Vivienda

"El piso se nos cae encima, a trozos": la denuncia de unos vecinos de un bloque de la Generalitat

Territori, que adquirió el bloque el pasado diciembre, alega que están diseñando un plan de mejora para todo el inmueble

Apuntalamiento para evitar el derrumbe de la vivienda
Act. hace 20 min
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BarcelonaAntonio vive desde hace cuatro meses y medio con el piso apuntalado, en plena Gran Vía de Barcelona. A finales de enero el techo de su habitación se derrumbó a causa de unas filtraciones de agua y los Bomberos recomendaron mantener los puntales hasta que se haga una reparación definitiva. Unas semanas después le pasó lo mismo en el pasillo, y poco después aún en otra estancia básica de la casa, el lavabo. La propiedad le arregló el baño, pero esta semana los puntales aún continúan sujetando las vigas de la habitación y las del pasillo.

Antonio ahora duerme en lo que antes era su vestidor. Ha dejado de utilizar varias partes del piso por miedo a que se derrumben totalmente. "El piso se nos cae encima, a trozos. Los Bomberos incluso le pidieron a nuestro vecino de arriba que retirara todo el peso que tenía puesto sobre lo que es el techo de nuestro lavabo por si acaso: le hicieron mover la lavadora, que ahora la tiene en el balcón", relata. Este diario ha tenido acceso a todos los informes del cuerpo de Bomberos que acreditan la versión de Antonio.

Antonio, en la habitación que lleva meses apuntalada después de que se derrumbara el falso techo

Este vecino asegura, además, que su caso no es aislado. "Todos los vecinos tienen problemas parecidos", señala. Un vistazo rápido al edificio deja al descubierto múltiples grietas, instalaciones de origen —en un bloque centenario— suelos defectuosos y paredes que, lejos de mantenerse rectas, han cedido al paso de los años. "El mismo día que tenía los operarios en casa haciendo las catas para comprobar el estado de todo ello, me llegó una carta donde me advertían que el alquiler volvía a subir lo que marca el IPC", explica Antonio, que actualmente paga 1.780 euros mensuales. "Creo que, mientras el piso continúe en este estado ruinoso, lo mínimo que podrían hacer es hacerme un descuento en el precio del alquiler", reprocha.

La propiedad del edificio no es, en este caso, una empresa. Tampoco un banco, ni ningún fondo de inversión. El pasado diciembre, el bloque pasó a manos de la Generalitat, después de que el Hospital Clínic —el anterior propietario— vendiera el edificio entero. La operación del cambio de manos comenzó en 2024, cuando el centro sanitario se deshizo de este y otros cuatro edificios en el marco de las futuras obras de ampliación del hospital. Un cambio que no estuvo exento de polémica. Se trataba de pisos que algunos ciudadanos habían dejado en herencia al hospital y que años después el centro sanitario sacó a subasta en medio de las protestas de los vecinos. Finalmente, solo recibieron oferta por uno de los cinco bloques, el resto quedaron desiertos y acabaron en manos de la administración pública, que los compró. "En el momento de la subasta ya se dejaba claro que los edificios tenían muchos problemas de mantenimiento, de hecho, nadie los quería comprar por la inversión que había que hacer en ellos", añade Antonio.

El antes y el después del lavabo, después de que se derrumbara el falso techo también de esta estancia.
Los Bomberos pidieron al vecino de arriba que retirara el peso sobre esta zona para evitar que el techo de la ducha colapsara.

El papel de las aseguradoras

El hecho es que, aunque los techos empezaron a colapsar en enero, los problemas vienen de lejos. "Hace años que hay una falta de mantenimiento muy evidente en el edificio", insiste este vecino afectado. "Si miras la fachada, desde la calle, verás que todos los balcones tienen mallas para evitar que haya desprendimientos en la calzada", continúa. Desde hace un mes y medio, añade, tampoco tienen electricidad ni en el portal, ni en el rellano. "Los interfonos obviamente no funcionan y si queremos bajar por la escalera de noche tenemos que usar una linterna", relata este inquilino que ahora acumula en su móvil fotografías y vídeos de goteras, filtraciones y grietas que él mismo va controlando, para comprobar si crecen o no. "Nos dicen que la luz está cortada por impago, algo que no entendemos porque los vecinos pagamos religiosamente la parte proporcional de este suministro a la propiedad", cuestiona.

Desde febrero, varios técnicos y arquitectos han revisado el inmueble, sin dar una solución definitiva. "Todo va muy lento. La aseguradora de la Agencia de la Vivienda de Catalunya, que es quien consta como propietario, nos dijo que no se hacía cargo de los problemas porque eran preexistentes, es decir, que venían de antes de que ellos asumieran la gestión", detalla Antonio. "Ahora he dejado de limpiar esta habitación [la que tiene apuntalada] porque nos hemos dado cuenta de que cada día continúa cayendo arena y piedras del techo. Hemos decidido dejarlo así para poder ir comprobando cada día si es mucho o poco lo que va cayendo", explica desesperado.

Una de las vigas del piso de Antonio, en el pasillo.
El 24 de enero, unas filtraciones hicieron caer el techo de la habitación principal del piso, que desde entonces está apuntalado.

Un "plan de mejora" integral

Preguntados por este caso, el departamento de Territorio de la Generalitat, que es quien tiene también las competencias en vivienda, asegura que es consciente de la problemática y que "el Govern trabaja en un plan de mejoras para todo el edificio" con "la voluntad de ayudar a los inquilinos". Fuentes del departamento añaden que se ha hecho una valoración de todos los pisos y que se han tomado medidas, como el apuntalamiento, "para garantizar la seguridad" de los vecinos.

Antonio, sin embargo, exige celeridad. "El caso va de departamento en departamento y nadie nos resuelve nada. Además, contactar con la propiedad es muy complicado, la única manera que tenemos de hacerlo es llamando al 012 entre las 9 y las 14h y, aun así, es muy difícil conseguir hablar con alguien", lamenta. Por este motivo los vecinos han empezado a organizarse: entre ellos, en el caso del bloque de Gran Via 534, y también con los vecinos de los otros bloques afectados. El Sindicato de Inquilinos corrobora que las familias también se pusieron en contacto con el sindicato, que envió una carta al Incasòl y la Agencia de la Vivienda de Cataluña para exigir una reunión urgente y una revisión profunda del estado estructural de los inmuebles. "Vivimos con el miedo de que algún día pasará algo grave y nosotros hace mucho tiempo que avisamos", concluye Antonio.

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