Los arquitectos contra el antropoceno
La adaptación a un mundo multiespecie y el reciclaje de materiales centran la primera jornada del congreso de arquitectos de la UIA
BarcelonaEn el tratado arquitectónico por excelencia, Los diez libros de arquitectura, el arquitecto y teórico romano Marco Vitruvio planteó que la arquitectura debe cumplir con tres valores, "firmitas, utilitas, venustas", es decir, los edificios deben ser lo suficientemente sólidos, funcionales y bellos. Pero 2.000 años después, estos valores son insuficientes para hacer frente a los desafíos del mundo de hoy, a los estragos del antropoceno. "Ahora quizás necesitamos otras palabras, otras formas de pensar: quizás no se trata de firmeza sino de inestabilidad: la capacidad de trabajar con suelos cambiantes, mares que suben, climas que se transforman y futuros inciertos", dijo el lunes la arquitecta Eva Franch en la primera sesión plenaria del Congreso Mundial de Arquitectos 2026 que se celebra en Barcelona.
"No es utilidad, sino ecología: el reconocimiento de que los edificios no son nunca objetos aislados, demasiadas veces una ficción que la arquitectura ha producido, sino participantes en sistemas biológicos, geológicos, hidrológicos y atmosféricos. La arquitectura es atmósfera, la arquitectura es agua, la arquitectura es geología, la arquitectura es biología", dice Franch, que en su discurso cuestiona la belleza arquitectónica: "Esto que diré ahora dolerá dentro de esta sala, porque usamos demasiadas veces la belleza, y deberíamos hablar de reparación y una estética del cuidado; de restitución, del mantenimiento y de la coexistencia con mundos dañados, humanos y más que humanos".
El congreso comenzó a las nueve de la mañana yendo al grano de los contenidos. La primera sesión plenaria estuvo dedicada a la línea temática de Devenir más que humanos, es decir, a la adaptación a ecologías multiespecie, y estuvo moderada por el arquitecto y teórico Mark Wigley y el paisajista Bas Smets. Además de Franch, en el debate también participaron, entre otros, el paisajista pionero Dirk Sijmons y Mireia Luzárraga, del estudio Takk y coautora con Franch del pabellón catalán de la pasada Bienal de Arquitectura, Parlamentos de agua. "Hemos trabajado con agricultores, científicos, ingenieros, y también necesitamos filósofos. Porque debemos asumir que habrá que perder algunos privilegios. Así que deberíamos introducir siempre las humanidades en estas cuestiones", reclamó Luzárraga.
"Ser más que humanos cuestiona la misma idea de arquitectura y la figura política del arquitecte. Pide una transformación radical tanto de los edificios como de las prácticas. La salud de los humanos está completamente entrelazada con la de los miles de millones de otras especies en la Tierra, así como con el planeta que todas comparten y donde coexisten. Lo que se encuentra más allá de lo humano, o más allá de nuestra comprensión convencional de lo humano, es la base misma de la supervivencia, de la vida. Incluso la defensa más egoísta de la vida humana debe afrontar si es necesario subordinar y controlar aquello que está más allá de nosotros. Paradójicamente, la mejor defensa de la humanidad es ser menos defensiva", dijo Wigley, citando un texto que ha escrito junto con Smets para el catálogo del congreso.
Como si fuera un combate de boxeo, el debate se desarrolló en diez asaltos. "El intento antiguo y persistente de separar a los humanos del medio perjudica gravemente tanto a los humanos como al medio ambiente", advirtió Sijmons. "La división entre cultura y naturaleza, entre humano y no humano es una ficción tóxica. El entorno construido no tiene límites. Los humanos somos fuerzas biológicas, geológicas, hidrológicas y atmosféricas. Los edificios no solo se defienden del clima, sino que lo coproducen. No solo ofrecen separación del suelo, sino que lo deforman", explicó también este arquitecto, que puso varios datos alarmantes sobre la mesa, entre los cuales está que un 40% de los gases de efecto invernadero los produce la degradación de los ecosistemas y que el peso total del entorno construido supera el peso total del mundo vivo, una cifra que se podría duplicar hacia el año 2050.
"Todo lo que hemos construido, desde las pirámides hasta este edificio donde estamos, se podría duplicar en medio siglo. Es evidente que esto provocará una enorme crisis de recursos naturales", lamentó Sijmons. Entre las soluciones están renunciar a construir de nuevo y derribar, y hacer "sacrificios reales" en los niveles de confort de las viviendas. "En cuanto al acero y el cemento, no hay alternativas sostenibles directas a gran escala. Por eso debemos pensar en materiales alternativos –tierra, fibras vegetales, etc.– y, al investigarlos, también debemos considerar si son hospitalarios para otras especies", dijo Sijmons.
El desafío de reciclar el hormigón
Entre los actos de la mañana hubo también una conversación entre Jean-Philippe Vassal y Roger Tudó, uno de los fundadores del estudio Harquitectes, sobre "la arquitectura entre la eficiencia y la generosidad". Tudó participó también en la sesión plenaria de la tarde sobre economía circular, concretamente sobre el reciclaje de materiales, con ejemplos como los elementos estructurales con el 80% menos de hormigón diseñados por los estudios Baukunst y Structural Exploration Lab y que en el futuro se colocarán en un parque en Vallcarca, en Barcelona. "El cemento, que es el aglutinante del hormigón, es responsable de aproximadamente el 8-9% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, unas tres veces las emisiones de carbono del sector aéreo", afirmó el fundador de Baukunst, Adrien Verschuere. Actualmente, el sector de la construcción lo que hace es triturar este residuo para hacerlo más durable y después fabricar hormigón reciclado añadiéndole cemento nuevo y nuevos áridos de extracción natural. "Esto hace que el hormigón reciclado tenga el mismo impacto ambiental y la misma huella de carbono que el hormigón convencional, porque el cemento sigue siendo necesariamente la parte más intensiva en carbono del hormigón", advirtió. Por ello, están investigando en nuevos métodos de construcción para hacer estructuras de hormigón de carga.