Más allá de los sindicatos: auge de las asambleas de docentes ante la crisis educativa
En Cataluña hay 500 asambleas de centro registradas y reclaman ser un actor en las negociaciones con Educación
BarcelonaEn la manifestación de la última huelga del curso escolar y después de que ganara el noen la consulta sobre el acuerdo con el departamento de Educación, uno de los comentarios más repetidos entre los docentes fue que las asambleas de centro deberían tener un papel decisivo en las negociaciones con el Gobierno. De hecho, en los parlamentos del final de la protesta, los primeros en intervenir fueron los representantes de las asambleas educativas y no los portavoces sindicales, como de costumbre. Ni los comentarios ni los protagonistas sobre el escenario son casualidad: se han registrado más de 500 asambleas de centro desde que en el mes de febrero se abrió el sitio web de la Assemblea Educativa de Catalunya (AEC). Además, en la sexta asamblea de la AEC celebrada el fin de semana pasado asistieron más de un centenar de docentes.
"No decimos que los sindicatos queden al margen, porque están invitados a la asamblea, pero a escuchar", explica Mònica Rodrigo, portavoz de la AEC, el paraguas que engloba el medio millar de asambleas de centros. "Estamos muy encima para recordarles que esto es de abajo hacia arriba, y que deben escuchar lo que queremos los centros", añade. Rodrigo considera que "los sindicatos son importantes y, evidentemente, deben estar", pero explica que han empezado a pedir que pueda haber representantes de la asamblea en el comité de huelga. Ahora bien, este no es un movimiento directo contra los sindicatos, ya que, en principio, serán las mismas fuerzas sindicales las que pedirán que miembros de la AEC puedan asistir a las reuniones como invitados. "Debemos ser los que estamos cada día en el aula los que validemos los acuerdos", insiste Rodrigo.
¿Pero qué hay detrás de estas nuevas formas de organizarse? Docentes de diversas asambleas apuntan al descontento por el pacto entre Gobierno y UGT y CCOO del mes de marzo, así como del preacuerdo con el ejecutivo al que llegaron la USTEC y Professors de Secundària y que después el sindicato mayoritario llevó a consulta. Aun así, el doctor en humanidades y profesor de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) Jordi Mir apunta que el auge de este tipo de organizaciones no es nuevo.
"Cuando estudiamos otros casos de movilización en un contexto comparable con el actual, lo que siempre suele pasar es que al inicio los sindicatos tienen un peso importante", explica Mir. Si la movilización se desarrolla "en un escenario de conflicto laboral más o menos estándar", normalmente, la cuestión "se queda dentro del ámbito sindical". "Pero cuando la movilización tiene un crecimiento importante y los implicados en la protesta consideran que el malestar no se puede solucionar solo con pequeños cambios es cuando el movimiento va más allá de los sindicatos", describe el humanista.
Mir también explica que, a su parecer, el auge de las asambleas docentes no "necesariamente se ha de leer como una deslegitimación de los sindicatos": "Después de la votación [del preacuerdo con Educación] los mismos portavoces de la USTEC hicieron una especie de autocrítica y dijeron que entendían el resultado y harían un nuevo planteamiento", defiende. De hecho, justo después de conocer el no, la portavoz de la USTEC, Iolanda Segura, explicó que el sindicato consultaría sus bases para conocer "las prioridades" de los docentes.
Más allá de las sinergias (o no) con los sindicatos, la ola de nuevas asambleas comenzó a principios de este curso. "Se han ido fundando asambleas en cada uno de los centros, que después nos organizamos en asambleas de territorios, y entonces vimos la necesidad de encontrar cómo comunicarnos entre toda Cataluña para llevar las reivindicaciones más allá", recuerda Rodrigo, que insiste en que la AEC solo es una manera "de organizar y vehicular" lo que quieren las asambleas de centro.
De no hacer salidas a parar desahucios
Una de estas 500 asambleas es la Asamblea Maresme-La Selva, el grupo que extendió la iniciativa de no hacer colonias y excursiones el curso que viene como forma de protesta. Una acción a la que ya se han adherido hasta 1.300 escuelas e institutos. Explican que la idea inicial salió de centros de Tordera y Lleida, pero que coincidió con el auge de las nuevas asambleas por doquier y fue cuando el grupo del Maresme empezó a estructurar la campaña. Una movilización que, insisten, no "cuestiona el valor pedagógico" de estas actividades, sino que critica el hecho de que se sostienen "en gran parte gracias al compromiso y la implicación del profesorado, sin garantizar los recursos ni la cobertura jurídica y penal necesarios".
Más allá de las acciones de protesta también se han creado plataformas de docentes para defender otros derechos de los alumnos. Son asociaciones como Docentes 080, para proteger a los alumnos contra los desahucios; Ciencias en Peligro, para reclamar la no fusión de las ciencias en el bachillerato; Docentes de Filosofía para pedir una hora más de la materia, o la plataforma Aulas que Queman. "Surge del cansancio y del agotamiento", explica el creador de la iniciativa, Pau Sánchez, docente de un instituto del Baix Llobregat. Junto con su amigo Octavi crearon un sistema de código abierto con el que pueden medir la temperatura en escuelas e institutos utilizando las placas que tienen los kits de robótica que el mismo departamento de Educación repartió a muchos centros hace tres años. "Empezamos siendo solo cuatro o cinco escuelas y ahora ya nos acercamos a 300 centros con 623 dispositivos diferentes, que permiten medir las condiciones térmicas en tiempo real en diferentes aulas", detalla Sánchez. Unas medidas que han constatado cómo casi 200 centros superaron los 30 grados en la última semana de curso.
Los directores, también
No solo los docentes han buscado nuevas formas de organizarse. Los directores, también, aunque el detonante fue otro. "Siempre había habido asambleas de directores de centros por distritos, pero decidimos juntarnos cuando se modificaron las adjudicaciones de verano y vimos que ya no podríamos hacer entrevistas", explican desde la Asamblea de Direcciones de Barcelona. También explican que el malestar, la tensión y la sensación de no estar representados hicieron que también creciera el interés por la asamblea por parte de direcciones de otros puntos de Cataluña. "Hicimos un grupo de WhatsApp de todos, pero nos desbordó", recuerdan. En este caso, el auge se tradujo en un resurgimiento de AXIA, la Asociación Profesional de Directivos del Ámbito Educativo, que ya ha tenido una voz relevante en los últimos meses. Ahora desde la asamblea explican que el próximo paso es decidir si se crea un sindicato de directores para "tener hilo directo" con el Gobierno.