3.000 euros por sacar cocaína desde el aeropuerto del Prat
La Policía Nacional detiene a tres trabajadores de 'handling', miembros de una organización criminal coordinada por un empresario del Baix Llobregat
BarcelonaDos investigaciones contra el tráfico de drogas han demostrado, de nuevo, el protagonismo de Barcelona como una de las puertas de entrada de la cocaína a Europa, pero también cómo los narcotraficantes se intentan infiltrar en las estructuras aeroportuarias y sobornan a trabajadores para ayudarles en el transporte de la droga.
El primer operativo es de la Policía Nacional, que detuvo en noviembre de 2025 a tres trabajadores del aeropuerto de El Prat por su presunta pertenencia a una organización que introducía cocaína desde Brasil. Los tres empleados pretendían introducir tres maletas que portaban 162 kg de droga evitando los controles que habitualmente deben pasar los equipajes. La banda desarticulada operaba desde el aeropuerto de São Paulo - Guarulhos de Brasil, donde gracias a las grabaciones se pudo observar cómo una persona introducía las maletas con un tractor y un remolque directamente en la bodega del avión, y se saltaba también todos los controles. Un empresario del Baix Llobregat coordinaba la actividad criminal de la banda. En total se han detenido a cinco personas, cuatro en Cataluña y una en Brasil.
Los tres empleados trabajaban en el servicio de asistencia en tierra, handling, y tenían más de diez años de antigüedad en sus respectivos puestos de trabajo del aeropuerto catalán. El hecho de que alguno de ellos ocupara cargos de responsabilidad en la empresa facilitaba la ejecución de la actividad criminal y que pudieran llevar a cabo la extracción de la droga sin llamar la atención del resto de compañeros o de las autoridades aeroportuarias. Según ha podido saber el ARA, este trabajador recibía 10.000 euros por cada envío, y los otros dos, 3.000 euros. La policía española tiene constancia de que ya habían hecho varias operaciones antes de que los atraparan, en noviembre.
Cómo era la extracción
Uno de los empleados era el que actuaba primero: separaba las maletas en cuestión y las extraía fuera del circuito habitual de los equipajes que se transportan en la bodega de los aviones. Un segundo trabajador sacaba la cocaína del aeropuerto, y el tercer miembro de la organización, que estaba fuera de servicio, la entregaba a la rama de la banda que actuaba en España. Después del trabajo conjunto entre la policía española y la brasileña, el 15 de abril se identificó y detuvo a un empresario del Baix Llobregat. Según la investigación, se trataría de la persona que coordinaba a los trabajadores de los dos aeropuertos, así como de los contactos en origen para suministrar la cocaína que entraba en España.
Durante el registro en el Baix Llobregat se intervinieron más de 39.000 euros en efectivo (casi 10.000 los llevaba encima el empresario), cuatro armas de guerra simuladas, un vehículo de gran cilindrada, otra maleta de las mismas características, 268 gramos de MDMA y una plantación interior de marihuana con 302 plantas. A los cinco detenidos se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de estupefacientes y tenencia ilícita de armas.
La operación, que está bajo secreto judicial, fue bautizada con el nombre de Las Trillizas por las autoridades brasileñasporque las maletas que contenían la droga eran exactamente iguales, de grandes dimensiones y de una marca reconocida.
Cocaína en el Puerto
El aeropuerto de El Prat es uno de los puntos calientes del tráfico de drogas en la ciudad, pero se estima que la mayoría de la droga continúa entrando por el Puerto de Barcelona. En este sentido, la Guardia Civil, con Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, ha desarticulado en Barcelona una organización que importaba cocaína por vía marítima. La operación, bautizada como Padaguan, ha acabado con trece detenidos y dos investigados por tráfico de drogas, organización criminal y blanqueo de capitales. La operación se ha desarrollado en cuatro fases, que ha acabado con 1.254 kilos de droga intervenidos, 318.000 euros en efectivo interceptados y 350.000 euros bloqueados en cuentas bancarias. La investigación tiene su origen en una actuación desarrollada el 7 de octubre de 2024, cuando agentes de la Guardia Civil y funcionarios de Vigilancia Aduanera pararon un camión con remolque que intentaba extraer un contenedor del Puerto de Barcelona.
Durante el control los agentes observaron cómo el conductor cogía un teléfono móvil y parecía escribir un mensaje, y comprobaron que los precintos estaban manipulados. Al abrir el contenedor, localizaron varios sacos y paquetes envueltos con film transparente. En los paquetes había tres personas escondidas. Las pruebas hechas sobre la sustancia dieron positivo en cocaína, con un peso total de 1.254 kilos, distribuidos en 1.096 paquetes. En esta primera intervención se detuvieron a cuatro personas: el conductor del camión y las tres personas halladas en el interior del contenedor, por un delito contra la salud pública.
Posteriormente, en mayo de 2025 se detuvieron a dos personas más y, en la tercera fase del operativo policial, los objetivos fueron personas vinculadas al Puerto de Barcelona, las encargadas de facilitar la extracción de la droga. Se detuvo a un estibador y a otro hombre, y se investigó a dos personas más por blanqueo de capital. La última fase del operativo se realizó en enero de 2026, con la detención de cinco individuos y el registro de siete inmuebles y locales en la provincia de Barcelona, en los cuales se encontraron numerosos artículos de lujo –relojes, bolsos de mano o gafas–, armas eléctricas, munición de diferentes armas, dispositivos de almacenamiento y cinco vehículos.
La organización desarticulada introducía grandes cantidades de efectivo de forma fraccionada para comprar bienes de alto valor, como vehículos de alta gama. A través de negocios a nombre de terceros, algunos vinculados al sector de la restauración, la banda movía este dinero, que supera los 2,5 millones de euros. Además, utilizaron préstamos entre particulares, por un valor de 500.000 euros, para aparentar operaciones inmobiliarias sin movimiento real del dinero. Los investigadores también han constatado el uso de criptoactivos para ocultar las ganancias obtenidas a través del tráfico de drogas.