Exposiciones

"Cuando estamos en grupo somos más sinceros y mucho más libres que en las redes"

Los jóvenes se muestran sin filtros en la exposición 'Tenim disset anys', en el CCCB

Algunos de los jóvenes que han participado en la exposición con las fotografías de Johan van der Keuken al fondo
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Barcelona"Me angustia mucho perder a los amigos. Me gustan las conversaciones profundas con mi madre. Me preocupa no conseguir lo que todo el mundo espera de mí. Necesito un abrazo. Necesito estar más cerca de mi familia. Te haces mayor cuando sientes nostalgia. Te haces mayor cuando miras los precios de los supermercados". Éstas son tan sólo algunas de las reflexiones que se pueden escuchar una instalación sonora de la exposición Tenemos diecisiete años, un retrato colectivo, que puede verse hasta el 17 de mayo en el CCCB. Su singularidad es que quien toma la palabra son jóvenes de 17 años y lo que muestran es muy íntimo: lo que piensan, lo que les importa y lo que les preocupa sin la presión de las redes ni los prejuicios de la mirada adulta.

Quien visite la exposición podrá escucharlos, verlos desde la mirada de los compañeros que les han fotografiado de muy cerca, observar cómo se mueven, cómo bailan (y bailar con ellos) e, incluso, entrar en sus habitaciones o ir a los lugares donde les gusta escapar. No podrá, en cambio, conocer su ideología. "No es un proyecto pensado para separarnos ni dividirnos. Analizamos sentimientos y conceptos, y queríamos dejar de lado las etiquetas políticas", afirma Axel Vicente, del Institut Bellvitge, que ha participado en el proyecto. Aun así, Vicente defiende que la cultura es una gran herramienta para combatir la ignorancia: "Es muy importante estudiar política, economía, cómo funcionan las cosas. Hay mucha gente que no tiene ni idea".

"Empecé a trabajar en este proyecto en 2024. Cada uno vive los 17 años de una manera diferente, pero gracias a esta experiencia hemos podido conectar con los compañeros y compañeras. Conocernos. Con las redes mostramos una parte más superficial, lo que queremos aparentar para poder encajar." la Paula Quimbayo del Instituto Doctor Puigvert. "Cuando cogí la cámara me olvidé el móvil", añade Quimbayo.

Johan van der Keuken, la inspiración

La muestra está comisariada por la asociación cultural A Bao A Qu (Núria Aidelman, Laia Colell, Ana Fabra, Agnès Sebastià), impulsores del proyecto educativo Cine en Curso, y la investigadora y comisaria Érika Goyarrola. Han participado más de trescientos jóvenes de Cataluña, Lituania y Rumanía, que han estado acompañados por fotógrafos, artistas plásticos, cineastas y dramaturgos. El proyecto se inspira en el libro Wij zijn 17/ Tenemos 17 años, del fotógrafo y cineasta neerlandés Johan van der Keuken (1938–2001). De hecho, las treinta fotografías que el cineasta tomó en 1955, cuando justamente tenía 17 años, pueden verse por primera vez en Barcelona. Los retratos en blanco y negro, muestran a los jóvenes neerlandeses de forma directa e íntima, sin escenografía artificial. Es una mirada muy personal e introspectiva que, pese a la distancia de más de 50 años, conecta con los retratos de los jóvenes de hoy.

En su momento, Johan van der Keuken hizo una acción muy revolucionaria, y toda su carrera posterior giró en torno al cine como forma de pensamiento. El hecho de que un chico de 17 años publicase un libro de fotografías de jóvenes que, aparentemente, no hacían nada –no se reían, no saltaban, no construían edificios ni ganaban carreras– indignó a sus contemporáneos. A partir de entonces, el cineasta neerlandés utilizó la cámara para observar con calma el mundo y mostrar su mirada. Durante los meses de marzo y abril, la Filmoteca, coincidiendo con la exposición, programará más de treinta filmes de Van der Keuken.

"Es más importante que nunca tener una mirada crítica", asegura la directora del CCCB, Judit Carrera. "Hemos querido dar voz, protagonismo y espacio a los más jóvenes y demostrar que tienen una mirada comprometida", añade. La exposición también quiere rehuir los estereotipos. "Los jóvenes de 14 a 24 años son los principales consumidores de cultura. Los museos son un espacio a conquistar y ellos no sólo deben ser consumidores sino también productores, porque no son los artistas de mañana sino también los de hoy", defiende Susana Arias, jefe de mediación del CCCB.

"No es una visión idealizada, ni muestra la imagen de un instituto americano", dice Vicente. "Dicen que los 17 años es una edad de rebelión y que después nos convertimos en personas provechosas para la sociedad. Seguro que evolucionamos, pero no quizás de la manera que se espera. No nos gusta que nos enmarquen", añade. "Estamos en una etapa de experimentación sobre qué queremos ser, qué nos gusta, pero ¿alguien lo tiene claro en algún momento de su vida? –se pregunta Quimbayo–. Este proyecto me ha ayudado a conocerme mejor. En el fondo no puedo dejar de ser yo y me he acabado amando porque nadie vivirá mi vida por mí". Trabajar en grupo, mirarse de tan cerca, ha sido una experiencia muy positiva, según los jóvenes de la exposición. "En cualquier edad, nadie quiere estar solo, pero para nosotros es muy importante el grupo. En grupo somos más sinceros y libres que en las redes", afirma Vicente.

Teaser Tenemos 17 años
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