Vivienda

El dinero del bono alquiler joven se agota en menos de 8 horas

La Generalitat pide al Estado que doble la partida en Catalunya, hasta los 60 millones de euros

Barcelona"Insuficiente, mal dimensionada y mal financiada". Así ha definido la consellera de Derechos Sociales, Violant Cervera, la ayuda estatal del bono alquiler de 250 euros para jóvenes de entre 18 y 35 años. Este miércoles se podía empezar a pedir en Catalunya y la Generalitat ya hacía días que veía venir el problema. Y las previsiones se han cumplido: en menos de 8 horas las solicitudes han fulminado la partida económica destinada a esta prestación: los 29 millones de euros. "A las 16.30 h se habían registrado más de 15.000 peticiones y los cálculos dicen que los 29 millones de euros solo permiten dar respuesta a unos 9.600 jóvenes como máximo", ha explicado la consellera. Esta ayuda era muy esperada y el criterio para otorgarla –fijado por el Gobierno español– era la orden de solicitud. Esto ha hecho que la mayoría de los jóvenes interesados presentaran la documentación a primera hora de la mañana, tanto de manera telemática como en las más de 100 oficinas de atención al ciudadano habilitadas. La conselleria admite que ha habido un pico de demanda en la web, pero asegura que el sistema informático ha funcionado correctamente.

Ante esta situación, la conselleria ha exigido al Estado que doble la partida económica destinada a esta ayuda en Catalunya, hasta llegar a los 60 millones de euros. "Les pedimos que no frustren la alegría generada en muchos jóvenes y que amplíen la convocatoria", ha pedido la consellera, que ha animado a los jóvenes a seguir presentando solicitudes mientras la Generalitat negocia este punto con el Estado.

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No es la primera vez que el Govern protesta por el funcionamiento de esta ayuda, que fue uno de los anuncios estrella de Pedro Sánchez durante la presentación de los presupuestos estatales. Esta tarde, de nuevo, han criticado tanto el sistema de otorgamiento de las ayudas como el hecho de que no hayan podido "adaptar" la prestación a la realidad territorial catalana. "No es lo mismo un joven que vive en el Pirineo o en las Tierras del Ebro que un joven que vive en Barcelona", ha puesto de ejemplo Cervera. “No podemos tener en cuenta ni los ingresos de los jóvenes ni si la solicitud se hace en un municipio de alta demanda. Tampoco nos da margen para decidir el importe, que será igual para todo el mundo, vivas en una comarca donde los alquileres están a 600 o en una donde estén a 850”, argumentaba hace unos días al ARA el secretario de Vivienda e Inclusión Social, Carles Sala, que asegura que todos estos parámetros sí que se tienen en cuenta a la hora de conceder las otras ayudas catalanas para la vivienda.

Cervera ha argumentado además que, durante el reparto del dinero con el resto de las comunidades, el Govern ya pidió que se tuvieran en cuenta varios factores que finalmente se han obviado. La Generalitat apunta que Catalunya tiene el 25% de las viviendas de alquiler de todo el Estado y la proporción de jóvenes se sitúa en el 17% del total de la población. Si se hubieran tenido en cuenta estos porcentajes, Catalunya habría tenido que recibir entre 34 y 55 millones de euros, y no los 29 millones asignados, que corresponden a un 14,5% del total de los 200 millones previstos para todo el Estado durante dos años. "Esto pone de manifiesto que se han generado unas expectativas irresponsables y que los recursos que destina el Gobierno español a esta medida son claramente insuficientes”, ha insistido la consellera.

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Requisitos para acceder al bono alquiler joven

La medida estrella de Sánchez en los presupuestos se materializó en enero, a través de un real decreto. El bono alquiler joven es una prestación de un máximo de 250 euros al mes durante dos años para ayudar a pagar el alquiler a los jóvenes de entre 18 y 35 años que no superen los 24.300 euros brutos anuales. Estos son los dos requisitos iniciales, pero hay más. Y cumplir todos los parámetros no es fácil, sobre todo para los jóvenes que viven en grandes ciudades porque hay tope en los precios de los alquileres que se pueden presentar.

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Así, para cobrar la ayuda, hay que estar empadronado en el piso y, por norma general, el contrato de alquiler no puede superar los 600 euros mensuales, o los 900 si el piso se encuentra en una de las llamadas zonas de mercado tenso. Este es el único punto donde la Generalitat ha podido adaptar la ayuda. Así, el precio no puede superar los 900 euros de alquiler en el ámbito metropolitano de Barcelona (es decir, en las comarcas del Baix Llobregat, el Barcelonès, el Maresme y el Vallès Occidental y Oriental). En el resto de la demarcación el tope es de 650 euros de alquiler, el mismo que en la demarcación de Girona. En Lleida y Tarragona el tope se sitúa en los 600 euros.

El aumento del precio en el área metropolitana de Barcelona que forzó la Generalitat tenía que ayudar al hecho de que más jóvenes se puedan beneficiar, pero aun así más de un 35% de los contratos quedan fuera porque el alquiler de los pisos en la capital catalana supera, en muchos casos, este límite. “Si hubiéramos podido llegar solo algo más allá, hasta los 950 euros, habrían entrado prácticamente el 80% de los casos”, admitía Sala hace unos días.

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En el supuesto de los jóvenes que viven en un piso compartido, el precio de la habitación no podrá superar los 450 euros en Barcelona y en el ámbito metropolitano, y los 350 euros si el piso se encuentra en el resto de la demarcación barcelonesa o en la de Girona. En Lleida y Tarragona el umbral se sitúa en los 300 euros por habitación y joven.