Dos casos de 'rip deal' en Barcelona en poco tiempo, la estafa en la que la apariencia lo es todo
Los Mossos investigan la sustracción de 280.000 euros a dos empresarios argentinos y detienen a una mujer que quería robar 600.000

BarcelonaEl escenario es lujoso y ostentoso, pero sólo por aparentar. El objetivo es parecer un empresario de éxito, o un coleccionista reputado, por lo que eligen las plantas bajas de hoteles de lujo o alquilan una oficina con vistas panorámicas a la ciudad para un único momento: el de estafar a la víctima. Ésta suele ser la táctica utilizada por los estafadores especializados en el método del rip deal. Aunque suelen ser pocas estafas –en Catalunya se registran de forma estable una treintena al año–, el botín conseguido es elevado.
El subinspector José Angel Merino, jefe del Área Central de Delitos Económicos de los Mossos, explica que los estafadores siempre suelen interesarse por la compra de un activo. Desde acciones de una empresa a diamantes y relojes de lujo. Recientemente, según ha podido saber el ARA, se han registrado dos estafas de esta tipología en la ciudad de Barcelona, cuyo botín podría haber llegado casi al millón de euros –en uno de los casos el rip deal fue frustrado.
El encuentro siempre debe ser presencial y se opta por estos espacios lujosos para que la víctima nunca dude del poder adquisitivo de los compradores. "Normalmente buscan alguna excusa para que la víctima entre en su cartera virtual y en ese momento captan sus credenciales", narra el subinspector Merino. Incluso graban con una cámara oculta mientras la víctima teclea, quedando así con la contraseña. Al cabo de un rato, vuelven a entrar, sustraen el dinero y desaparecen. Las técnicas varían, pero el rip deal siempre se basa en una falsa compra.
Según ha podido saber este diario, el pasado 2 de marzo dos empresarios argentinos denunciaron una estafa mediante el método de rip deal en Barcelona. Dicen que les citaron en un restaurante para comprar parte de su empresa. Sin embargo, durante el encuentro acabaron siendo estafados y perdieron 250.000 dólares en criptomonedas. Por el momento, los Mossos d'Esquadra lo investigan y todavía no hay detenciones. Todo apunta a que los empresarios argentinos vinieron expresamente a Barcelona únicamente para completar esta operación.
Intercambio de dispositivos
De hecho, el segundo rip deal registrado en muy poco tiempo en Barcelona fue también con criptomonedas. En este caso, los Mossos lo lograron resolver rápidamente: el pasado 20 de marzo detuvieron a una mujer de cuarenta años como presunta autora. En lugar de un restaurante, en este caso todo ocurrió en un hotel del Eixample. La arrestada quedó con una pareja de extranjeros con el objetivo de realizar una inversión de 600.000 euros en criptomonedas, que suelen hacer con unos aparatos electrónicos concretos.
Según describen los Mossos, la detenida intentó estafar a las víctimas intercambiando el dispositivo por otro con la intención de cobrar los bitcoins en vez de comprarlos. Además, también intentó robar a una de las víctimas un teléfono móvil. Como no cumplió su objetivo, intentó huir. También lo hizo sin éxito, ya que una patrulla de los Mossos se presentó en el hotel y la detuvo. Según fuentes policiales, la mujer contaba con dos órdenes judiciales de búsqueda y detención y una orden europea de detención vigente en Alemania.
Alta resolución
Según Merino, ese perfil de autor es frecuente. Describe a estos grupos como muy especializados e itinerantes para toda Europa. "En cuanto materializan la estafa suelen desaparecer, no tienen una residencia permanente", explica el subinspector. Se coordinan entre cinco personas y dan "pocas veces", pero con botines "elevados". De hecho, cada estafa requiere una importante preparación, y una inversión en comidas, hoteles o alquiler de oficinas. "La puesta en escena es muy importante para dar credibilidad a las víctimas", insiste Merino.
Con todo, la resolución de los rip deal se sitúa por encima de las otras estafas, en torno al 75%. Una de las claves, continúa Merino, es la coordinación policial con las autoridades europeas y compartir la información de todos los casos por la gran movilidad que tienen estos estafadores. Últimamente, tal y como ejemplifican los dos últimos casos registrados en Barcelona, existe un aumento de estos golpes con criptomonedas, lo que dificulta la trazabilidad del dinero. Según el mando de los Mossos, ahora suponen ya entre el 20 y el 30% de casos.