El renacimiento de la Casa Rozes
Comienzan las obras de rehabilitación del icono del arquitecto Josep Antoni Coderch en Roses
BarcelonaLa Casa Rozes es una de las grandes obras del arquitecto Josep Antoni Coderch. También es una de las casas unifamiliares más excepcionales de la arquitectura catalana, por cómo se integra en un acantilado frente al mar en la punta de la Almadrava de Roses. Su historia estuvo marcada por años de abandono, pero desde finales del año pasado todo son buenas noticias. El cambio de propiedad ha permitido recuperarla, y las obras de rehabilitación comenzaron hace pocos días. La empresa encargada de las obras es la inmobiliaria y constructora Procasa, según un proyecto del estudio Collgorgot. Como la Casa Rozes está catalogada como bien cultural de interés nacional (BCIN), el objetivo principal de las intervenciones es devolverla a su aspecto original.
Según ha podido saber el ARA, está previsto que las obras estén terminadas el próximo julio, y parece que el nuevo propietario la quiere abrir al público a través de visitas guiadas o incluso estudia la posibilidad de realizar estancias.
Coderch diseñó la Casa Rozes por encargo de un matrimonio de médicos de Perpiñán. Se trata de una construcción sencilla pensada para el veraneo. El anterior propietario, Marc Ponsatí, realizó obras para vivir allí todo el año, pero llegó un momento en que no la podía mantener, y el edificio se fue deteriorando por dentro y por fuera. Mientras que por fuera la casa está prácticamente inalterada, salvo un tragaluz que Ponsatí tapó, el interior sí está más alterado. Entre los añadidos que habrá que eliminar están las baldosas de gres que recubren el pavimento cerámico original. "Todo esto lo tenemos que destruir, y rehacer estas partes según el proyecto original", explica Mario R. Spengler, socio y director de Procasa.
En 2017, en una conversación con el ARA, Marc Ponsatí señalaba que su estado de salud era delicado, que no se podía hacer cargo del mantenimiento de la vivienda y que no había logrado llegar a un entendimiento con el Ayuntamiento de Roses. Asimismo, decía que la ponía a la venta por un mínimo de "siete millones de euros".