El análisis de Antoni Bassas

Incendios: ¿cómo hacemos para que los agricultores no tengan que marcharse?

Se necesita un diálogo a fondo entre la Generalitat, los agricultores y ganaderos y la industria agroalimentaria para conseguir que los agricultores no se marchen

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06/07/2026
2 min

Comenzamos la semana igual que hemos pasado el fin de semana: pendientes del incendio de las Gavarres. Todavía hay gente que no puede volver a casa.

El jefe de los Bomberos de la Generalitat, David Borrell, ha declarado esta mañana que no se puede garantizar que el incendio se pueda dar por controlado a lo largo del día de hoy, porque el fuego ya "no crece de forma significativa" pero todavía tiene mucha actividad, muchas fumarolas dentro y algunos reavivamientos. La buena noticia es que el flanco derecho del incendio, el que tiene "más potencial" y podría "quemar todas las Gavarres", está "mucho más estabilizado que el resto del perímetro". La mala noticia es que entramos en una nueva ola de calor.

En resumen, tres días después del inicio del incendio debemos reconocer dos realidades: que hemos tenido suerte con la dirección del viento y que tenemos un gran servicio de Bomberos de la Generalitat, bien preparado, con metodologías de combate que se actualizan constantemente de acuerdo con los cambios que provoca el cambio climático, con modelos de predicción que afinan mucho, que durante el año están en constante contacto con cuerpos de bomberos de todo el mundo que tienen climas similares. Pero por más bien dotados y bien liderados que estén los Bomberos de la Generalitat, los incendios forestales de hoy superan con creces la capacidad humana. O sea que lo más importante para apagarlos ya no es tanto la táctica sobre el terreno en el momento de la primera llama como la prevención.

Y aquí es donde todavía fallamos mucho. Si hablamos de las Gavarres, los alcaldes dicen que tienen muchas hectáreas, poco dinero y mucho papeleo. Faltan dinero y brazos para mantener bosques, faltan políticas de agricultura y ganadería que fijen a los agricultores en el territorio.

Porque con los incendios forestales hay unas cuantas piezas que no encajan: hemos aprendido la importancia que tiene para un país su soberanía alimentaria para no depender de terceros, y el hecho de consumir preferentemente productos de kilómetro cero, por aquello de reducir la huella ecológica tanto como se pueda. Son productos que podrían producir nuestros agricultores, que bastante querrían quedarse en sus tierras, pero no les salen los números porque los estrangulan con los precios o no pueden competir en cantidad. El resultado es que el medio rural se abandona, crece el bosque y la amenaza de los incendios aumenta, pero seguimos trayendo alimentos de muy lejos porque son más baratos. El precio pesa mucho en la decisión de compra, pero al final nos acabará pasando que lo más barato acaba saliendo más caro.

Hace falta un diálogo a fondo entre la Generalitat, los agricultores y ganaderos y la industria agroalimentaria (que representa el 18% de la riqueza que se produce en Cataluña) para conseguir que los agricultores no se marchen, todo el mundo se pueda ganar la vida y todos juntos no perdamos el país en incendios como el que todavía quema.

Buenos días.

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