Conmoción en Manlleu por la muerte de cinco menores: "Queremos que se les recuerde como buenas personas"
Vecinos de las víctimas relatan que el desván del edificio siniestrado era un punto de encuentro de los chicos
ManlleuUn grupo de chicas se acerca cerca del número 66A de la calle del Montseny de Manlleu porque se hacen cruces. Conocían a algunos de los cinco menores de edad —uno de 14 años, tres de 16 y uno de 17— que han muerto la noche de este lunes en un incendio en el desván del blog. Iban juntos al Institut Antoni Pous y Argila del municipio de Osona y, mientras abraza a sus amigas, una de las chicas dice que han ido para "poder asimilar lo ocurrido".
Mientras los Mossos d'Esquadra investigan los hechos –los agentes van y vienen–, otro grupo de adolescentes cierra filas mirando las imágenes que han circulado del trastero quemado. También compartían aula en el instituto con las víctimas, y tampoco saben devenir de cómo una tarde de ocio acabó tan trágicamente. "El trastero era un local donde pasar el rato, como hacemos todos los jóvenes", se expresa uno, el más alto, mientras los ojos de las compañeras se llenan de lágrimas.
A lo largo de la mañana de este martes el exterior del edificio donde ha tenido lugar este trágico suceso se ha convertido en un espacio de peregrinación para amigos y conocidos de las víctimas. También se han acercado vecinos del barrio del Erm de Manlleu, muchos como muestra de pésame a los jóvenes ya sus familias. Sea por las bajas temperaturas, típicas de una mañana de febrero, o por los curiosos que se reunían, el ambiente era frío. Una expresión que, de hecho, ha utilizado el arquitecto municipal, Enric Gil, después de inspeccionar el edificio para descartar afectaciones estructurales en el inmueble. "Hoy hace frío en el edificio y hace frío en Manlleu", expresó para evidenciar la tragedia.
La rapidez de las llamas
En el portal del edificio, otro grupo de jóvenes vecinos del inmueble, relatan que el fuego empezó antes de las 21 horas y todo fue muy rápido. Un vecino de la planta sexta, justo debajo de los trasteros, se dio cuenta de que ocurría algo al oír "un ruido como de fritura muy fuerte", detalló su hijo. Inmediatamente, picó puertas para que la gente saliera rápidamente de casa, pero los jóvenes del trastero no pudieron hacerlo.
A la espera de que los resultados de la investigación policial señalen las causas del siniestro, testigos de los hechos han explicado que un humo espeso se esparció enseguida "por la escalera y los pisos de la finca", haciendo casi imposible la visión. Los trasteros están en el desván y son espacios de unos 8 metros cuadrados donde los residentes guardan objetos (bicis, colchones, bombonas de gas), aunque no todos están ocupados.
Posiblemente en uno de estos vacíos, sin luz ni ventilación, los jóvenes han encontrado la muerte cuando "algo" ha quemado, según los Mossos, que no han confirmado la versión de los vecinos de que con ellos había otros cuatro jóvenes, dos chicas y dos chicos. La autopsia determinará la causa de la muerte y quizás dé respuesta a la pregunta de cómo unos adolescentes no pudieron escapar.
Lo que se sabe es que los jóvenes no vivían en el edificio, pero sí iban con cierta periodicidad a la buhardilla sin que nadie les prohibiera el paso y aprovechando que las puertas siempre están abiertas. Sin embargo, todo el mundo del barrio los conocía de vista, sabe de sus familias, de su historia. Un hombre explica que cuatro de las cinco víctimas son hijos de familias con "padres ausentes", que "están en la calle porque están mejor que en su casa". Le duele el sufrimiento de las familias, que han recibido desde el primer momento atención psicológica, según el alcalde de Manlleu, Arnau Rovira.
Minuto de silencio
Medio millar de vecinos de Manlleu se han reunido esta noche en la plaza Fra Bernadí, donde se encuentra el ayuntamiento, en señal de luto por la muerte de los cinco adolescentes en un incendio. A la convocatoria asistieron el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el del Parlament, Josep Rull, y representantes de los institutos donde iban las víctimas.
Entre los presentes, numerosos jóvenes que conocían a las víctimas "de toda la vida", con quienes habían compartido escuela y juegos en la calle. "Por el Carnaval de Torelló fue la última vez que vi a Musta, que poco pensaba que sería la última", explicaba un chico emocionado por los muertos y por la familia. A su lado, otros jóvenes se encuentran y se dan la mano como saludo y algunos se abrazan. "Parece una película, no te lo crees", dice otro. Y un amigo suyo pide que los chicos fallecidos sean recordados como "buenas personas".
Estudiantes de los institutos Antoni Pous y el Ter, donde iban los cinco jóvenes, también se han reunido en la plaza para mostrar pésame a las víctimas y los familiares. Sentada en un lateral de la plaza con otras compañeras, una chica vecina del inmueble explicó que del momento de los hechos recuerda "mucho humo", y añadió que desconocía que las víctimas subían al desván con frecuencia.
Un grupo de madres, vecinas del municipio, esperaban que fuera la hora de la convocatoria mientras la plaza se iba llenando. Aunque no conocían a las víctimas están ahí porque "hay mucha conmoción". Faltan 24 horas para el inicio del Ramadán, una fecha muy señalada en el calendario musulmán, lo que agrava el duelo.
Sin denuncias
El alcalde Rovira ha explicado que al Ayuntamiento no le consta ninguna denuncia por el uso de los trasteros de los edificios, como sí ocurre en otros inmuebles del barrio. Una vecina explica cómo desde hace meses la plaza del aparcamiento de un piso que tiene alquilado está precintado por orden policial al detectarse que había personas malviviendo en su interior. Rovira confirma esta situación de "infraviviendas" en muchos inmuebles del municipio y apunta que este viernes ya tenía prevista una reunión con la consejera de Territorio, Silvia Paneque, para debatir futuros proyectos de rehabilitación de viviendas.