Cuidar a los nietos tiene beneficios inesperados para el cerebro
Adultos mayores que ayudan a cuidar a los nietos tienen mejores funciones cognitivas y menos deterioro mental con el paso del tiempo
Hay una idea que a menudo se repite en muchos hogares: cuando llegan los nietos, los abuelos y las abuelas se iluminan y la casa se llena de risas. Y también, como se acaba de demostrar, de salud. Esto último no es solo una metáfora romántica sobre el afecto familiar, que también es muy importante para el bienestar individual, sino una hipótesis científica que acaba de recibir un sólido apoyo empírico. Los adultos mayores que ayudan a cuidar a sus nietos tienen mejores funciones cognitivas y menos deterioro mental con el paso del tiempo. Esta es la conclusión de un estudio publicado enPsychology and Aging por la especialista en ciencias de la conducta Yvonne Brehmer y sus colaboradores de diversas universidades y centros de investigación de los Países Bajos, Suiza y Suecia.Para llegar a esta conclusión, han analizado los datos de casi 3.000 abuelos y abuelas participantes en el llamado Estudio Longitudinal sobre el Envejecimiento, hecho en Inglaterra. Estos investigadores han aprovechado las encuestas y pruebas cognitivas hechas entre 2017 y 2022 a personas mayores de 50 años participantes en el mencionado estudio sobre envejecimiento. Lo que descubrieron es sorprendente. Aquellos abuelos y abuelas que en algún momento del año anterior habían jugado con los nietos, hecho actividades de ocio con ellos, ayudado con los deberes o con cualquier otra tarea cotidiana, obtuvieron puntuaciones más altas en pruebas de memoria y fluidez verbal que aquellos que no lo habían hecho. Una diferencia que se mantiene incluso después de ajustar los datos personales en función de factores como la edad o el estado de salud general, lo cual refuerza aún más la idea de que no se trata solo de que las personas “más sanas” son las que cuidan a los nietos, sino que cuidarlos favorece su salud.
Un entrenamiento cerebral natural
Uno de los hallazgos más interesantes de este estudio es que la causa no es la cantidad de tiempo que pasan juntos. De hecho, no es necesario cuidarlos mucho tiempo ni hacer actividades específicas para que aparezca este beneficio cognitivo. Los autores han observado que el hecho de ser abuelos cuidadores en sí mismo se asocia con un mejor funcionamiento mental, independientemente de la intensidad o la naturaleza de las tareas hechas con los nietos. Esto sugiere que lo que importa no es el cuánto sino el hecho de participar: el rol de abuelo o abuela implicado en la vida de los niños genera una estimulación mental emocional, social e intelectual que actúa como una especie de entrenamiento cerebral natural. Para entender por qué cuidar a los nietos puede influir en la cognición, pensemos en el cerebro como si fuera un músculo. De la misma manera que cuando hacemos deporte moderado fortalecemos la musculatura y mejoramos la circulación y otras funciones fisiológicas, cuando interactuamos con otras personas, resolvemos problemas, ayudamos con deberes o, simplemente, seguimos una conversación animada, estamos engranando y reforzando circuitos neuronales implicados en la memoria, la atención, el lenguaje y la planificación. Y, además, en este caso acostumbran a generar sensaciones de bienestar y recompensa, que resultan muy motivadoras.Para los adultos mayores, estos estímulos externos pueden actuar como una terapia informal, pero potente, contra el deterioro cognitivo, que, con la edad, tiende a aparecer de forma gradual en muchas personas. Esta gimnasia cerebral y mental puede ayudar a mantener el cerebro activo y flexible durante más tiempo.
Favorece más a las mujeres
Este estudio también reveló un patrón que se repite en diversas investigaciones sobre envejecimiento y vida social: las mujeres mayores que cuidan a sus nietos parecen experimentar más beneficio cognitivo que los hombres en la misma situación. Las abuelas participantes mostraron un deterioro cognitivo menor con el tiempo comparado con aquellas que no cuidaban nietos, una relación que se hizo más clara a lo largo de los años de seguimiento. Este fenómeno podría relacionarse con diversos factores sociales y culturales, como el papel tradicional de muchas mujeres en la educación y las interacciones familiares, pero también puede reflejar diferencias en la manera como hombres y mujeres procesamos emocionalmente y socialmente el rol de cuidador. En cualquier caso, hace falta más investigación para desentrañar estas dinámicas, pero los resultados son claros: la experiencia de actuar como abuelas y abuelos impacta positivamente el cerebro.
El estudio no tan solo aporta datos científicos sino que también nos ofrece una mirada humanista sobre el envejecimiento. Vivimos en sociedades donde a menudo hacerse mayor se asocia con la pérdida de capacidades, de autonomía y de conexiones sociales. Y sin duda, ir sumando años comporta estos efectos. Pero, sin embargo, este nuevo estudio pone el acento en el valor activo, social y cognitivo de las personas mayores. Participar en la vida familiar, implicarse en actividades intergeneracionales y mantener vínculos significativos no es tan solo gratificante desde el punto de vista emocional, sino que también puede ser una estrategia para sostener y potenciar la salud mental con los años.