Carles Puigdemont rehace las relaciones con el tejido sindical, con una reunión este lunes con el secretario general de UGT, Pepe Álvarez; el líder de Junts también ha sabido que su medida de presión en el gobierno español anunciada la semana pasada puede llegar a debatirse. Los letrados de la mesa del Congreso de los Diputados han abierto la puerta a que se pueda discutir en el pleno la proposición no de ley (PNL) de los junteros que insta a Pedro Sánchez a someterse a una cuestión de confianza, tras las dudas legales iniciales. El giro de los servicios jurídicos de la cámara baja pone al PSOE entre la espada y la pared. Sin argumentos jurídicos concluyentes en su contra, la decisión de tumbar la iniciativa es política. No permitir que se debata puede tensar aún más la relación con Junts mientras que aceptarla podría provocar una votación en el pleno de la cámara baja que trasladaría una imagen de debilidad del presidente del gobierno español con una mayoría alternativa de Junts, PP y Vox cuestionando su continuidad. Ahora bien, la previsión es que no se debatiría hasta febrero, aproximadamente, lo que daría margen a los socios parlamentarios para negociar.
Fuentes de la mesa del Congreso admiten que el escenario que han abierto los letrados es farragoso y afirman que todo está abierto. Hasta la reunión de este martes a las 10 h no se tomará una decisión concluyente, que es necesario debatir y analizar en profundidad. Tampoco descartan que se puedan dar más tiempo para decidir o pedir un nuevo informe a los servicios jurídicos ante la "ambigüedad" de la anterior. "Está muy abierto", remarcan tanto fuentes socialistas como de Sumar, a las que el PSOE necesitaría si quisiera bloquear la PNL. Los populares, que también forman parte del órgano, están a la espera de lo que decidan los socialistas, si bien fuentes del partido se inclinan por apoyar a debatir la iniciativa de Junts.
"A la vista de los precedentes existentes, no debe extraerse una línea de actuación unívoca por parte de la mesa", sostienen los letrados, que han concluido que se podría admitir a trámite y ser debatida ante el " poco impacto jurídico" que tendría, puesto que la decisión de impulsar una cuestión de confianza sólo depende del presidente español. "No habiendo precedentes de proposiciones no de ley similares a la que ahora nos ocupa, corresponde a la mesa fijar un criterio, que probablemente servirá como referencia para la decisión en torno a la admisión a trámite de otras iniciativas de control en el futuro".
La reunión con UGT
En medio de esta tensión con el gobierno español, el aterrizaje de Pepe Álvarez, junto a Camil Ros, secretario general de UGT en Catalunya, en Waterloo se había leído como un balón de oxígeno de cara a apaciguar los ánimos. Pero UGT ha ido a defender una agenda propia ante Carles Puigdemont, lo que en el fondo sirve al ejecutivo de Pedro Sánchez de cara a sacar adelante medidas como la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales.
Éste ha sido el elemento que ha marcado la reunión de una hora y media entre los dos líderes sindicales y Puigdemont, que en el caso de Pepe Álvarez llevaba nueve años sin producirse. También hay que tener en cuenta que se producía tras los insultos que el presidente de UGT en Catalunya, Matías Carnero, lanzó a Puigdemont en la campaña electoral catalana: "Llorado se fue al maletero, y no sé si cagado y meado , pero fue hasta Bruselas", dijo sobre su exilio. Lejos de ello, este lunes Álvarez, líder del sindicato en el Estado, ha valorado de "positivo" el encuentro e incluso ha dicho que ve posible convencer a Junts para que acabe apoyando la reducción de la jornada laboral. "El presidente Puigdemont no tenía el mismo posicionamiento cuando he entrado en la reunión que cuando he salido", ha dicho Álvarez.
Lo que hagan los de Carles Puigdemont cuando la medida llegue al Congreso de los Diputados es una incógnita, aunque fuentes consultadas por el ARA apuntan a que hoy por hoy estarían lejos de secundarla. Además, el hecho de que pueda llegar sin la firma de la patronal, que por el momento se ha desmarcado del acuerdo, no facilita la tramitación, sobre todo teniendo en cuenta el lobi que los empresarios practican desde hace tiempo sobre Junts. Desde el ministerio de Trabajo ya han asumido que no pueden contar, hoy por hoy, con los empresarios y la intención es cerrar un acuerdo con los sindicatos antes de finalizar el año.
Tira y afloja político
"Es evidente que Junts tiene un peso a la hora de determinar las mayorías en el Congreso", constató Álvarez, consciente de la necesidad de los siete votos de las juntarías para que el gobierno español salga adelante su agenda legislativa y la legislatura española continúe con "buen pie". Ahora bien, el líder de UGT también sabe que los de Carles Puigdemont no moverán ficha si no se cumple el acuerdo de investidura. En este sentido, pidió "interpretaciones flexibles" de los entendimientos para garantizar la gobernabilidad del Estado. Por otra parte, Puigdemont ha evitado dar ninguna rueda de prensa ni hacer ningún tipo de declaración pública sobre el encuentro.