En Galicia hay un autobús donde viajan las almas de los muertos
David Roas, escritor, catedrático universitario y especialista en literatura fantástica, publica 'Territorios', una recopilación de relatos de terror ambientados en escenarios rurales
BarcelonaUno de los rituales más peculiares de la Galicia rural es el que acaba en el santuario de Santo André de Teixido, situado en el municipio de Cedeira, en la provincia de La Coruña. “A San Andrés de Teixido va de muerto el que no fue de vivo”, dice una conocida frase hecha. "Quien no va en vida, va cuando ha muerto", recuerda David Roas (Barcelona, 1965), catedrático de teoría de la literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de una decena de libros de relatos fantásticos –género al que ha dedicado también numerosos estudios–, el último de los cuales es "Territorios" (Páginas de Espuma, 2026).
El volumen incluye una historia inspirada en el santuario de Santo André de Teixido. "Tiene una base autobiográfica, porque arranca de una petición que me hizo mi madre poco antes de morir", recuerda. Según la tradición, cuando mueres hay que peregrinar una última vez hasta el santuario. La costumbre es ir acompañado de un familiar y, a menudo, en autobús. "En Galicia hay un autobús donde viajan las almas de los muertos –continúa Roas–. Es el que va hasta Santo André de Teixido. Cuando se te ha muerto alguien, compras dos billetes: uno para ti y otro para el alma del difunto". El protagonista de "Rituales", el relato de David Roas, va hasta el pueblo acompañado del alma de la madre muerta, pero va en su propio coche, y además de acompañarla hasta el cementerio, toma una abundante ración de percebes y se excede con el orujo. Cuando pretende volver a casa, se da cuenta de que su vehículo ha quedado encajonado entre dos furgonetas y tiene que volver al pueblo. De madrugada, el protagonista acaba siendo el testigo privilegiado de una procesión de almas que se encamina hacia el santuario.
Bienvenidos al agrohorror
"No te diré dónde acaba la realidad y dónde empieza la ficción", bromea el autor, que en "Territorios para definir este subgénero al que pertenecen, según él mismo afirma, novelas de terror como agrohorror" para definir este subgénero al que pertenecen, según él mismo afirma, novelas de terror como Carcoma", de Layla Martínez (Amor de Madre, 2021); Terres mortes", de Núria Bendicho Giró (Anagrama, 2021); Fòrvid", de Elena Bartomeu" (Males Herbes, 2021), y en la vertiente más humorístico-grotesca, también Les feres", de Uriol Gilibets" (La Segona Perifèria, 2024).
"Los protagonistas de mis relatos no son palurdos, sino gente que ha visto las películas de Quentin Tarantino, que lee
Stephen King centrado en "comunidades aisladas y sectas". En uno de los cuentos de folk horror" centrado en "comunidades aisladas y sectas". En uno de los cuentos de Territorios" que lleva por título La invasión de los ladrones de huertos", el autor muestra "los efectos negativos de desarrollar la agricultura ecológica de forma desmesurada". En otro, A matanza do porco", se fija en un grupo de ninjas que se reúnen alrededor de una piedra sagrada para oficiarle una ceremonia sangrienta. En La conjura de los recios", un turista aburrido de conducir entre campos de girasoles va a parar a un pueblo donde reposa el cuerpo de una santa capaz de resucitar y de alimentarse de los vivos.