Literatura

Ian McEwan: "Los muertos nos observan con un punto de vergüenza y otro de orgullo por todo lo que no sabemos de ellos"

El escritor británico publica 'Qué podemos saber', una distopía protagonizada por un académico que persigue un poema perdido y la historia que esconde

El escritor británico Ian McEwan durante la presentación de su novela Cáscara de nuez en el CCCB de Barcelona.
10/09/2026 - 21:24 h.
4 min

BarcelonaIan McEwan se acerca a los 80 años sin ninguna intención de relajar su ritmo creativo. Nacido en 1948 en Aldershot (Inglaterra), el autor de Expiación (2001) y Sábado (2005) –ambos en castellano en Anagrama– ha vivido recientemente la pérdida de algunos compañeros de generación, como Martin Amis, que murió en 2023, y también ha sido testigo de cómo otros novelistas anunciaban que dejaban de escribir, caso de Julian Barnes. "De un tiempo a esta parte, he tenido que ir a unos cuantos funerales de gente conocida, y me he dado cuenta de la cantidad de cosas que no sabía de ellos. Los muertos nos observan con un punto de vergüenza y otro de orgullo por todo lo que no sabemos de ellos", explica McEwan desde su casa, con motivo de la presentación de su nueva novela.

Cuatro años después de la extensa, intimista y parcialmente autobiográfica Lecciones, en Lo que podemos saber (Anagrama; traducción castellana de Ariadna Pous) Ian McEwan mezcla tres temas que ha explorado en otras ocasiones: la distopía, la preocupación por el cambio climático y la disección, sutil y acertada, del mundo intelectual que tan a fondo ha conocido. "Desde mi primer libro, First love, last rites [1975] ha pasado más de medio siglo, y en una fecha tan lejana como aquella ya se hablaba de la muerte de la novela –recuerda el autor–. Después de dedicar toda la vida a escribir, me sigue pareciendo la mejor manera de examinar las vidas mentales de los personajes. En la época de Flaubert, Dickens y Tolstói, los novelistas eran capaces de explicar una nación entera a través de sus ficciones. La novela acabará convirtiéndose en la obsesión apasionada de una minoría, pero todavía encontramos en ella una belleza y un conocimiento que ninguna otra forma de arte nos da: no hay nada que la pueda sustituir", defiende.

Lo que podemos saber está ambientada en el año 2119 en un mundo en crisis, con la población reducida a la mitad a consecuencia de diversas catástrofes ecológicas provocadas, en parte, por un progreso tecnológico sin límites ni ética. El protagonista del libro, el académico Thomas Metcalfe, persigue los pocos rastros que quedan de un poema desaparecido, recitado por el poeta Francis Blundy en 2014 en una cena que quería ser una réplica de otro encuentro literario emblemático, protagonizado dos siglos antes por William Wordsworth, John Keats y Charles Lamb. "Si en el siglo XIX la comunicación era fundamentalmente por carta, en la de Blundy también hay correos electrónicos y WhatsApp, dos formatos más inmediatos a través de los cuales vemos que se ha perdido algo –comenta el autor–. Se ha perdido profundidad, en la comunicación. Cuando hace unos años di a la Universidad de Texas todos los correos electrónicos que había escrito entre 1996 y 2013, no me hizo sufrir ni un minuto, porque no creo que pusiera nada relevante ni comprometedor".

Menos silencio y privacidad

En Lo que podemos saber, las investigaciones hechas desde el futuro por parte de Thomas Metcalfe iluminan algunas de las particularidades de nuestro presente. "Vivimos en un mundo donde cada vez cuesta más encontrar el silencio, la privacidad y la capacidad de dejar que la mente sueñe –comenta McEwan–. Estos tres elementos están en peligro de extinción. Cuando bajamos de un avión, lo primero que hacemos es leer corriendo los mensajes pendientes del móvil. En el mundo de antes de internet, esperábamos a que llegaran las maletas con la vista fija en la cinta de equipajes mientras pensábamos en nuestras cosas".

El protagonista principal de la novela no tarda en intuir que el secreto que contienen los versos del poema desaparecido de Blundy tiene que ver con su esposa Vivien y, de rebote, podría revelarle la clave para entender aquellos primeros años del siglo XXI, que desde el futuro se perciben, quizás erróneamente, como una época de esplendor cultural. "Es un lujo colosal, la cultura –admite el autor–. En tiempo de guerra no la tendríamos en cuenta como hacemos ahora". McEwan define nuestro presente como una "época extraña e inquieta". "Tenemos la certeza de que el mundo donde nos encontramos se está volviendo peligroso por momentos –afirma–. No es solo una cuestión relacionada con el cambio climático. Muchos países se están rearmando nuclearmente. La inteligencia artificial podría provocar una crisis económica sin precedentes. La gran diferencia entre hace treinta años y ahora es que, por primera vez, la gente del Primer Mundo piensa que el futuro será peor que el presente".

Dos de los refugios que tanto los personajes de Lo que podemos saber como el mismo McEwan encuentran son el poder de la "palabra literaria" y el enigma que se esconde tras cada vida. "Soy un gran lector de biografías literarias –dice–. Si lees tres sobre la misma persona, te encuentras con tres personas diferentes. Un biógrafo que he seguido y me ha inspirado desde hace años es Richard Holmes. Dice que cuando escribimos la biografía de alguien nos tenemos que hacer amigos de nuestro biografiado hasta que, en cierta manera, lo acabemos traicionando".

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