Cine

Michel Gondry: "La inteligencia artificial arruinará nuestras vidas"

El director francés estrena en la Berlinale 'Maya, donne-moi un titre', filme de animación inspirado por su hija

Maya y Michel Gondry en un fotograma del filme de animación 'Maya, donne-moi un titre'
17/02/2025
3 min
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Festival de BerlínEn las últimas semanas no habrán sido fáciles para Michel Gondry. Después de haber rodado un musical basado en la infancia de Pharrell Williams, Golden, uno de los estrenos más esperados del 2025, Variety reveló hace unos días que el montaje se había cancelado y la película nunca se estrenaría porque los productores y Gondry consideraban que el material no estaba a la altura de las expectativas. Para secar las penas de un proyecto tan ambicioso y frustrado, nada mejor que presentar otro en las antípodas: Maya, donne-moi un titre, un largo de animación que recoge los cortos de animación stop-motion que Gondry lleva años realizando para su hija Maya, piezas animadas a mano con cartulinas de colores, tijeras, cinta adhesiva y un smartphone. El director francés le presentó a la prensa en la Berlinale, aunque sin aceptar "preguntas sobre Pharrell".

"De todos mis amigos, fui el último en comprarse uno smartphone", explica Gondry en el filme. La resistencia dejó paso al entusiasmo cuando descubrió el potencial del móvil para hacer animaciones caseras con la función acelerar. Y, cuando estaba lejos de casa, enviaba mensajes animados que Maya veía con su madre, que le leía los textos como si fuera un cuento. Con el tiempo, las piezas se fueron sofisticando y también la mecánica: a partir de un cierto momento, Maya inventaba los títulos de las historias que su padre animaba. Por ejemplo: Maya mira el terremoto, Maya fabrica un pájaro, Maya toma un baño, Maya la sirena... ¿Y los resultados? Pues delirios surrealistas con el encanto y potencia imaginativa de dos niños: Michel y Maya.

Fotograma de 'Maya, don-moi un titre', de Michel Gondry.

"Los títulos deben aportar algo, porque luego él debe ponerlo en la película o no quedaría bien, pero lo cierto es que no los pensé demasiado", admite en Berlín Maya Gondry, que acompaña a su padre en la promoción. "Mis amigos han visto la película porque en Francia se ha estrenado ya", explica en un inglés que, a los 10 años, es mucho mejor que el de su padre. "Que Maya ponga los títulos no es limitación sino un estímulo –señala el director–. En la creación, las limitaciones son liberadoras. Nunca me atrevería a imaginar una historia en la que Maya lleva un barco cargado de un ketchup tan concentrado que cae al mar y lo tiñe de rojo. Pero cuando ella me da un título como Maya en el mar con un bote de ketchup, pienso: «Vale, está justificado»".

Hace un año, Maya le dijo a su padre que ya no quería más animaciones. "Fue devastador para mí –asegura Gondry–. Al cabo de un mes cambió de idea, pero durante semanas sentí un gran vacío porque, al tener insomnio, pasaba horas cada noche dibujando y animando las películas de Maya mientras escuchaba podcasts de literatura rusa".

De Noam Chomsky a Maya

Gondry ya presentó en la Berlinale un filme de animación hace 12 años y era también una especie de diálogo, pero con el padre de la lingüística, Noam Chomsky. "Lo animé para dar sentido a lo que decía Chomsky, que era muy abstracto", recuerda el director. Su amor por la animación viene de lejos, sin embargo. "Cuando ves un dibujo, es un dibujo y bastante; pero cuando haces un dibujo, y otro, y los animas... Es magia –dice–. Y cada vez que lo haces tienes la misma sensación". Que su estilo de animación sea tan artesanal carece de afán reivindicativo. "Como decía antes, las limitaciones me estimulan, pero en un proyecto más complejo utilizaría el ordenador, no soy un nostálgico de la animación tradicional".

Fotograma de 'Maya, don-moi un titre', de Michel Gondry.

Sí ve con preocupación, sin embargo, la llegada de la inteligencia artificial (IA). "Quien más sufrirá los efectos de la IA serán los trabajadores corrientes –dice–. En el hotel donde estamos ahora, por ejemplo, no hay nadie, sólo un ordenador. La IA está devaluando a los seres humanos y arruinará nuestras vidas. Las personas creativas seguiremos trabajando, pero somos cuatro gatos". Y él siempre ha sido creativo: le gustaban tanto los inventos que de pequeño trató de mezclar las dos cosas que más le gustaban en el mundo: la leche y el zumo de naranja. "¡Ecaso, papá!", le dice la hija cuando lo siente. Pero al final sonríe; al fin y al cabo, debe pensar, es como un niño.

Trailer de 'Maya, donne-moi un titre'
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