Crítica de cine

Aina Clotet celebra la vida para hacer las paces con la idea de la muerte

La actriz dirige y protagoniza la película 'Viva', premiada en la Semana de la crítica de Cannes

Aina Clotet en una imagen de la película 'Viva'.
17/06/2026
3 min
  • Dirección: Aina Clotet. Guion: Aina Clotet y Valentina Viso. 113 minutos. España (2026). Con Aina Clotet, Naby Dakhli, Marc Soler, Lloll Bertran y Guillermo Toledo.

El primer largometraje como directora deAina Clotet, Viva, arranca con una imagen en la que nos reconocemos muchísimas mujeres, sobre todo las de más de 50 años, pero que no suele visibilizarse en el audiovisual: un primer plano del pecho aplastado de la protagonista, la Nora, mientras le hacen una mamografía. Esta representación poco habitual del cuerpo femenino anuncia el posicionamiento cinematográfico de la cineasta respecto a dos inquietudes que atraviesan Viva. La primera, el enfoque frontal y sin tapujos de la situación médica de la Nora, que acaba de superar un cáncer de mama con mastectomía incluida, pero aún vive pendiente de una posible recaída. De hecho, el film transcurre durante las semanas siguientes, mientras espera los resultados de esta revisión del inicio. Este arco temporal sitúa la película en filiación directa con Cléo de 5 a 7 (1962), de Agnès Varda, en la que la protagonista confrontaba un escenario similar y un mismo proceso de reencuentro consigo misma. La segunda inquietud que anticipa esta escena inicial es la relación desinhibida con el propio cuerpo que expresa el personaje, encarnado por la misma Aina Clotet.

A pesar de la aproximación realista a la experiencia del cáncer, Clotet y su coguionista Valentina Viso (colaboradora habitual también de Mar Coll) han ambientado el film en una Cataluña de un futuro próximo en que las sequías son generalizadas y la falta de agua ha devenido estructural. Un escenario al borde del colapso que universaliza el sentir individual de la Nora respecto a su propia situación: el ahogo ante la incertidumbre del futuro y la necesidad imperiosa de aferrarse a la vida. Porque, a pesar de encontrarse en un estadio vital de lo más estable (su atractivo marido es consciente de su situación y la cuida; ella trabaja en un laboratorio bajo la protección de su padre...), la Nora inicia una aventura con un chico más joven y pide a su progenitor que favorezca su carrera profesional.

Clotet presenta un personaje que se siente rodeada por la presencia de la muerte (su posible recaída, pero también las visitas a la abuela en la residencia y las conversaciones con su mejor amiga que perdió un bebé) y reacciona abandonándose a la pulsión de vida. La formación teatral de Clotet como actriz favorece su interpretación: la entrega física y emocional al personaje desprende una intensidad que no es habitual en nuestras pantallas. También son interesantes algunas elecciones de actores a quienes sitúa en roles poco habituales: Lloll Bertran da vida a la madre acomodada (y rubia) de la protagonista (aunque no acaba de afinar el registro lejos de la parodia) y un Guillermo Toledo catalanoparlante se pone en la piel del prestigioso padre médico.

Por otra parte, Clotet y Viso retoman el principal atractivo de la serie que crearon juntas, Això no és Suècia (2023), la capacidad de hibridar drama y comedia e incorporar momentos cercanos a la autoparodia. Aquí también infiltran un humor inesperado en una situación, la experiencia del cáncer, ligada al dramatismo. Hasta el punto que la mejor secuencia del film es un encuentro íntimo entre el matrimonio protagonista que desemboca en una situación incómoda y muy física, en la que no sabes si reír o llorar. Y esto demuestra una encomiable voluntad de riesgo por parte de Clotet. En su apuesta por las interpretaciones y el guion, la directora parece haber descuidado la puesta en escena, resuelta de una forma más funcional y rutinaria. Lo compensa con el premio revelación que consiguió en la Semana de la Crítica en el Festival de Cannes, un reconocimiento que debe espolear la carrera internacional de la película.

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