¿Está preparada Cataluña para un gran incendio a las puertas de una ciudad?

Bomberos y Protección Civil explican cómo se protegería a la población en casos como los vividos en Francia

Helicóptero de los bomberos en la sierra de Collserola
Sebastián Marín
08/08/2026 - 18:33 h.
4 min

BarcelonaEl incendio de Occitania, el más grave registrado en Francia desde 1949, se ha convertido en una advertencia sobre los retos que plantean los grandes fuegos forestales cuando se acercan a las áreas urbanas. Ya estabilizado, el fuego ha arrasado más de 16.000 hectáreas y ha avanzado hasta situarse a solo una quincena de kilómetros del área metropolitana de la ciudad occitana. Este incendio, sumado al que hace unos días afectó la Comunidad de Madrid y Ávila, refuerza una pregunta que cada vez cobra más fuerza en un contexto de emergencia climática: ¿Está Catalunya preparada para afrontar un gran incendio a las puertas de una ciudad? ¿Qué cambia cuando las llamas dejan atrás las zonas forestales más alejadas y amenazan barrios habitados, infraestructuras esenciales y miles de personas?

Cuando un incendio forestal amenaza una gran ciudad, la prioridad deja de ser exclusivamente apagar las llamas. El foco pasa a ser la protección de la población. "Es un factor que lo cambia absolutamente", resume José Luis López, inspector responsable de la División de Operaciones de los Bomberos de la Generalitat. "Ya no estamos hablando de un incendio que quema bosque, sino que puede afectar directamente la seguridad de las personas". Para los Bomberos, cada situación se analiza a partir de dos conceptos: la exposición, es decir, si hay viviendas o núcleos urbanos en contacto con la masa forestal, y la vulnerabilidad, que depende del tipo de construcción y de la capacidad de los edificios para resistir el paso del fuego. "No todos los lugares urbanos son igual de vulnerables", apunta López.

En una ciudad como Barcelona, esto implica distinguir claramente entre el centro urbano y los barrios que limitan con Collserola. "En plaza Catalunya no pasará nada", afirma López, que añade: "Seguramente habrá franjas, el límite de Barcelona que toca con Collserola, que sí que están muy expuestas". Por ello, el experto descarta una evacuación generalizada de la ciudad. "Evacuar una ciudad de un millón y medio de personas por un incendio forestal es una acción totalmente desproporcionada y, de hecho, puede generar muchos más riesgos de los que puede evitar", explica.

"No hay una receta mágica"

La respuesta operativa ante un incendio de estas características, sin embargo, no depende solo de los Bomberos. Mientras el cuerpo dirige la extinción sobre el terreno, Protección Civil coordina la gestión de la emergencia y todas las necesidades derivadas de la protección de la población. "Los que tienen el conocimiento y saben cómo gestionar el incendio es el grupo de intervención, que son los Bomberos", explica la subdirectora operativa de Protección Civil, Imma Solé. "Ellos van marcando cómo evoluciona el incendio y qué necesidades se derivan", apunta.

A partir de aquí se activa toda la maquinaria del Plan especial de emergencias por incendios forestales de Cataluña (Infocat). Además de Bomberos, participan los Mossos d'Esquadra, el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM), los ayuntamientos, además de otras autoridades. "Cuando tienes personas evacuadas o confinadas tienes que estar al tanto de qué necesidades tienen", explica Solé. Esto incluye habilitar espacios de acogida, garantizar alimentación, alojamiento o una atención específica para los colectivos más vulnerables. Una de las ideas que comparten Bomberos y Protección Civil es que evacuar no siempre es la mejor solución. De hecho, a menudo es justo lo contrario. "No hay una receta mágica", advierte López. Cada decisión depende del comportamiento previsto del fuego, del tiempo disponible y de la vulnerabilidad de los edificios.

Solé coincide en que el primer objetivo es evitar exponer a la población innecesariamente al riesgo. "El primer planteamiento que se hace es que la gente quede confinada en espacios seguros", asegura. Para ordenar una evacuación, explica, "tienes que tener la absoluta seguridad de que el camino es más seguro que si las personas estuvieran confinadas". Si no es así, "las evacuaciones descontroladas no son buenas", porque las personas pueden quedar expuestas tanto al fuego como al humo.

Precisamente, las decisiones no se toman únicamente en función de las llamas. También se valora la dirección del humo o el estado de las vías de comunicación. "Puede convenir que la gente se confine porque el humo va dirigido hacia la zona", explica Solé, o porque las carreteras pueden quedar afectadas y no sea seguro utilizarlas. Los Bomberos también recuerdan que no todos los entornos urbanos presentan el mismo riesgo. Para López, el principal punto crítico son las urbanizaciones rodeadas de masa forestal. "Son el peor escenario", afirma, porque combinan una elevada exposición al fuego con una vulnerabilidad que a menudo aumenta por la presencia de vegetación muy cercana a las viviendas.

En cuanto a los aprendizajes de los grandes incendios de este verano, tanto Bomberos como Protección Civil aseguran que cada emergencia sirve para revisar protocolos. Los primeros elaboran informes operativos después de cada campaña forestal, mientras que el segundo revisa anualmente el plan Infocat con todos los organismos implicados. "Todo aquel margen de mejora que se detecta se aplica en próximas actualizaciones", explica Solé. Una de las herramientas que más ha cambiado la respuesta durante los últimos años es el sistema de alertas a los teléfonos móviles (eminentemente, el ES-Alert). Según la responsable de Protección Civil, permite informar a la población "muy rápidamente y de manera muy generalizada" sobre las medidas que hay que adoptar.

Para Protección Civil, sin embargo, el mayor riesgo no es necesariamente un único incendio de grandes dimensiones. "Una de las cosas que nos puede complicar mucho la gestión es la simultaneidad", señala Solé. Cuando coinciden varios grandes fuegos en el territorio, la respuesta operativa se tensiona y la gestión se vuelve mucho más compleja. En este escenario, agravado por un cambio climático que favorece episodios extremos cada vez más frecuentes, tanto Bomberos como Protección Civil coinciden con una última idea: la mejor herramienta sigue siendo una ciudadanía preparada. "Una población informada y formada tendrá una respuesta mucho más rápida y mucho mejor", afirma Solé, que anima a los ciudadanos a conocer los riesgos de su municipio a través del mapa de Protección Civil y a disponer de un kit de emergencia. "Buscamos una población más resiliente", concluye.

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