¿Sacudida catalanista en la Cataluña del Norte?
El cambio de nombre hacia Pirineos Catalanes permitiría recuperar la catalanidad si gana la consulta que acaba el sábado
BarcelonaLa consulta para cambiar de nombre y recuperar la catalanidad en el departamento de Pirineos Orientales, la nomenclatura francesa para la Cataluña del Norte, se acaba. Este sábado es el último día de una votación que se celebra desde el 22 de junio, a pesar de que los resultados no se sabrán hasta el 28 de agosto. Con los datos de participación disponibles (un 10% del censo con alrededor de 35.000 votos, según fuentes departamentales consultadas, a la espera de publicar los datos definitivos este lunes) y el posicionamiento de los diversos actores, ¿se espera una sacudida catalanista? ¿Ganará Pirineos Catalanes, se mantendrá Pirineos Orientales o habrá el cambio cosmético de Pirineos Mediterráneos? Esta es la incógnita después de que el gobierno del departamento desestimara País Català porque creía que el Consejo de Estado lo vetaría.
El catalanismo hace tiempo que quiere enviar a la papelera de la historia los Pirineos Orientales, un nombre inventado en 1790 en plena Revolución Francesa para lo que eran los condados del Rosellón y la Cerdaña, la parte de Cataluña robada por la Corona de Francia gracias al Tratado de los Pirineos de 1659 a raíz de la derrota catalana en la Guerra de los Segadores. La polémica por el nombre creció con la reforma administrativa en vigor desde 2016 que aniquilaba regiones anteriores como la de Languedoc-Rosellón y creaba la macroregión de Occitania, que incluía la Cataluña del Norte. En la votación por el nombre regional en todos los territorios no triunfó Occitania-País Català –a pesar del apoyo norte-catalán– y causó malestar, que se quiere revertir en el departamento, el equivalente a la provincia.
El partido Sí al País Català se desmarca de la consulta al haber excluido el nombre más popular en las encuestas que es su clamor, pero el grueso de las voces catalanistas avalan Pirineos Catalanes, que sería "un paso adelante" para la identidad. En cambio, el alcalde de Perpiñán, el ultra Louis Aliot, ha rechazado el cambio y el gremio de hoteleros y la Cámara de Comercio han optado por Pirineos Mediterráneos. En cambio, el sector cultural se ha implicado por Pirineos Catalanes, con múltiples personalidades.
La identidad, en juego
El líder de Unitat Catalana, Jaume Pol, diputado provincial, asegura a el ARA que "hay casi unanimidad en el mundo cívico catalán para defender la opción de Pirineos Catalanes". "Un cambio muy importante" para "dar visibilidad a la identidad catalana". No sabe si el Consejo de Estado querrá negar la identidad catalana, pero hay dos precedentes favorables de cambios de nombre, como por ejemplo el de Côtes d'Armor, en Bretaña, que era lo que querían los bretones.
Al mismo tiempo, el vicepresidente del consejo departamental –con mayoría socialista, comunista y catalanista– y exalcalde de Elna, Nicolas Garcia, apunta que "el resultado será ajustado, pero si se gana por un voto ya es suficiente". A su parecer, "Francia no aceptará País Catalán" y por eso se ha excluido y "Pirineos Catalanes les costará", pero es posible. "Se pueden hacer reproches, pero somos el consejo departamental que hemos hecho una propuesta", remacha. Cree que "la catalanidad tendría un refuerzo legal y económicamente sería un plus", mientras "para Aliot sería una derrota importante" porque "es un tema fuerte para la extrema derecha", como se demuestra por el hecho de que Perpiñán ha salido de la Oficina Pública de la Lengua Catalana creando un ente "rosellonés" y que el Ayuntamiento de Elna de derecha radical "ha eliminado el servicio de catalanidad" de promoción cultural y lingüística.
En cuanto a la baja participación, admite que "no son unas elecciones para elegir diputados o alcaldes y la gente no está tan motivada", pero resalta que "más de un 10% o un 15% de participación no está mal". En el referéndum de hace diez años por el nombre de la región solo votaron 204.000 (3,5%) de los 5,7 millones de electores. Ahora bien, el activista catalanista Pere Manzanares apunta que "si la consulta se hubiera hecho un año después" del cambio regional "habría tenido más seguimiento", mientras que ahora "ha habido un desgaste" que le ha "sorprendido".
Ha notado que hay norcatalanes con un "lazo con los Pirineos Orientales" y "mucha gente achaca que habrá consecuencias de costes por el cambio". Elementos que habrían influido en "la muy poca participación", además de otra cuestión: "más de la mitad de la gente no ha nacido en la Cataluña del Norte y les da igual". También es prudente con el resultado. De aquí surge un temor: "Si Pirineos Catalanes y Pirineos Orientales están codo con codo y hay poca movilización no es seguro que se haga la propuesta porque no sería bastante clara la victoria para hacerla", advierte, añadiendo que el factor de los "jueces jacobinos" del Consejo de Estado puede afectar negativamente. Para Manzanares, si reitera, sería "una satisfacción", sobre todo si después "las instituciones ponen medios en defensa de la lengua y la cultura".
Turbulencias
El delegado de Plataforma per la Llengua en el territorio, Gautier Sabrià, sostiene que "hay poca gente que ha votado", entre otras cosas porque "hacer una consulta así en verano no era lo más estratégico". Mientras la entidad hacía campaña intensa, veía cómo proliferaba el argumento económico contrario al cambio en un territorio pobre, cosa que "no se ve como una prioridad". "No se ha explicado lo suficiente a la gente" desde el departamento y los partidos, que "no se han posicionado mucho", ni tampoco la mayoría de políticos locales. Así, concluye que "ha sido una consulta hecha desde el anonimato". Con todo, una victoria "sería una fiesta" porque "posiciona diferente en el mapa, marca la identidad y es una manera de afirmar que quien vive en la Cataluña del Norte es catalán", dando visibilidad cultural y lingüística.
El líder de Sí al País Català, Jordi Vera, recalca que "la consulta no moviliza mucho" porque está "hecha a destiempo", "con el nombre más popular apartado" –País Català–. "La enseñanza en catalán está más en peligro que nunca, las instituciones abandonan la ayuda al catalán como Perpiñán y el Consejo Departamental y la región lo reducen... Tenemos tantos problemas sociales, demográficos, que el debate se ve extemporáneo". Vera avisa que sin una "gran movilización", puede "quedar en nada".