Incendio en Almería

Una noche esperando el fuego en Lubrín, un pueblo amenazado por el trágico incendio de Almería

Las llamas avanzaban en dirección a esta localidad, con confinados y evacuados, pero las tareas de los servicios de extinción han dado resultados

Imagen de la carretera que lleva a Lubrín, con el fuego de fondo.
11/07/2026
4 min

Lubrín (Almería)Todo está oscuro menos el cielo, que es de un color naranja tirando a rojo. Pero el sol no está saliendo ni se está poniendo. Son las cuatro y media de la madrugada, y estamos en la carretera que conduce a Lubrín, el municipio andaluz hacia donde se dirige el trágico incendio forestal de Almería, que ya ha dejado 12 víctimas mortales y 23 personas sin localizar. Lenguas de fuego intensas arden cada vez más cerca. El humo ha obligado a confinar un pueblo que está despierto, a juzgar por las luces encendidas que se escapan de las ventanas. Los animales, gatos, conejos, jabalíes y pájaros se dejan ver y se mueven desorientados. Se intuyen luces azules al fondo, pero la calma inquieta.

A la entrada de la localidad, su concejal de Emergencias, Raúl Hernández, está abatido, sentado en una silla de plástico. El avance del fuego hacia su pueblo también ha obligado a evacuar algunas barriadas. Han avisado a los vecinos llamando puerta por puerta, pasando por las calles con un megáfono. ¿Qué esperas? "Que salga el sol y puedan volar las avionetas. El terreno es complicado, no es fácil que los bomberos trabajen de noche". Dos dotaciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) también esperan en el mismo lugar los refuerzos del cielo.

Evacuados en Lubrín esperando en el Tanatorio Municipal.

Son las cinco de la madrugada. Raúl Hernández lleva horas sin dormir. Lubrín fue el escenario de acogida de los residentes más golpeados por el fuego, los que vivían en casas diseminadas de Bédar, la mayoría extranjeros asentados en esta zona rural de Almería. Era jueves por la tarde y en Lubrín empezaron a llegar coches, algunos con personas quemadas y heridas. Como una mujer de edad avanzada que llegó con el 50% del cuerpo quemado y que ahora está hospitalizada, narra el concejal. Los vecinos de Lubrín acogieron a las personas evacuadas en diversos espacios, como el teatro o el tanatorio. Hasta 65 personas aparecieron de la nada, de entre el humo. Ahora, estos supervivientes, que escaparon del fuego como pudieron, han sido reubicados en hoteles en una ciudad costera. Mientras tanto, Lubrín aguanta la respiración, porque el fuego cada vez está más cerca.

Es sorprendente cómo esta espera se hace en silencio, cómo no se oyen sirenas ni prácticamente coches. El ambiente es desértico. Un hombre y una mujer están sentados en un banco, con el perro tumbado a los pies, e intentan dormir medio abrazados. Son italianos y viven en una casa que está dentro del perímetro del fuego. La policía los evacuó y no pueden volver. Admiten que no saben si su casa se ha quemado. Dentro del tanatorio hay varias personas durmiendo, la mayoría vecinos de Lubrín de edad avanzada, evacuados por prevención. El olor a quemado cada vez es más intenso y el humo se hace visible en mitad de la noche. Son las seis de la madrugada y los pronósticos no son buenos.

Pero con la llegada del sol, por suerte, también llega el optimismo. Vuelven varias unidades de la UME. "Ha sido una noche dura", admiten. Ahora bien, parece que ha sido una buena noche: explican que han podido frenar el avance del fuego y que la situación de Lubrín ya no es tan delicada. El concejal sonríe. Se esperaban que hiciera viento y no lo hace, y ahora mismo el pronóstico es mucho mejor. Dentro del tanatorio, Mari Molina, de 81 años, está desayunando. Dice que es de Malgrat de Mar y que veranea en un barrio de Lubrín. Nada más llegar, cuando todavía no había deshecho las maletas, les picaron a la puerta y les dijeron que tenían que marcharse. Ha pasado la noche en el tanatorio y dice que no ha podido dormir. Eso sí, dice que no se siente insegura ni está preocupada. La pareja de italianos también llega para desayunar una comida servida por voluntarias de la Cruz Roja. Todo ha cambiado en cuestión de dos horas. Un agente de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía explica que el año pasado ya se quemaron los alrededores de Lubrín, y que eso ha sido clave para frenar el fuego.

Optimismo en Lubrín este sábado por la mañana después de que las tareas de extinción hayan dado resultados.

El inicio del fuego

Con la llegada del sol también se puede ver el paisaje de esta zona de Andalucía, seca y con muy pocos árboles pero muchos matorrales, que junto con el viento hicieron que el fuego avanzara muy rápidamente. Tenemos que imaginar el epicentro del incendio como una pequeña cordillera seca rodeada de pueblos, como Los Gallardos (al este) o Lubrín (justo al lado contrario, al oeste, que es hacia donde avanza el fuego). En medio de la cordillera hay municipios diseminados, como Bédar, uno de los más damnificados. Se suceden las urbanizaciones de casas ubicadas sin lógica.

Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía analizando el punto inicial del fuego.

El punto inicial del incendio, que afecta casi 7.000 hectáreas, está a muchos kilómetros de Lubrín. Este sábado, a primera hora de la mañana, agentes de la Guardia Civil y de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía analizaban un restaurante de carretera destartalado y calcinado junto a Los Gallardos. Explican que este es el punto exacto donde comenzó el incendio. ¿Y cómo comenzó? Responden que todo apunta a una chispa de un cableado eléctrico, a pesar de que el restaurante en cuestión llevaba años destartalado y cerrado. En cualquier caso, afirman que el fuego, impulsado por el viento, cogió una velocidad inaudita en Andalucía, e hizo una larga carrera que superó la carretera y enlazó con varias colinas de matorrales. Los agentes de Medio Ambiente –los homólogos andaluces de los Agentes Rurales– estaban satisfechos tras una noche "larga y dura". Si todo continúa igual, no descartan estabilizar el fuego de aquí a pocas horas.

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