Arquitectura

Las chimeneas de Gaudí, del laboratorio al escaparate

Un proyecto arquitectónico de la URV acaba en las tiendas

David Moreno, profesor de la ETSA; Marc Duart, CEO de It brings art, y Albert Samper, profesor de la ETSA e impulsor de la spin off ScanDraw.
01/05/2026
3 min

TarragonaUn grupo de investigadores de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona estaban en la cubierta del Palau Güell, en la calle Nou de la Rambla de Barcelona, y se fijaron en las veinte chimeneas que coronan este edificio de Antoni Gaudí reconocido por la Unesco como Patrimonio Mundial. Observándolas, surgió la pregunta. ¿Funcionan o son solo ornamentales? "Podría ser que solo fueran para dar un punto de lucimiento o una manera de ostentar", explica Albert Samper, profesor de la Escola Tècnica Superior d'Arquitectura, que recuerda que las chimeneas eran un signo de estatus, ya que implicaba que los edificios que las tenían disponían de calefacción, un lujo que a finales de siglo XIX solo podían permitirse las clases pudientes. Pero también podría ser que las chimeneas respondieran a su función principal y fueran capaces de extraer el humo. Gaudí no dejó escrito en ningún sitio si las originales chimeneas podían llegar a funcionar.

Para resolver el misterio, los investigadores debían hacer réplicas perfectas de las chimeneas porque, de ninguna manera, podían ponerse a hacer pruebas en el edificio, que tiene un alto grado de protección. El equipo, formado por ingenieros mecánicos, informáticos y matemáticos y encabezado por arquitectos, se puso manos a la obra. "Las digitalizamos con la máxima precisión e hicimos un prototipo", explica Samper, experto en la geometría de Gaudí. En el laboratorio hicieron las pruebas pertinentes y las pusieron en el túnel de viento de la URV para analizar los parámetros aerodinámicos. Llegaron a la conclusión de que, efectivamente, eran capaces de evacuar aire o humo y, además, eran capaces de proteger el conducto de humos de la lluvia y de impedir la entrada de corrientes de aire al interior. En función de la capacidad de tiro que tenían, las dividieron en tres grupos.

Las réplicas de las chimeneas del Palau Güell.

Tocar Gaudí

Con el misterio ya resuelto, pero con los prototipos sobre la mesa, surgieron nuevas ideas. "Gaudí es universal, pero no es extrapolable a todo el mundo", explica Samper, así que decidió intentar "acercar su obra a personas que no tienen acceso a ella". Gracias a un acuerdo con la ONCE aprovecharon las réplicas para organizar talleres que permiten que las personas ciegas puedan tocar las chimeneas de Gaudí. Este proyecto se ha hecho junto con la Universidad de Alcalá de Henares, la UNED de las Islas Baleares y el Círculo de Bellas Artes de Mallorca.

La experiencia de las chimeneas siguió avanzando e incluso impulsó la creación de la empresa Scandraw, especializada en la digitalización de patrimonio arquitectónico e impulsada por los mismos Albert Samper y David Moreno, del departamento de Ingeniería Mecánica de la URV. Finalmente, el proyecto acaba de dar un nuevo paso, después de que una empresa de Barcelona, It Brings Art SL, se pusiera en contacto con los investigadores para aprovechar los modelos de las chimeneas para fabricar las réplicas a gran escala. Y los tres modelos de las chimeneas del Palau Güell ya se pueden encontrar en las tiendas. "Empezamos con investigación, ha habido transferencia de conocimientos, hemos creado una spin-off, le hemos aportado contenido social y lo hemos convertido en un producto que tendrá un nuevo impacto social", explica Samper.

El experto en la obra de Gaudí celebra que la tecnología haya abierto la puerta a "nuevas técnicas" que permitan seguir aprendiendo cosas de la manera de trabajar del gran arquitecto del modernismo.

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