La bajada del paro no reduce la pobreza infantil: ya afecta a cerca de cuatro de cada diez menores
El tercer sector reclama unos "presupuestos sociales" para no dejar caer a las familias
BarcelonaPese a las buenas cifras de la economía y de un paro bajo, la pobreza ha crecido 0,8 puntos en el último año en Cataluña. Se rompe así la tendencia de una tímida reducción que arrancó en el 2021 gracias a la inyección de ayudas del escudo social aprobado a raíz de la crisis de la pandemia. Según la última Encuesta de Condiciones de Vida, publicada este jueves por el Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat), el 24,8% de la población catalana es pobre y vive con privaciones materiales. El empeoramiento social no ha sorprendido a las entidades y ONGs, que llevan meses notando un aumento de la demanda, incluso entre las personas que tienen un trabajo. El umbral de la pobreza se fija en ingresos inferiores a 13.800 euros para una sola persona y de 29.100 para dos adultos y dos criaturas.
De hecho, la pobreza infantil –criaturas que viven con familias pobres– es el gran suspenso de Cataluña, que se sitúa entre las regiones europeas con más menores de edad con privaciones básicas. En la franja de entre 0 y 16 años, la pobreza ha crecido (otro año) un 1,3%, medio punto más que la tasa general, hasta situar el número de criaturas en situación de precariedad en el 36,1% del total. Este es el mayor porcentaje de pobreza infantil registrado en la última década, a la espera de que se decida si se implanta una prestación universal para la crianza para que así España deje de ser uno de los pocos estados europeos que no tienen una medida que se sabe que es eficaz.
A pesar de ser una tasa de pobreza muy elevada, del análisis también se extrae la bondad de las ayudas sociales. Sin tener en cuenta la renta garantizada de ciudadanía o el ingreso mínimo vital, la pobreza treparía hasta el 40%. El éxito de las transferencias sociales se nota sobre todo entre la población jubilada, que recibe una pensión, pero no tanto entre las familias con hijos, ya que ocho de cada diez cumplen los requisitos para ser beneficiarios no la piden. De hecho, en estos momentos, un 17% de los mayores de 65 años sufren pobreza, la mitad que los menores de 16 años.
La fotografía de la exclusión se ceba de nuevo entre las mujeres, un 26% frente al 23,5% de los hombres. Uno de cada tres hogares no puede hacer frente a gastos imprevistos de 900 euros, y casi tres de cada diez personas no pueden permitirse una semana de vacaciones al año. Además, un 16,8% no pueden mantener la vivienda a una temperatura adecuada ni en invierno ni en verano, y un 14% deben retrasar el pago de gastos de la vivienda principal.
Una sociedad más desigual
La encuesta también constata un ensanchamiento de la brecha de la desigualdad: el 20% de la población con mayores ingresos concentra hasta 4,7 veces más renta que el 20% con menores ingresos, mientras que la renta media anual por persona se sitúa en los 17.262 euros. Así, el 9% de la población afirma tener muchas dificultades para llegar a fin de mes, mientras que menos del 4% sostienen que llegan con mucha facilidad.
La desigualdad afecta sobre todo a la población extranjera. En este grupo demográfico hay ahora un 5% más pobres que hace un año. Casi la mitad de este grupo, el 48,6%, sobrevive por debajo del umbral de la pobreza, dado que los que viven en la irregularidad administrativa quedan al margen de las prestaciones públicas. Por el contrario, entre quienes tienen nacionalidad española se ha reducido algunas décimas y ahora se sitúa en una tasa del 17,2%, casi dos de cada diez.
Presupuestos sociales
Conocidas las malas cifras, desde la Mesa del Tercer Sector Social han instado a los partidos del Parlament a aprobar las cuentas de la Generalitat para poder actualizar las prestaciones económicas al aumento del coste de la vida. "Necesitamos un compromiso político para unos presupuestos muy sociales", ha dicho el presidente del organismo, Xavier Trabado, quien ha situado la precariedad laboral y la dificultad en el acceso a una vivienda digna como los dos grandes obstáculos sociales.