Sting lucha contra el bochorno en trío, como The Police
El músico británico hace un concierto de grandes éxitos en los Jardines de Pedralbes
- Jardines de Pedralbes. Festival Les Nits d'Occident7 de julio de 2026
Un trío, un formato más reducido que en visitas anteriores a Cataluña; con el repertorio de The Police bien representado; sobrado de carisma, y con la voz desafiando la afinación en algunos momentos. Así sacó adelante Sting el concierto del martes en los Jardines de Pedralbes, dentro del festival Les Nits d’Occident. El público, que había pagado hasta 300 euros, estuvo a la altura desde el principio. Con una ovación recibió las primeras notas de Message in a bottle, una de muchas canciones de The Police que está tocando en esta gira que comparte con el guitarrista Dominic Miller y el batería Chris Maas. El cantante y bajista británico, de 74 años y aspecto jovial, pronto se dio cuenta de la buena predisposición de los espectadores y les concedió que cantaran los primeros versos de Englishman in New York. “¡Cataluña!”, exclamó Sting al final de un tema que interpretó con más estrépito rock que adornos jazzísticos.
Los abanicos intentaban apagar el calor en una noche barcelonesa bochornosa mientras sonaban los pasajes más tranquilos de Every little things she does is magic, y los mismos abanicos aceleraban el ritmo compasados con la aceleración de la canción. “Buenas noches a todos”, dijo en catalán antes de presentar Fields of gold y de explicar que tiene una casa cerca de Stonehenge. La cadencia más reposada le sentó bien a la voz, menos exigida que en las canciones de The Police. Incluso hizo una broma sobre las pausas de hidratación del mundial de fútbol para justificar que se sentaba en un taburete para interpretar Never coming home, más recitada que cantada y con espacio para el lucimiento al bajo. Y también para que Miller dibujara un solo de guitarra en el centro del escenario. A Mad about you le sentó bien la tesitura de voz más oscura, un tono que buscó también en Wrapped around you finger, de The Police, que comenzó proyectando misterio y melancolía bien acompañado por los recursos que desplegaba el batería.
El rock-jazz llenó el centro del concierto, como si fuera precisamente una pausa de hidratación necesaria para que el público pudiera mostrar todo el ímpetu en el tercio final de la actuación. La buena sintonía entre los tres músicos, y sobre todo el buen trabajo del guitarrista, hizo más digeribles temas como A thousand years, al final del cual un niño le acercó un cartel que decía que era su primer concierto. Hay que decir que la mayoría del público de Pedralbes ya hace tiempo que fue a su primer concierto… Alguno incluso había ido al Estadi Narcís Sala de Sant Andreu cuando actuaron The Police el 1 de octubre de 1983. De aquella época son algunas de las canciones que tocó el martes. Por ejemplo, dos del disco Outlandos d'amour (1978): Can’t stand losing you, nuevamente con la voz rozando la zona de peligro, y una So lonely especialmente animada y rematada con fuerza.
El carisma innegable de Sting consiguió una conexión indestructible con el público, entre el cual se encontraba el presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta. El silencio con el que todo el mundo siguió Shape of my heart (y la cantidad de móviles filmando) fue bastante elocuente de la admiración que despierta el músico británico. Él respondió llevando este hit de su repertorio en solitario hacia el terreno de la emoción, bien acompañado por Miller como segunda voz.
El público decidió levantarse de la silla al final de Brand new day, como si intuyera que llegaba el momento culminante, y mantuvo la entrega en el discutible exotismo orientalista de Desert rose. En este tramo final hubo espacio para Every breath you take, una de las canciones de divorcio más terroríficas de la historia, que el público cantó de principio a fin. Fue el paso previo al bis, en el que sonaron Roxette, la canción que en 1978 fijó el estilo de The Police como una New Wave perfumada de reggae y que en Pedralbes incluyó derivaciones progresivas y funk que no dañan el espíritu del original, y Fragile, una de las baladas del segundo disco de Sting, Nothing but the sun (1987), que en los noventa versionó Julio Iglesias. En Fragile, Sting cambió el bajo por la guitarra acústica mientras mecía la melodía con calma veraniega. Fue el punto final a una hora y cuarenta minutos de Sting a trío, como The Police.