La repatriación de los menores, "ni fácil ni rápida": ocho en un año y ninguno a Marruecos
Las entidades sociales en Ceuta advierten que hay unos 4.000 jóvenes sin atención ni protección de las administraciones
BarcelonaEl gobierno español ha asegurado que el retorno seguro de los menores marroquíes que entraron de forma irregular a Ceuta el pasado 30 de julio es prioritario. Pero, con la ley en la mano, las repatriaciones de jóvenes tienen una especial protección frente a los trámites ordinarios que se aplican a los adultos. De hecho, en los últimos años los retornos con las familias biológicas son la excepción absoluta y solo se hacen en casos puntuales. Además, según recoge la fiscalía, no se ha podido tramitar ninguno a Marruecos "por la falta de cooperación" de las autoridades alauíes. Sin ir más lejos, en 2024 solo se repatriaron ocho criaturas: cuatro de Colombia, tres de Rumanía y una de Francia.
Dos semanas después de que se produjera el ingreso de miles de personas, han entrado ya al sistema de protección 1.898 menores que no tienen ningún adulto de referencia, pero las entidades humanitarias elevan la cifra y estiman que hay 4.000 sin atender, que sobreviven en el mejor de los casos gracias a la autoorganización del vecindario de la ciudad africana y no tienen las necesidades básicas. Las cien plazas para criaturas migrantes con que cuenta Ceuta están totalmente desbordadas y las instalaciones habilitadas en escuelas o naves industriales para hacer frente a la emergencia son del todo insuficientes, señala el director de programas de Save the Children, Raúl Arnaiz, que advierte del riesgo de que aparezcan "tensiones en los barrios" si la situación de menores "deambulando por las calles" se alarga en el tiempo.
"Las madres de Ceuta que están ayudando a estas criaturas están exhaustas, hacen un gran esfuerzo, por eso apelamos a la urgencia para que las administraciones habiliten más instalaciones" para una acogida digna y segura, explica Arnaiz. Las entidades que están sobre el terreno explican que entre los menores solos hay de muy pequeños (siete, ocho años) y un gran número de niñas, grupos especialmente vulnerables, objetivos de mafias de explotación sexual e infantil.
Poca cooperación marroquí
Pero, a pesar de la urgencia que han mostrado Madrid y –por primera vez Rabat– para retornar a los menores, no se trata de una operación inmediata, aunque los gobiernos español y marroquí cuenten desde 2013 con un acuerdo bilateral para, precisamente, agilizar la vuelta a la familia biológica. Ahora bien, se ha demostrado que el texto es del todo insuficiente, como así lo determinó el Tribunal Supremo en una sentencia de enero de 2024 cuando declaró que la devolución de 55 menores marroquíes que entraron desde Ceuta en agosto de 2021 fue del todo ilegal por "la inobservancia absoluta" de los procedimientos marcados en la ley de extranjería. El acta judicial ha acabado por fijar el criterio con el trato a los niños, rechazando las devoluciones colectivas y la exigencia de un expediente individualizado y supervisado por las fiscalías.
Desde Ceuta, Arnaiz admite que la reunificación familiar es "la solución ideal", pero inmediatamente matiza que las repatriaciones de menores no son "ni fáciles ni rápidas", ya que antes hay que acabar los trámites de identificación tanto de las criaturas como de sus familias para determinar si "son protectoras" y se pueden hacer cargo. "El menor debe consentir que quiere volver y no siempre es así porque hay muchos que huyen de sus familias. Nos encontramos con niñas que no quieren volver de ninguna manera", detalla el responsable de Save the Children.
Cuando un menor pisa suelo español sin ningún progenitor o tutor legal pasa a estar bajo tutela de la administración autonómica, que debe proveerle de la atención básica hasta que alcance la mayoría de edad. Para que la fiscalía de menores emita el informe final es imprescindible contar con el testimonio y la opinión del joven. Por encima de todo se tiene en cuenta "el interés superior del menor", explica Arnaiz, es decir, su bienestar a todos los niveles para evitar ponerlo en riesgo. Finalmente, es la delegación del gobierno español en la comunidad autónoma la encargada de resolver si la devolución se puede hacer.
Las entidades sociales y humanitarias reclaman también que junto con las ayudas básicas de comida, techo, higiene y limpieza, también se ponga en el centro la atención psicológica tanto de la chiquillería migrante como de las personas solidarias que les están atendiendo. Arnaiz relata que estas criaturas no acostumbran a explicar inmediatamente si han sufrido agresiones sexuales, ni tampoco se les puede preguntar directamente para no revictimizarlas, sino que antes hay que trabajar el vínculo para crear un ambiente de confianza.