Trump también le declara la guerra al Papa
Esta madrugada ha atacado el papa León XIV en una de estas respuestas a pie de avión, diciendo que el Papa es "malísimo para la política exterior", que supone que "le gusta el crimen" y que no quieren "un Papa a quien le gusten las armas nucleares" (las de Irán). Tarde o temprano tenía que pasar. León XIV es norteamericano y cuando dijo "Dios no bendice ningún conflicto" se enfrentaba al conglomerado de Dios y ejército que sustenta ideológicamente la narrativa americana.
Una buena noticia ha llegado esta noche desde Hungría:Viktor Orbán ha perdido las elecciones. Las ha perdido claramente, porque el líder de la oposición las ha ganado con una contundente mayoría absoluta de dos tercios con la participación más alta de la reciente historia democrática de Hungría; nunca había ido a votar tanta gente desde 1989 cuando cayó el régimen comunista, o sea que había ganas de votar y ganas de cambio.El perfil del ganador, Péter Magyar, es aparentemente contradictorio: trabajó para el gobierno de Orbán, pero se ha ido separando hasta afirmar esta noche que “el pueblo de Hungría ha dicho sí a Europa”. Y en Bruselas hay euforia, porque aunque Hungría es un país relativamente pequeño (9 millones y medio de habitantes), la Hungría de Orbán era una especie de oveja negra en la Unión Europea por una doble y poderosa razón: era el candidato de Putin y de Trump. Se ha opuesto siempre a las sanciones europeas a Rusia, y en cuanto a Trump, Orbán era una de las referencias europeas del presidente americano, hasta el punto que la semana pasada el vicepresidente Vance fue a Hungría a dar apoyo a Orbán en un acto electoral. Que los candidatos de Trump pierdan en Europa, que ir de la mano de Trump reste más que no sume, es una señal de que la gente no quiere guerras como las de Irán que nos están encareciendo y complicando la vida, como explicamos en esta página: el encarecimiento de los fertilizantes amenaza el coste de los alimentos, y resulta que los países del golfo Pérsico son de los principales productores. Por cierto que la primera ronda de las conversaciones de paz con Irán terminó con desacuerdo (como era de prever) y esta noche Trump ha dicho que bloqueará el estrecho de Ormuz (que impedirá que Irán cobre peajes por pasar), que en el fondo es el reconocimiento de que no lo puede abrir. Y como lo hace todo a lo grande, esta madrugada ha atacado al papa Leó XIV en una de esas respuestas a pie de avión, diciendo que el Papa es “dolentíssim para la política exterior”, que supone que “le gusta el crimen” y que no quieren “un Papa a quien le gusten las armas nucleares” (las de Irán). Tarde o temprano tenía que pasar. Leó XIV es norteamericano y cuando dijo “Dios no bendice ningún conflicto” se enfrentaba al conglomerado de Dios y ejército que sustenta ideológicamente la narrativa americana, hasta el punto de que, esta noche, Trump ha colgado este montaje:
Donde básicamente él es Dios, que baja del cielo a curar un cuerpo enfermo, rodeado de soldados ángeles. Da asco solo de verla, pero es una comunicación dirigida a un tipo de votante que necesita creer que Trump acierta siempre, incluso cuando se equivoca. ¿Qué problema hay con criticar al Papa si tú eres Dios?
Y acabo. Ya saben que hay uno que está pescando en esta situación. Es Pedro Sánchez, que ha empezado la semana en China y la acabará en Barcelona. En China le ha pedido que equilibre la balanza comercial con Europa, porque si no las fábricas de Europa tendrán que cerrar, y este fin de semana trae a Barcelona una especie de internacional progresista. Sigan estos movimientos aunque sea de reojo, porque Sánchez sabe que tiene muy difícil repetir presidencia en las elecciones del 2027 y está decidido a buscar un puesto relevante en la política internacional, sobre todo ahora que su antagonismo con Trump le ha salido bien.Buenos días.