Vox pesca entre el movimiento anticatalanista de los Països Catalans

La aproximación a un alcalde del Partido Aragonés repite el patrón de la Comunidad Valenciana y Baleares

El líder de Vox, Santiago Abascal, con Pepa Millán e Ignacio Garriga en el patio del Congreso
21/02/2026
4 min

BarcelonaLas elecciones aragonesas han evidenciado un acercamiento del líder de Vox, Santiago Abascal, al menos un alcalde del Partido Aragonés (PAR), el de la localidad de Fanlo, Horacio Palacio. Una aproximación que se tradujo en un vídeo promocional en plena campaña electoral y en la victoria de la extrema derecha en el municipio (diecinueve votos y el 36,5% de los sufragios, cuando en el 2023 sólo habían obtenido dos, más de los que se llevaron esta vez los regionalistas, que mantuvieron uno de los veinte votos de hace tres años). Aunque teóricamente el objetivo de Vox es suprimir las autonomías, no es un fenómeno extraño que busque alianzas en los movimientos pretendidamente regionalistas, también en la Comunidad Valenciana y en las Islas Baleares. En los tres territorios hay como denominadores comunes la ideología y el anticatalanismo furibundos, con el rechazo a los Países Catalanes y la lengua catalana.

Y es que el PAR, ahora desaparecido de las Cortes aragonesas tras más de cuatro décadas de historia incidiendo en los gobiernos e incluso presidiéndolos, ya se manifestó en la marcha del 2019 de la mano con el PP, Ciudadanos y Vox, junto a la foto trifachito que utilizó Pedro Sánchez para ganar las elecciones. El partido, que sufrió enredos judiciales y se enfrentó con Vox sobre todo por su rechazo al trasvase del Ebro, acabó coincidiendo con la extrema derecha en su anticatalanismo y en la voluntad de eliminar el catalán de cualquier reconocimiento oficial en Aragón, apostando por idiomas inventados como el chapurriau para atacar a la unidad lingüística. El PAR declaró al ARA que Catalunya "no es una nacionalidad" ni puede tener un concierto económico, a diferencia de lo que defienden para Aragón.

En el País Valenciano, miembros destacados del Grupo de Acción Valencianista (GAV) incluso han pasado a militar en Vox, que también tiene estrechos vínculos con la blavera Federación de Entidades Culturales del Reino de Valencia [sic], y han forjado un lazo con la secesionista lingüística Real Aca con quien se ha reunido el propio Abascal. El ex líder del GAV, del partido fallido Coalición Valenciana y actual presidente de la Federación de Entidades, Juan García Sentandreu, se afilió a Vox, donde dijo encontrar el "valencianismo", porque entiende el movimiento como sinónimo de anticatalanismo. Con él hicieron el mismo camino su reducido círculo de acólitos y Sentandreu defendió el cambio en tribunas de asociaciones blaveras como Defensem Valéncia [sic], asegurando que Valencia debía ser un "muro de contención" contra el catalanismo y la lengua juega un papel clave –por eso quieren eliminar la Academia Valenciana. Sin embargo, en el 2020 Sentandreu denunció "fraude" en las primarias del partido que perdió en Valencia. Vox llegó a hacer el manifiesto de Vilamarxant, que recogía esa idiosincrasia. Un blaverismo que ya había incorporado al PP con fuerza incluso con la absorción de un grueso de Unió Valenciana.

Y en las Islas Baleares, Vox captó al Círculo Balear, españolista y pretendidamente defensor de los dialectos baleáricos en forma de lengua. Un miembro destacado es el diputado de Vox Jorge Campos, monolingüe español. También ha trabado sintonía con las secesionistas S'Acadèmi de sa Llengo Baléà [sic] y Su Fundación. El PP flirteó, sobre todo en la época de José Ramón Bauzá, pero ahora tiene como consejero menorquín el exlíder de esta entidad Joan Pons.

El caso aragonés

Si vamos a los datos, en el caso de Aragón se ha constatado que parte del regionalismo anticatalanista ha nutrido históricamente la representación del PP, pero ahora también ha abultado las filas de Vox. El profesor de sociología política de la Universidad de Zaragoza David Pac asegura al ARA que la captación de votantes del PAR por parte de Vox no es "relevante" desde el punto de vista global –el PAR sacó 8.000 votos–, pero sí que se han producido transferencias de voto. Las encuestas de un diario aragonés como El Heraldo evidenciaban un trasvase del 21% en enero y del 30% en diciembre. En el caso de una encuesta con una muestra mayor, como la preelectoral del CIS, Pac recuerda que con una cincuentena de entrevistados del PAR de una muestra de 3.313, el 11% iban a Vox, el 38,2% en el PP y el 27,6% en Teruel Exist.

"Siempre ha habido un movimiento regionalista, conservador de centroderecha. Cuando perdía poder el PAR lo ganaba el PP", dice Pac, que apunta a la competencia entre ellos en el eje ideológico de derechas y añade que "el aragonesismo no era sustancial", sino que "era mucho de derechas". "Son muy espanyolistas", remata. También resalta que el voto que se va a Vox conecta con "el sentimiento de agravio del mundo rural respecto al urbano y el agravio climático", y que el partido de Abascal "ha trabajado en el marco emocional que conecta con el electorado rural", que es el que predomina en el PAR, en pueblos pequeños, donde acumula 334 concejales.

Por otra parte, el politólogo valenciano Francesc Miralles asegura que el PAR, "aparte del anticatalanismo, que es más transversal, ve como enemigo cosas que no tienen bien resueltas, como la Franja". "El tema catalán aparece siempre en el españolismo y es el sentido más arraigado en la derecha española, funciona como el antisemitismo", añade. En este sentido, sostiene que sobre todo Baleares y Valencia son "territorios donde la élite local teme ser sustituida por una catalanista", lo que deriva en el rechazo al nacionalismo catalán. "Lo más importante para la gente del PAR que va a Vox es estar cabreado, cabrearse", concluye.

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