Qué comemos

La gamba blanca del sur ya es catalana: pescamos más que nunca en detrimento de las cigalas

En primavera, las barcas de Palamós han llegado a capturar más de 200 kilos por barca y día

Una gamba blanca.
12/07/2026
3 min

¿Conocéis la gamba blanca? Es aquella pequeña, más grande que la panxuda, que hasta hace unos diez años era del sur, de Andalucía, y se preparaba rebozada, frita, y se comía como tapa o como entrante. ¡Y qué buena! Pues la gamba blanca ya es catalana, podemos decirlo de esta manera. La meridionalización, el término científico que explica el fenómeno, ha provocado que las especies del sur suban hacia el norte, donde buscan temperaturas adecuadas para vivir y reproducirse. Y el caso es que en nuestra casa la gamba blanca las ha encontrado. Miquel Mir, patrón mayor de la cofradía de pescadores del puerto de Palamós, asegura que durante los meses de marzo y abril cada barca ha pescado este año 200 kilos por día.La científica marina Anna Bozzano explica que la gamba blanca siempre ha sido tradicional de Andalucía. “Se movía al oeste del Mediterráneo, cerca de Gibraltar, y la gastronomía derivada era rebozada y frita”, y se comía entera. Como la gamba blanca necesita una temperatura del mar más alta para vivir, se ha trasladado al norte, donde la ha encontrado. “Si está a gusto, entonces se puede reproducir más”, y de aquí la gran cantidad que capturan las barcas de los puertos catalanes. En los mercados es una gamba que tiene buena acogida, y en las casas es fácil de cocinar y comer. Además, el precio suele ser bajo, así que tenemos todos los argumentos para entender la buena aceptación que tiene: abundancia y precio bajo.

Compiten con los cigalas

Pero no todo son flores y violas. Las gambas blancas han entrado en competencia directa con los cigalas, que han comenzado a disminuir, porque viven a la misma profundidad, que son los 300 o 400 metros. Si hay dos que conviven, hay uno que sale perjudicado, y en este caso es la cigala. “Como la gamba nada, tiene una distribución más grande de espacio. También come más y se reproduce en cantidades grandes”, explica Anna Bozzano, que añade que las cigalas tardan más tiempo en poner huevos por primera vez. "Las gambas tardan menos tiempo, al primer año de vida ya ponen huevos, y por eso se reproducen con rapidez". Curiosamente, las gambas blancas tienen una vida corta, comparada con las cigalas, pero el factor clave es que las primeras se reproducen pronto y, además, en abundancia, por tanto, lo que acaba pasando es que las gambas blancas ocupan el espacio que tenían las cigalas.

En cuanto a la temperatura del mar, hay que decir que en el Mediterráneo, a partir de los 80 metros y hasta los 5.000, la temperatura es constante, de 13 grados. “Ha estado miles de años sin aumentar, pero en los últimos años sí que ha subido, y estos 13,5 o 13,6 actuales son los que están provocando los cambios de especies”, explica la científica, que añade que en realidad “el aumento de la temperatura del agua donde viven las gambas blancas es de pocos grados, pero suficiente para que se encuentren bien”.

Para capturarlas, el llamado popularmente cap de la gamba debe hacer dos centímetros. A partir de esta medida se pueden pescar y vender. Un dato: las gambas blancas, como todas las especies, tienen depredadores, pero su puesta de huevos es tan alta, y tan funcional, que explica también el porqué de su abundancia.

Así que damos la bienvenida a la gamba blanca, a pesar de que haga disminuir la presencia de nuestras queridas cigalas. Es buena, económica y nos permite ser creativos en la cocina: más allá del rebozado, las podemos añadir en tortillas y en mares y montaña. Para contrarrestar el aumento de precio de las gambas rojas este verano, siempre tendremos las gambas blancas, y se quedarán por un tiempo, porque no parece que la temperatura del agua del mar vaya a disminuir en los próximos años.

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