El mejillón cebra, la amenaza silenciosa que conquista ríos y tuberías
Esta especie invasora ha dejado el municipio de Aitona sin suministro de agua durante 24 horas
BarcelonaNo supera los tres centímetros de longitud y parece inofensiva, pero es una de las cien especies invasoras más perjudiciales del planeta. Se trata del mejillón cebra, que ya hace 25 años que llegó a Cataluña y está plenamente establecido en la cuenca catalana del Ebro –en los embalses de Riba-roja y Flix hasta la cabecera del río– y en la cuenca del Llobregat, en el embalse de La Baells. Los expertos admiten que erradicarlo de estas zonas que tiene colonizadas ya es imposible, por lo que ponen el foco en evitar que se expanda hacia otras cuencas, un riesgo creciente porque tiene una elevada capacidad de colonización. "Llega un punto en que solo podemos aspirar a la contención", avisa Joan Pino, director del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF), que explica que uno de los principales impactos negativos de esta especie es que tapa las conducciones de las tuberías de agua en los sistemas fluviales. De hecho, esta semana Aitona se ha quedado 24 horas sin suministro de agua potable por culpa de esta especie invasora, que había colapsado la planta potabilizadora.
El principal impacto de este animal, sin embargo, es económico. Las colonias de mejillones cebra afectan a los sistemas de riego, las turbinas, los canales de derivación y los sistemas de abastecimiento de agua potable, como ha pasado en Aitona. Esto afecta a sectores como el energético, el turístico o el agrícola. Pino asegura que el mantenimiento de las infraestructuras hídricas tiene un impacto millonario para el sector público. "Que afecte a las conducciones de agua, cuando tenemos el agua que tenemos, es un problema que cuesta millones de euros", afirma. Según la Agència Catalana de l'Aigua (ACA), los costes económicos pueden ser enormes, por pérdidas directes en la agricultura, la pesca o la navegación, o por los costes de la gestión necesaria para reducir los impactos que provocan.
Vía libre para la proliferación
Según el Sistema de Información de Especies Exóticas de Cataluña (EXOCAT), que impulsan el CREAF y el Servicio de Biodiversidad y Protección de los Animales de la Generalitat, las invasiones biológicas son "uno de los componentes más importantes del cambio global actual" y una "amenaza seria para la conservación de la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas". Pueden causar impactos ecológicos como el desplazamiento de especies nativas y cambios en la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas. En el caso del mejillón cebra, explica Pino, cuando llegó a Cataluña en 2001 se encontró muy poca competencia autóctona en los ríos catalanes, lo que facilitó que se expandiera.
Hace 25 años, la contaminación de los ríos del país redujo mucho el número de especies autóctonas. "Históricamente, la situación estaba tan destrozada y nuestros ríos estaban tan contaminados que las especies autóctonas habían desaparecido. A partir de los años 90, el ACA hizo mucho trabajo para depurar los ríos", explica el experto. La mejora de los ecosistemas permitió recuperar la fauna, pero las especies de toda la vida no recolonizaron los ríos, sino las invasoras. Como el mejillón cebra. "Lo que hemos hecho ha sido generar las condiciones para una proliferación de especies exóticas", lamenta Pino, que detalla que ha habido una sustitución de las comunidades animales y vegetales en el conjunto del país.
El experto defiende que el mejor momento para la erradicación de esta especie es cuando apenas ha llegado a un ecosistema. Para hacerle frente, se necesitan mecanismos de actuación rápida y vigilancia, así como tener listas de potenciales invasores que sirvan para eliminarlos inmediatamente cuando entren. "Cuanto más nos retrasemos, más caro y más difícil será", avisa Pino, que subraya que cada vez hay más especies invasoras porque es más habitual viajar al extranjero y se importan más mercancías.