Prehistoria

La humanidad ya tejía redes sociales de miles de kilómetros cuadrados hace 25.000 años, en pleno frío glaciar

El análisis de herramientas de piedra cortada revela que hubo intercambios entre el centro de la Península Ibérica y el suroeste de la actual Francia

Recreación de un intercambio de materias primas líticas en algún lugar entre el centro de la Península Ibérica y el suroeste francés hace 25.000 años. Ilustración creada con ChatGPT (OpenAI), a partir de instrucciones de los autores y basada en los resultados de la investigación.
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BarcelonaNo es una teoría, sino que un equipo científico de la Universidad de Barcelona y la Universidad de Alcalá lo ha podido demostrar siguiendo el rastro de herramientas de piedras cortadas recuperadas en el yacimiento de Peña Capón (Muriel/Tamajón, Guadalajara): hace 25.000 años, los cazadores recolectores de la pena escalera. Los investigadores han seguido el trazo de herramientas de sílex que diferentes grupos de cazadores recolectores intercambiaron a lo largo de los años y han encontrado evidencias de que las piedras realizaron un recorrido de unos 700 kilómetros. Salieron de la zona donde hoy se encuentran Saint-Sulpice-de Excideuil y Mauprévoir, en el departamento de Dordoña, en el suroeste de Francia, y terminaron en Peña Capón, en el centro de la península Ibérica. Los autores del estudio defienden que las redes sociales llegaron a ser cerca de 89.000 kilómetros cuadrados.

Los utensilios se habrían intercambiado entre grupos interconectados. "Una de estas piezas viajó dentro de una bolsa de piel y no fue utilizada para cazar o cortar. Por eso creemos que tenía un valor simbólico", afirma Marta Sánchez de la Torre, profesora de la Universidad de Barcelona y coautora del artículo que se ha publicado en la revista Science Advances. Los utensilios se habrían empleado para reforzar alianzas sociales y mantener contactos entre distintos grupos durante el último máximo glacial, cuando las condiciones eran muy duras porque hacía mucho frío y había escasez de alimentos. "Hemos podido comprobar, también en otros yacimientos, como el de Montlleó, en el término municipal de Prats y Sansor, en la Cerdanya, que cuanto más frío hacía y peores eran las condiciones, mayor interconexión e intercambio había", afirma Sánchez. "No sólo había intercambio de herramientas, sino que también había personas, y eso fue clave para la supervivencia de estos grupos que eran bastante reducidos, normalmente eran de 20 o 30 personas", añade.

Siete años de investigación

Hasta ahora, la mayoría de los desplazamientos documentados de materias primas líticas no superaban los 200 o 300 kilómetros. El nuevo estudio aporta, por vez primera, una prueba geoquímica directa de contactos sostenidos a una escala de más de 600 kilómetros. Los investigadores han rastreado las cuencas del Tajo, del Duero y del Ebro. "La utilización de una técnica analítica de alta precisión, como la espectrometría de masas con plasma ensamblado inductivamente y ablación láser (LA-ICP-MS), nos ha permitido precisar cuáles fueron las formaciones y afloramientos de los que proceden las materias primas", detalla Sánchez.

"Se trata de una investigación en la que hemos trabajado durante siete años, fruto de la colaboración de un amplio equipo de investigadores de diferentes instituciones españolas, portuguesas y francesas. Los resultados son sólidos en el ámbito metodológico y con importantes implicaciones para comprender la organización social de los grupos humanos del paleolítico superior", explica Manuel Alcaraz Cast', el artículo.

Rutas que cuantifican el tiempo coste entre Peña Capón y las fuentes de las materias primas líticas utilizadas para fabricar utensilios abandonados al abrigo durante el solutría.
Útiles líticos cortados en sílex del suroeste francés.
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