Ola de calor

Estos son los municipios de la demarcación de Barcelona que más notan los efectos negativos del calor

El Instituto de Investigación Urbana de Barcelona reclama actuar de urgencia para mitigar el impacto de las altas temperaturas sobre la salud

Frente al campanario de la iglesia de Santa Maria de la Pobla de Claramunt, un termómetro indica 40 grados.
Act. hace 20 min
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BarcelonaEl bajo nivel de renta, la alta concentración de casas en mal estado y la temperatura extrema de esta cuarentena de municipios los convierte en los pueblos y ciudades de la demarcación de Barcelona que más sufren los efectos del calor, especialmente ahora que las temperaturas son tan elevadas. Se trata de una combinación de determinantes sociales que impacta directamente en la salud de las personas que viven en estas localidades. Por ello, el Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA) pide una actuación prioritaria en estos 39 municipios y propone como medida de urgencia repartir aires acondicionados entre los más vulnerables. En el listado hay desde pueblos y ciudades medianas como Manresa, Cardona y Artés, donde el estado de las viviendas es especialmente preocupante y la temperatura se dispara durante el día, hasta poblaciones como l'Hospitalet de Llobregat, Santa Coloma, Badalona, Cornellà y Sant Boi, donde de noche no refresca y los pisos están envejecidos.

"Morir de calor no es un accidente", ha dicho el director del área de ecología y urbanismo del IDRA, Rubén Martínez, durante la presentación del informe Quién puede protegerse del calor? Según las conclusiones del estudio, muchas veces estos municipios son incapaces de dar una respuesta adecuada a las olas de calor –como la que sufre Cataluña actualmente– por la falta de espacios verdes o de refugios climáticos como piscinas o aires acondicionados. Por eso, sus impulsores piden que se garantice el acceso a la refrigeración a los más vulnerables, como las personas mayores que viven solas, sin importar su renta, y también a los centros sanitarios, las residencias y las escuelas. Desde IDRA también han sugerido limitar la refrigeración en los centros comerciales y a las actividades turísticas.

De acuerdo con las conclusiones del estudio, el nivel de renta determina quién puede protegerse del calor. Por ejemplo, el acceso a sistemas de refrigeración como el aire acondicionado pasa del 38,9% entre las familias que tienen una renta de menos de 1.000 €/mes al 71,2% entre las que tienen una renta de más de 3.000 €/mes. Esto quiere decir que dos de cada tres aires acondicionados en la demarcación de Barcelona están en barrios ricos, y las personas con menos recursos que sí que tienen uno deben hacer un "uso mucho más racional" para evitar gasto, ha valorado Martínez. Entre los 16 municipios con más habitantes de Barcelona, la diferencia de porcentaje entre la población que cuenta con aire y la que no es de hasta 50 puntos (el 87% frente al 38%). Los autores han defendido que no se debe ver el aire acondicionado como una comodidad. "Tratar el aire acondicionado con perjuicio, como si fuera un capricho prescindible, equivale a dejar sin protección a las familias que hoy justamente no se lo pueden permitir", recogen en el informe.

Interior y litoral

Uno de los aspectos en que pone el foco el estudio es en cómo impacta el calor en estos municipios, ya que no todos sufren los efectos en la misma franja horaria ni de la misma manera. Esto es así porque el calor no se manifiesta igual en todas partes: mientras el litoral acumula noches tropicales, en el interior se sufren días de calor extremo. Por ejemplo, dos de cada tres noches de verano en L'Hospitalet de Llobregat no bajan de los 20 °C. En cambio, en Manresa dos de cada tres días de verano el termómetro sobrepasa los 35 °C durante todo el día. A estas diferencias hay que sumar también las desigualdades de renta, ya que las placas solares, las piscinas y las zonas verdes se concentran donde hay más renta y menos densidad de población.

Por todo ello, piden cambiar el modelo energético para que revierta los efectos del calor en la salud de las personas de una manera sostenible. También proponen crear una ley estatal de protección ante el calor extremo, un Fondo Climático Provincial financiado principalmente a través de la fiscalidad sobre los sectores más contaminantes, como las empresas de combustibles fósiles, o un sistema público de indicadores de calor y desigualdad climática para poder dirigir mejor las políticas públicas.

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