10 eclipses literarios y cinematográficos memorables
El fenómeno astronómico es una presencia recurrente en libros y películas tan destacados como la 'Odisea', 'Lady Halcón', 'Apocalypto' y los 'Diarios' de Virginia Woolf
Barcelona"Desde el mediodía hasta las tres de la tarde se extendió una oscuridad por toda la tierra". Con estas palabras explica el Evangelio según Mateo la agonía de Jesucristo en la cruz. Durante estas horas de tinieblas, que exageran la duración de un eclipse solar, el mesías aguanta el sufrimiento en silencio hasta que, poco antes de morir, deja escapar un último grito de desesperación: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?".
La relevancia de esta escena en la religión y la cultura occidental demuestran el poder –a menudo asociado a malos augurios y desgracias– que los eclipses pueden llegar a tener. El término, que viene del griego ékleipsis, significa desaparición o abandono y describe un fenómeno astronómico que se produce cuando un objeto celestial se mueve a través de la sombra de otro. Coincidiendo con la proximidad del eclipse solar total del 12 de agosto, elegimos diez representaciones emblemáticas del fenómeno en la historia de la literatura y el cine.
'La Odisea'
HomeroEn catalán se puede encontrar en la Bernat Metge, traducida por Carles Riba, y en la Bernat Metge Universal, en versión de Pau Sabaté
En la Odisea de Homero, uno de los textos literarios fundacionales, compuesto y recitado oralmente desde el siglo IX a.C. y fijado por escrito durante el siglo VIII a.C., hay un pasaje en el que el adivino Teoclímenes menciona los males que puede desencadenar un eclipse solar. El personaje se dirige a los pretendientes de Penélope en el canto XX del poema, poco antes de que Odiseo, que ya ha regresado a Ítaca de incógnito, se enfrente a ellos: "¡Ay desdichados, ¿qué mal es este que sufrís?", comienza, y menciona los gemidos abrasados, las lágrimas, la sangre, los espectros y la niebla que acompañan el fenómeno. "En el cielo ha desfallecido el Sol", se puede leer en la emblemática versión de Carles Riba. Es una manera simbólica por parte de Homero de anunciar la muerte inminente de los hombres que aún codician a Penélope. El astrónomo Constantino Baikouzis y el biofísico Marcelo O. Magnasco aseguran en un estudio publicado en el año 2008 que el eclipse que se menciona en la Odisea está inspirado en uno real que tuvo lugar en las Islas Jónicas en el año 1178 a.C.
'Barrabás'
Richard Fleischer (1961)
El primer eclipse del cine fue documental y lo registró John Nevil Maskelyne en 1900 en Carolina del Norte, en los Estados Unidos. Pero uno de los más famosos también fue real: en 1961, el productor Dino De Laurentiis y el director Richard Fleischer rodaban una superproducción sobre Barrabás, el ladrón a quien Poncio Pilato deja libre en lugar de Jesús durante la Pascua. Y para la escena de la crucifixión, Fleischer y De Laurentiis hicieron coincidir el momento del rodaje con el eclipse solar que debía producirse en Italia el 15 de febrero de 1961. En Roccastrada, en la Toscana, el equipo desplegó más de 40 cámaras con diversas exposiciones para capturar la extraña luminosidad del eclipse, que duró dos minutos y 45 segundos. No había margen de error, pero salieron adelante y el resultado es una secuencia de una gran belleza, sin trampa ni cartón. Aquel mismo eclipse fue contemplado por el cineasta Michelangelo Antonioni e inspiró uno de sus clásicos, titulado precisamente El eclipse, de 1962.
'La canción de Roldán'
Quaderns CremaTraducción catalana de Joan Jubany
La canción de Roldán, epopeya medieval del siglo XI narrada en verso, reconstruye la batalla de Roncesvalles capitaneada por Roldán, el mejor de los caballeros a las órdenes de Carlomagno. Traducida al catalán por Joan Jubany, que respetó los decasílabos del poema anglonormando, la obra se adentra en las gestas de Roldán y su ejército hasta que son derrotados por los sarracenos cuando están a punto de llegar a Gascuña. En aquel momento, el poema describe el oscurecimiento súbito del cielo, las tempestades y un terremoto, indicios de un posible fin del mundo.
El poema anónimo ejemplifica una de las interpretaciones más habituales de los eclipses en la literatura medieval, que los relaciona con malos presagios o con la inminencia de cambios políticos y religiosos. Filósofos y escritores como Ramon Llull, en cambio, dejan de lado la carga simbólica y apocalíptica de los eclipses y los hacen aparecer desde un punto de vista descriptivo en tratados como el Libro de contemplación en Dios (1271-1274) y Árbol de ciencia (1295-1296).
'Lady Halcón'
Richard Donner (1985)
Sobre los enamorados protagonistas de la fantasía medieval Lady Halcón (1985), interpretados por Michelle Pfeiffer y Rutger Hauer, pesa una condena mágica: durante el día, ella se transforma en un búho, y por la noche es él quien se transforma en un lobo. Supuestamente, la maldición solo puede romperse durante "un día sin noche y una noche sin día"; es decir, durante un eclipse solar, que permite que Pfeiffer y Hauer se vean las caras más allá de los pocos segundos del alba o el atardecer en que coincidían en forma humana.
