Sánchez quiere convertir Barcelona en la cuna de la resistencia contra la ola ultraderechista
Los socialistas escogen la capital catalana para poner en marcha una plataforma progresista mundial con vocación de continuidad
MadridBarcelona como cuna de la resistencia contra la oleada ultraderechista mundial. Con este objetivo el PSOE, en coordinación con la Internacional Socialista, que preside el mismo Pedro Sánchez desde 2022, organiza el 17 y 18 de abril en la capital catalana un cónclave transnacional de partidos y organizaciones progresistas para escenificar que plantan cara al auge de la extrema derecha. Se trata de la Global Progressive Mobilisation, que, según las fuentes socialistas consultadas, tiene una voluntad de continuidad y no se trata solo de un acto político puntual. De hecho, la extrema derecha también ha hecho diversos encuentros de carácter global, entre los que uno en Madrid en el que el líder de Vox, Santiago Abascal, apadrinó a los líderes europeos que siguen las huellas de Donald Trump.
El evento, que se hará en Fira Barcelona, llega en un momento de máxima visibilidad del presidente español en la escena internacional, precisamente por su confrontación con el presidente estadounidense: no solo con la guerra de Irán sino también con el gasto en materia de defensa o las políticas como la regularización de medio millón de migrantes.
La elección de Barcelona para celebrar este evento no es casual tampoco. Más allá de la voluntad de descentralización que, aseguran desde el PSOE, tiene el partido, a nadie se le escapa que Catalunya es un oasis para los socialistas si se compara con el resto del Estado, con un PP y Vox gobernando en la mayoría de las autonomías (y en auge demoscópico). A diferencia de Madrid, gobernada por el PP más duro tanto a escala municipal como en el gobierno de la comunidad autónoma, acudir a la capital catalana se ha convertido en un bálsamo para el PSOE, sobre todo desde el apaciguamiento del movimiento independentista, que ha perdido fuerza en la calle. Catalunya es la comunidad más relevante en términos de peso demográfico y económico que gobiernan los socialistas en toda España. Por este motivo, fuentes del Govern prevén que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, tenga un rol en la cumbre progresista como anfitrión, junto con el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Teniendo en cuenta, además, que la situación en las grandes ciudades, sobre todo en lo que respecta a la cuestión de la vivienda y a la asequibilidad –un concepto que cuajó por parte del candidato demócrata en Nueva York, Zohran Mamdani–, será uno de los ejes que planearán sobre el encuentro.
"Barcelona era el lugar idóneo", apuntalan fuentes del PSOE. "A medida que las fuerzas reaccionarias se organizan a escala global, se hace más necesario que los progresistas de diferentes latitudes se organicen y coordinen su respuesta. A la creciente ola ultraderechista, se ha de responder igualmente con una respuesta transnacional, inclusiva y unida por valores compartidos", resumen desde el partido para explicar las motivaciones de la plataforma progresista.
Batalla cultural
Hace meses que el PSOE trabaja en este acto con el objetivo de que Sánchez fuera el anfitrión de líderes progresistas de renombre internacional. Ahora bien, en el momento en que llega, dirigentes consultados consideran que, paradójicamente, es Sánchez ahora mismo la cara más visible y que la plataforma servirá para potenciar aún más este mensaje. "No estaba pensado para esto, pero acabará siendo esto", interpreta un dirigente socialista consultado. ¿Quién queda, por ahora, confirmado que estará en Barcelona? El presidente de Brasil, Lula da Silva; el presidente colombiano, Gustavo Petro –ambos han mostrado una posición abiertamente anti-Trump en América Latina–; el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. También intelectuales de la izquierda para dar una pátina de pensamiento político de fondo al evento, además de varios ministros del gobierno español como el vicepresidente, Carlos Cuerpo, o el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, así como varios líderes socialdemócratas europeos.
Desde su no a la guerra de Irán, Sánchez ha multiplicado la presencia en los medios internacionales. Tras la aparición en el New York Times por la regularización de migrantes –él mismo hizo un artículo en el que defendía sus bondades–, se ha convertido en objeto de reportaje. Uno de los primeros en lanzar el titular a escala internacional fue el diario británico Financial Times con el titular "Cómo Pedro Sánchez se ha convertido en la antítesis de Trump" y la semana pasada el diario estadounidense especializado en economía Wall Street Journalle hacía un especial sobre las relaciones bilaterales entre España y el Reino Unido titulado "La revuelta española: el líder que dice no a Donald Trump". El presidente español lo ha rematado con un artículo propio en Le Monde Diplomatique, una publicación referente para la izquierda europea, en defensa del multilateralismo. Con esta estrategia, la Moncloa quiere ir más allá del progresismo y apelar también a los votantes con valores liberales que se sienten atacados ante lo que considera que es el neofascismo del siglo XXI encarnado por Trump.
Aparte del PSOE y de la Internacional Socialista, también forman parte de la organización de la cumbre progresista de Barcelona el Partido de los Socialistas Europeos (PES), presidido por Stefan Löfven, ex primer ministro sueco, y otras organizaciones y plataformas como la Alianza Progresista, que ha aparcado las diferencias que tenía con la Internacional Socialista (se escindió en 2013) para organizar el cónclave. La idea de los promotores es dedicar el viernes 17 al debate de pensamiento, mientras que el domingo 18 sería el acto más político con las figuras internacionales y el mismo Sánchez. Paralelamente, aparte de la cumbre, el presidente español protagonizaría una cumbre bilateral con Lula da Silva en el marco de los pactos bilaterales de cada país.
El programa todavía está en construcción, pero algunos de los debates que ya están previstos tienen que ver con "el feminismo progresista como una defensa global de la democracia"; "recuperar el poder del relato" frente a la extrema derecha; desigualdad salarial, o la diversidad en Europa. En definitiva, Sánchez abandera el progresismo mundial con la esperanza de que esto le dé un retorno también interno: que sus electores se activen de cara a las elecciones andaluzas –quedará justo un mes para la cita del 17 de mayo– y que cuaje el marco de que en las próximas elecciones españolas serán o él o lo que representa el trumpismo. Es la última carta que le queda a la Moncloa para intentar remontar la demoscopia y los problemas judiciales que rodean al gobierno hasta que llegue el día D en 2027.