Medio ambiente
Sociedad  /  Medio Ambiente 26/08/2022

La sequía crece y ya hay restricciones en uno de cada cuatro municipios

En la Conca de l'Ebre se preparan para cortes en los regantes y avanzar el final de la campaña si no llueve

E. F.
3 min
Vista aérea del pantano de Siurana, con muy poca agua

BarcelonaSemana a semana, el calor y la falta de lluvias agravan la sequía en buena parte del país. Prácticamente, uno de cada diez catalanes –concretamente el 9% de la población– ya convive con algún tipo de restricción de agua y, desde hoy, los municipios que han declarado la alerta ya suman 279, el 29% del total. Los 129 que se han añadido a la lista son pueblos que no dependen del agua de los embalses ni de grandes acuíferos, sino que su situación va ligada a la pluviometría porque captan el agua de pozos, balsas y otras aguas superficiales, según ha explicado la Agència Catalana de l'Aigua (ACA).

Las más de 683.000 personas que viven en territorios en alerta sufren limitaciones en el consumo del agua para usos agrícolas (un 25% de reducción forzosa), para usos ganaderos (10%) y para usos industriales (5%), así como limitaciones para usos recreativos que impliquen riego (30%) y otros usos (5%). Además, se limita el riego de jardines y zonas verdes y llenar fuentes ornamentales. También se prohíbe a los ciudadanos limpiar vehículos con agua de la red o llenar piscinas de cero, y se establece un tope de 250 litros por habitante y día.

Con los embalses de las cuencas internas por debajo del 40% (al 39%, según el dato actualizado este viernes), la situación es complicada, pero todavía podría serlo más sin las desalinizadoras, que están trabajando al 90% de su capacidad. Este ritmo está previsto para escenarios todavía más críticos, según consta en el plan de sequía de la Generalitat, pero se ha optado para subir el ritmo de las instalaciones justamente para frenar la bajada de las reservas de los pantanos y evitar más restricciones a la población, especialmente este mes que todavía está en marcha la campaña de riego agrícola y hay una alta demanda de agua.

Imagen del pantano de Susqueda con un nivel bajo de reservas.

La combinación del agua de desalinizadora en la red y las lluvias que han ido cayendo los últimos días en algunos puntos del territorio han permitido que los niveles de los embalses "reduzcan la tendencia descendente", según la ACA. Los 38 hm³ de agua que han aportado estas instalaciones al sistema en los primeros siete meses del año han sido cruciales para alargar las reservas, que sin este recurso hoy estarían seis puntos por debajo, al 33%.

En cuanto a las cuencas catalanas que dependen de la Confederació Hidrogràfica de l'Ebre (CHE) –de gestión estatal–, la situación de falta de agua se ha agudizado esta semana y ha llevado a anunciar medidas que anticiparán el final de la campaña de riego a los agricultores de manera forzosa si no llueve. Esto quiere decir que en vez de acabar el 30 de septiembre como estaba previsto, podría finalizar a mediados del mes que viene. En concreto, CHE ha dicho que cortará el agua a los regantes cuando la suma de las reservas de los pantanos de Rialb y Oliana esté por debajo del 7%, según avanzó la ACN.

El embalse de Rialb, concretamente, ya está en una situación crítica, por debajo del 7%, cosa que ha obligado a Acciona, la empresa que lo gestiona, a parar la central eléctrica ubicada en esta presa. Desde el miércoles no hay actividad, una circunstancia nunca vista desde que se puso en marcha el 2009. Hoy Rialb tiene 24,1 hectómetros cúbicos de agua y CHE prevé el corte cuando baje hasta los 15. En Oliana, la situación es algo mejor: está al 39,48%, pero CHE ya cuenta que si llega a bajar de los actuales 33,3 hectómetros hasta los 20, y teniendo Rialb bajo mínimos, se daría el escenario de cortes en el regadío para garantizar el agua potable.

El corte no solo afectará a los regantes del canal de Urgell, sino también a los del Segarra-Garrigues. De hecho, el miércoles la Comunitat General de Regants dels Canals d'Urgell ya anunció medidas para adaptarse a la situación y acordó que, dada la situación de sequía y las bajas reservas en los embalses, había que proceder a una reducción del caudal a 20,5 metros cúbicos y para la semana que viene a 17 metros cúbicos. Así mismo, en el canal auxiliar se prevé reducir los caudales de manera progresiva, ajustándose a las necesidades de los cultivos durante el mes de septiembre.

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