El póstito

Mercosur: cuando competir deja de ser justo

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20/01/2026
1 min

Recorrer tres supermercados para encontrar uvas producidas relativamente cerca no debería ser normal en un territorio lleno de viñedos. Y, sin embargo, es lo que me ocurrió el año pasado. El producto que llenaba los estantes venía mayoritariamente de fuera, mientras el campesinado de aquí ve cómo cada vez le es más difícil sobrevivir. Este ejemplo cotidiano explica mejor que ningún informe que está pasando con el sector primario. El campesinado lleva años arrastrando una burocracia pesada, normas cada vez más estrictas y costes crecientes. Ahora, a todo esto, se le añade el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, que agrava aún más una situación ya muy delicada.

El problema no es el comercio, sino la desigualdad de condiciones. Exigir unos estándares muy elevados a los agricultores europeos mientras se importan productos de países en los que estas normas no se aplican es una competición desleal. Es como hacer jugar al Barça contra el Alcover: el resultado está decidido antes de empezar. El caso del glifosato es un claro ejemplo: prohibido en Europa desde hace años, pero utilizado sin límites en Sudamérica.

Ante este escenario, las movilizaciones del campesinado son más que legítimas. No piden privilegios, sino poder trabajar y vivir dignamente de su trabajo. Todo esto nos interpela como consumidores, pero también como ciudadanos. Cabe recordar que estas decisiones se toman en Europa. Quizás parecen lejanas, pero sus consecuencias llegan directamente a nuestro territorio ya nuestro día a día.

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