Menos virulenta y nunca descrita: ¿qué sabemos de la nueva variante de peste porcina?

El Gobierno ha analizado más de medio millar de jabalíes para comprobar que no han generado resistencia al virus

Un jabalí comiendo restres de basura
02/01/2026
4 min

BarcelonaTreinta y seis días después de que el Gobierno confirmara los primeros casos positivos de peste porcina africana (PPA) en dos jabalíes de Collserola, el origen del brote de este virus en Catalunya sigue siendo desconocido. Después de que el foco mediático se centrara en saber si el virus se había escapado del laboratorio IRTA-CReSA de Bellaterra –esta semana el primer análisis concluye que las muestras del laboratorio no coinciden con las de los positivos encontrados en el exterior–, los expertos insisten en que lo más importante ahora no es saber de dónde ha surgido el brote, sino encontrar las estrategias adecuadas para evitar que se extienda. Y en esta fase de contención, que por el momento está consiguiendo que no se hayan detectado contagios fuera del radio de 6 km de la zona cero, es clave saber cómo actúa la nueva variante de PPA detectada en Bellaterra.

"Es una cepa que nunca se ha encontrado", ha explicado esta semana Toni Gabaldón, profesor de investigación Icrea del Instituto de Investigación en Biomedicina (IRB), el centro catalán que ha secuenciado las muestras del virus para ver si coincidía con las del IRTA. De hecho, los investigadores compararon las muestras de Collserola con 800 secuencias genómicas de la PPA que existen en las bases de datos públicas de todo el mundo y comprobaron que no coincidía con ninguna de ellas. Por todo ello –y tal como ya apuntó el primer informe del laboratorio de la Unión Europea hace cuatro semanas– se considera que es una variante nueva que no se ha descrito hasta ahora. ¿Pero qué significa que es una variante nueva? ¿Es habitual que se encuentren no descritas?

"El virus va cambiando cada vez que se replica, es decir, cada vez que infecta a un nuevo individuo", describe Julià Blanco, investigador del IrsiCaixa y del Institut Germans Trias i Pujol. El virólogo explica que un virus solo puede mutar si infecta a una nueva célula –por lo tanto, no puede variar cuando está congelado en un laboratorio– y, para ello, debe copiar todo su material genético, un proceso en el que deben realizarse miles de copias y durante el que el virus "comete errores". Durante el ciclo de replicación el virus va introduciendo cambios (mutaciones): se puede dejar un pedazo de genoma sin copiar –las instrucciones genéticas del ADN–, puede copiar dos veces el mismo pedazo de genoma (duplicación) o, incluso, puede insertar nuevos elementos en el genoma. "Es aquí donde se producen las variantes, y éstas son absolutamente aleatorias", detalla Blanco.

Esta aleatoriedad también hace muy complicado calcular cuánto puede tardar en crearse una nueva variante y cuántos huéspedes necesita para estabilizarse. Sin embargo, el investigador Ramón y Cajal del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid José Ángel Barasona explica que, para que mute una nueva variante, el virus de la PPA necesita "períodos relativamente largos". "Son ciclos de transmisión que deben pasar por diferentes animales. Hay que contar el tiempo de incubación del virus, el tiempo de excreción, el de contagio... Por tanto, no es cuestión sólo de días o semanas", apunta Barasona.

En este sentido, el investigador recuerda que, desde que en 2014 entró el virus de la PPA en la Unión Europea a través de dos jabalíes en Letonia, se han detectado 29 nuevos grupos genéticos del virus, el último de ellos es el de Bellaterra. "Pueden parecer muchos, pero realmente, si crees que han pasado once años, no son tantos. Lo que sí te da es una idea de la tasa potencial de aparición de nuevas variantes o grupos genéticos del virus de la PPA", explica.

El subtipo 29

Aunque tanto Barasona como Blanco matizan que no es lo mismo un subtipo genético que una nueva variante y que serán los expertos quienes tendrán que determinar si el subtipo 29 encontrado en Bellaterra es una nueva variante a escala científica, sí que ya se han detallado algunas características del tipo de virus detectado en el último mes en Catalunya. El laboratorio de referencia de la UE ya detalló que el grupo genético 2-29 era muy similar a Georgia 2007, la cepa que se utiliza en los laboratorios para estudiar la PPA. Ahora bien, Barasona advierte que esta similitud podía esperarse: "Claro que se parecen... todas las cepas proceden de Georgia 2007, que es la madre de todos los virus de la PPA del hemisferio norte desde hace veinte años. Todas las que se encuentren se parecerán", asegura.

Gabaldón también explicó en la presentación de la secuenciación de las muestras halladas en jabalíes que la variante de Bellaterra es "menos virulenta" que las detectadas anteriormente. "La patogenicidad o la virulencia de la infección es un factor que define también la transmisibilidad. No es lo mismo si el jabalí se infecta y muere al cabo de una semana que si muere a las dos semanas, porque tiene una semana más para transmitir el virus a otros miembros de la especie", detalla Blanco. En el mismo sentido, Barasona explica que, por lo general, "a los virus no les conviene tener una letalidad del 90% como tienen algunas cepas de alta virulencia de la PPA, sino que les gusta ser como la gripe humana, que se adapta muy bien a su huésped pero causa una letalidad baja".

Serologías de animales vivos

Ante esta característica del subtipo 29, el Gobierno ya ha explicado que se están haciendo serologías a jabalíes capturados vivos para comprobar que no hay animales que hayan generado resistencia al virus y que, por tanto, estén infectados y puedan contagiar otros ejemplares. Hasta ahora se han analizado más de 500 animales y no se ha encontrado ninguno que se encuentre en esta situación. De hecho, Barasona pide no generar alarma ante la posibilidad de que haya jabalíes portadores del virus que no mueran cuando "aún no estamos seguros de nada".

Aún con respecto al subtipo 29, el informe del IRB reveló que la posible nueva cepa había sufrido una gran pérdida de un fragmento del genoma en comparación con las variantes descritas hasta ahora y que contiene "un conjunto de mutaciones exclusivas" que no coinciden con las cepas que hoy circulan en Europa occidental. En cambio, el subtipo 29 sí tiene algunas similitudes con las cepas descritas en países de Europa del Este y de Asia, como Rusia, China o Tailandia. En este sentido, Barasona alerta de que en algunos países de Europa del Este "no se sabe lo que está pasando con la PPA porque en lugares como Bielorrusia hay muy poca transparencia en la notificación de enfermedades sanitarias de animales".

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