Enfermeras y alcaldesas: "No necesitamos hacer marketing y decir que cuidamos a las personas"
Tres alcaldesas de las Terres de l'Ebre reflexionan sobre su paso por la política
TortosaRosalia Pegueroles trabaja una noche sí y una no haciendo de enfermera en un quirófano del Hospital Universitari Verge de la Cinta. Cuando acaba la jornada laboral, duerme unas horas y se va a hacer de alcaldesa en su pueblo, Aldover (Baix Ebre). Daniela Lleixà también compagina los dos trabajos: empieza el día haciendo de enfermera en su pueblo, en Mas de Barberans (Montsià), y por las tardes cambia la bata blanca por la vara de alcaldesa. Mar Lleixà tiene una vida similar, aunque ella es alcaldesa de una ciudad más grande, Tortosa, y ha tenido que guardar la bata blanca en el armario para más adelante. Hasta este mes de enero, hacía de enfermera en el mismo hospital que Rosalia, pero a raíz de un acuerdo de gobierno con el PSC, en la última parte del mandato le correspondía a ella hacer de alcaldesa, representando a ERC. "Más adelante ya volveré a hacer de enfermera. ¡Porque yo soy enfermera!", reivindica Mar.
La casualidad, o quizás no, ha querido que tres mujeres enfermeras de las Terres de l'Ebre dieran el paso a la política y acabaran siendo las alcaldesas de sus municipios. Rosalia es la que ha estado más tiempo (desde 2015) y no tiene claro si continuará. Daniela, en cambio, ocupa el cargo de alcaldesa desde 2019 y parece decidida a continuar, igual que Mar. Pero siempre hay dudas: "Es que yo iba la segunda en la lista, no la primera", dice.
Mujeres y enfermeras
Las tres enfermeras están convencidas de que su formación y la experiencia durante estos años vistiendo la bata blanca son un gran capital para ser alcaldesas, aunque han tenido que romper algunos prejuicios: "He sido la primera mujer alcaldesa de mi pueblo y, además, durante 44 años ha habido tres alcaldes del mismo partido, del PSC. No sé si me han llegado a cuestionar, pero he tenido que reafirmar que realmente tengo capacidad de liderazgo", explica Daniela, de Mas de Barberans. "Como mujer, en política tienes que demostrar cosas que a los hombres no se les piden", dice Mar, que asegura que también se ha sentido menospreciada por ser enfermera: "Me han cuestionado por el hecho de ser enfermera, pero yo lo soy con mucho orgullo. Además, me ayuda mucho a mantener los pies en la tierra", dice Mar.
Las tres profesionales, que forman parte del Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Tarragona (CODITA), aseguran que su oficio es una gran escuela para aprender a escuchar a la gente y hacen un poco de burla de algunos lemas políticos: "A algunas personas les incomoda escuchar a la gente, y por eso necesitan estos lemas de «poner a las personas en el centro» y todo eso", dice Mar. Y Daniela añade: "A nosotros no nos hace falta hacer marketing y decir que cuidamos a las personas, porque ya va implícito en nuestra figura". Rosalía añade: "Las enfermeras somos muy resilientes y cuando algo no nos sale bien, volvemos a empezar y lo hacemos con pasión. La pasión no se puede olvidar. Tanto si eres política como enfermera, si no tienes pasión, vete a casa", dice. "En el quirófano hay momentos muy oscuros y mucha tensión. Una persona puede pasar de estar viva a estar muerta en un momento", explica, y esta presión ayuda a poder gestionar con más facilidad otros retos que presenta el cargo de alcaldesa.
Las tres son de ERC, pero, como tantas otras personas, entraron en política sin militar en ningún partido y un poco sin querer. Algunas personas les propusieron que dieran el paso y, después de darle muchas vueltas, se decidieron con el único objetivo –dicen– de intentar aportar su grano de arena para mejorar la calidad de vida de sus conciudadanos. Cuando Daniela se sintió llamada a presentarse como alcaldable por su pueblo, fue a ver a Mar, que era directora territorial de Salud de las Terres de l'Ebre, y le pidió que la apadrinara como política. "Ya nos conocíamos porque aquí te acabas encontrando", dice Mar, que explica que cuando se encuentran en actos o encuentros del partido se llenan de abrazos.
Las tres profesionales están convencidas de que la política necesita perfiles similares, con empatía y ganas de escuchar. "Al final te das cuenta de que gobernar también es cuidar a la gente", dice Mar.