'Apocalypto'
Mel Gibson (1985)
La trepidante Apocalypto (2006), de Mel Gibson, es una de las películas de aventuras más insólitas y fascinantes de este siglo. Ambientada a principios del siglo XVI en la península de Yucatán, el protagonista es un hombre de una tribu que vive en armonía en la jungla hasta que una expedición hostil de una ciudad maya arrasa el poblado y se lleva a los hombres prisioneros para ser sacrificados al dios del Sol maya, Kinich Ahau. A punto de ser sacrificados en la cima de una pirámide, un oportunísimo eclipse solar es interpretado por los aterrorizados sacerdotes mayas como una señal de saciedad del dios sol, y así el protagonista se salva la vida.
'Un yanqui en la corte del rey Arturo'
Mark TwainQuaderns CremaTraducción de Joan Sellent
Mark Twain fue uno de los maestros de la narrativa satírica de la segunda mitad del siglo XIX gracias a libros como El pagaré de un millón de libras esterlinas –que Cal Carré acaba de traducir al catalán por primera vez– y la novela Un yanqui en la corte del rey Arturo. En esta última, publicada en inglés en 1889, el protagonista es Hank, un mecánico de Connecticut que después de la siesta viaja en el espacio-tiempo y va a parar a la Inglaterra del siglo VI. La obra confronta en clave de comedia la América industrial con la Inglaterra medieval, y Hank consigue salvarse de ser quemado en la hoguera gracias a un eclipse solar: si no le perdonan la vida, asegura que la luz del Sol no volverá a iluminar la Tierra y reinará el caos. Esta misma estrategia es la que usó un poco antes H. Rider Haggard en la novela Las minas del rey Salomón (1885), en la que un explorador que tiene noticia de un eclipse inminente convence a la tribu de los kukuana de que con sus poderes mágicos será capaz de ocultar el Sol, y que no volverá a aparecer hasta que él quiera. A cambio de iluminar el mundo de nuevo, los kukuana deben hacer caso al explorador en todo lo que les pida.
'Diarios', de Virginia Woolf
'Diario de una escritora' (Viena, 2022; trad. Dolors Udina) y 'Diarios' (Club Editor, 2022; trad. Carlota Gurt)
La autora de La señora Dalloway no se quiso perder el primer eclipse solar total que se pudo ver en Inglaterra en casi doscientos años. El 28 de junio de 1927, acompañada de su marido, Leonard, y de buena parte de su selecto grupo de amigos –donde se encontraban Vita Sackville-West y Quentin Bell–, Virginia Woolf viajó en tren desde Londres hasta Richmond, en North Yorkshire, para contemplar los 24 segundos de eclipse prometidos. Explicó la experiencia en una larga entrada de sus Diarios: "Se hizo tan oscuro como al principio de una tormenta violenta. La luz desaparecía. Nosotros nos decíamos que era el momento de las sombras, y cuando creíamos que [el eclipse] ya estaba a punto de acabarse, de repente la luz se fue del todo. Se había extinguido. Los colores se habían desvanecido. La Tierra había muerto. Este fue el instante más sorprendente, porque enseguida, como si una pelota hubiera rebotado, las nubes recuperaron los colores, aunque fueran un poco fantasmagóricos y etéreos, y entonces la luz se hizo de nuevo".
'Dolores Claiborne'
Stephen KingEdiciones BTraducción de Enrique de Hériz
Stephen King, uno de los autores más prolíficos, populares y bien considerados del género de terror desde hace cinco décadas, no podía desaprovechar las oportunidades narrativas jugosas que ofrece un eclipse. En la novela Dolores Claiborne (1992) –que fue adaptada al cine en 1995 por Taylor Hackford con el nombre de Eclipse total–, la protagonista planea el asesinato de su marido Joe, un hombre alcohólico y agresivo, durante el eclipse solar de 1963. Habla de ello muchos años después, durante el interrogatorio policial por la muerte sospechosa de la anciana millonaria a quien ha estado sirviendo durante décadas, aguantando en silencio sus exigencias y maltratos. El mismo año que publicó Dolores Claiborne, King también dio a conocer El juego de Gerald –que también cuenta con una versión cinematográfica, dirigida por Mike Flanagan en 2017–, donde el eclipse de 1963 también tiene un papel relevante.
'Darkness'
Jaume Balagueró (2002)
En el segundo largometraje de Jaume Balagueró, el thriller de terror Darkness, una familia norteamericana se traslada a una casa en las afueras de Barcelona donde hace 40 años seis niños fueron sacrificados en un ritual satánico que coincidía con un eclipse solar. El fenómeno celestial es un motivo recurrente en el cine de Balagueró, que lo volvió a utilizar en Venus (2022), un aquélarre de sangre y magia negra donde una entidad demoníaca quiere poseer a Ester Expósito durante un eclipse. También es aficionado a los eclipses el amigo y socio de Balagueró en la saga [REC], Paco Plaza, que en Verónica (2017) sitúa la escena de la sesión de espiritismo de la protagonista con una tabla de ouija durante un eclipse solar, y vuelve a utilizar este motivo visual en la precuela del film, Hermana Muerte (2023).
'Cae la noche'
Isaac AsimovGregal LlibresTraducción de Carme Manuel
La ciencia ficción también ha acudido en numerosas ocasiones a la singularidad de los eclipses. La emblemática película 2001: una odisea espacial (Stanley Kubrick, 1968) se abría con un plano inicial en que se alineaban la Luna, el Sol y la Tierra al ritmo de Also sprach Zarathustra, de Richard Strauss. Uno de los escritores pioneros en la exploración de eclipses en otras civilizaciones fue Isaac Asimov, que en El sol desnudo, relato de 1941, plantea el caso del planeta Lagash, que gira alrededor de seis soles y que solo experimenta un eclipse cada 2.050 años. Esta ausencia absoluta e insólita de luz conduce a sus habitantes a la locura.