El mejor Adam Driver impresiona el Festival de Cannes
El actor protagoniza con Scarlett Johansson y Miles Teller la magnífica ‘Paper tiger’ de James Gray
Enviado especial al Festival de CannesPara los fans del cine norteamericano que une el vigor narrativo de los géneros cinematográficos y la ambición autoral de la generación de los setenta, este domingo era un día importante en el Festival de Cannes, porque se presentaba una nueva película de James Gray, responsable de filmes como Two lovers o Ad Astra y, seguramente, el director norteamericano más infravalorado de las últimas décadas. En Francia, sin embargo, la crítica y el público lo aman, y también en el Festival de Cannes, que ha proyectado con todos los honores Paper tiger, un magistral drama sobre una familia de Nueva York que, al final del verano de 1986, se encuentra inesperadamente en el punto de mira de la peligrosa mafia rusa.
El origen del problema son los negocios que tiene con estos mafiosos el Gary, el expolicía ambicioso y triunfador interpretado por Adam Driver. El Gary no le explica a su hermano, ingeniero (Miles Teller), quiénes son en realidad los rusos cuando lo recluta para montar una empresa de consultoría; el Irwin no lo acaba de ver claro, pero la confianza en su hermano y la perspectiva de los dineros fáciles se añade a su frustración por no haber llegado más lejos en la escala social y acepta la propuesta sin saber que está poniendo en peligro a su mujer, Hester (Scarlett Johansson), y a sus dos hijos adolescentes.
Paper tiger, título que ironiza con la descripción que hace Irwin de los mafiosos y con el eslogan que desacreditaba a los Estados Unidos en los países comunistas, se inscribe en la gran tradición de cine criminal de los años setenta, de la cual siempre han bebido las películas de Gray, pero aquí con una dimensión muy personal y a ras de suelo. “El mundo de la película es el mundo donde crecí –ha explicado el director–. Son experiencias que he tenido directa o indirectamente, cosas que he vivido. Y mi vida no es una película de Martin Scorsese o de Francis Ford Coppola”.
Los elementos temáticos con los que trabaja Gray son similares a los de sus primeros thrillers, Little Odessa, The yards o La noche es nuestra: la familia como espacio de salvación y perdición, dilemas morales insalvables, vínculos puestos a prueba por fuerzas que nos sobrepasan... Sin embargo, en Paper tiger hay una ternura e intimidad que la conectan mucho con su anterior película, Armageddon time,Una sensación de fatalidad recorre las imágenes de Un Al Pacino de metro noventa
Una sensación de fatalidad recorre las imágenes de Paper tiger desde el comienzo de la película, en la que Gray vuelve a demostrar que es uno de los directores que mejor filma Nueva York y un superdotado a la hora de planificar escenas de suspense. Pero el corazón de la película es aquí la relación entre Irwin y Gary. Entre los dos hay un amor fraternal que se refleja en el espejo autodestructivo de Harvey Keitel y Robert de Niro en Mean streets, aunque la imponente interpretación de Adam Driver hace pensar sobre todo en una versión de metro noventa del mejor Al Pacino: peligroso, carismático, contradictorio y trágicamente humano. La energía siempre a volumen once de Driver encuentra en su personaje un vehículo perfecto para canalizarse, y deja como resultado uno de sus mejores papeles en el cine, bien acompañado por un Teller que ofrece su interpretación más frágil y matizada.
En rueda de prensa, Driver ha restado importancia a su aportación creativa, cediendo todo el mérito a Gray. “No he tenido que trabajar mucho porque el guión era tan claro y específico que no hacía falta añadirle nada más –ha explicado–. Solo he tenido que seguir la clave que me dio James: todas las decisiones de Gary se basan en su amor por el hermano”. Driver también ha esquivado una pregunta sobre el retrato que hace sobre él Lena Dunham en sus recientes memorias, donde describe estallidos de violencia protagonizados por el actor. “No haré ningún comentario, me lo estoy guardando todo para mi libro”, ha ironizado Driver.
Quien no ha podido estar en Cannes es Scarlett Johansson, que está rodando el remake de El exorcista, y ni siquiera pudo contestar la videollamada que le hizo el sábado James Gray durante la ovación al final de la proyección de gala. Johansson interpreta un papel inicialmente secundario que va cobrando importancia a medida que avanza la historia y que vive su propio drama al margen del embrollo con los mafiosos. Con un acento muy marcado y una peluca de época que no la favorece, es evidente el esfuerzo de la actriz por encarnar un personaje más mundano de los que acostumbra a hacer y escapar de su propia iconicidad. Quizá no era el casting ideal, pero su interpretación no merece las críticas crueles que está empezando a recibir.