Literatura

Sebastià Portell: "La inteligencia artificial ha robado obras de autores catalanes"

La Asociación de Escritores en Lengua Catalana impulsa un acuerdo para promover contratos editoriales más "transparentes, equilibrados y respetuosos"

Sebastià Portell
20/07/2026
5 min

Barcelona"Hoy es un día importante para los autores de nuestro país, porque las entidades que los representamos nos hemos unido para promover un modelo de contrato de edición compartido que sea más transparente, equilibrado y respetuoso", anunció este lunes en el Ateneu Barcelonès Sebastià Portell (ses Salines, 1992), presidente de la Associació d'Escriptors en Llengua Catalana desde 2022, durante la presentación de la iniciativa que ha impulsado y a la que se han sumado ocho entidades más, que representan un total de más de 4.000 autores. "El objetivo principal es mejorar las condiciones de nuestros representados, que en muchos casos son precarias", añadió, acompañado de representantes del PEN Català, de la Associació Col·legial d'Escriptors de Catalunya (ACEC), de la Associació Professional de Traductors i Intèrprets de Catalunya (APTIC) y de tres asociaciones de dramaturgos: la catalana, la valenciana y la de las Illes Balears. La iniciativa, pionera en el Estado, se ha encontrado con un primer escollo, el de los editores, que "de momento han rechazado formar parte de la conversación".

Los autores no deberían dejarse llevar por la urgencia ni el entusiasmo a la hora de firmar un contrato con una editorial, ¿verdad?

— Ante el momento de la firma de un contrato, sobre todo en las primeras obras de un autor, existe un entusiasmo y unas ganas de seguir adelante que le pueden perjudicar. Los autores nos encontramos con contratos que rozan la ilegalidad. Hay cláusulas de los contratos que pueden ser fraudulentas o que pueden implicar una mala praxis: por suerte, son una minoría de lo que ocurre habitualmente. Nuestra intención no es hacer una enmienda a la totalidad del sistema, pero sí que nos gustaría mejorarlo.

Pida más transparencia, por ejemplo.

— Sí, sobre todo en relación a lo que ocurre después de firmar los contratos: una de las lacras principales que encontramos entre nuestros asociados es la falta de transparencia por parte de las editoriales. Una parte nada despreciable de autores no recibe toda la información que la ley establece sobre los ejemplares vendidos, ni sobre las ediciones que se hacen de sus libros.

¿Existe una situación de desequilibrio entre el editor y el autor que deba corregirse?

— La directiva europea sobre derechos de autor en el mercado único digital reconoce en su preámbulo la situación de vulnerabilidad de la que partimos los autores a la hora de negociar. Muchos de nuestros representados son autónomos...

Autónomos que no pueden vivir de su literatura: solo un 22% lo consiguen, según el último estudio que presentó la Associació d'Escriptors en Llengua Catalana a finales de 2023.

— Y eso que la mayoría de los encuestados respondían que los contratos que habían firmado eran pacíficos.

El tercer eje del modelo de contrato que presentáis es el respeto. ¿Cómo lo concretaríais?

— El respeto tiene que ver con la totalidad de los derechos de los autores. Primero, están los derechos de propiedad intelectual, que incluyen el copyright, los anticipos de derechos y la parte proporcional que nos corresponde por la explotación de nuestras obras. Después, están los derechos morales, que tienen que ver con el reconocimiento de la paternidad y maternidad de los textos, y los derechos de transformación, es decir, la decisión de cómo nuestras obras pueden tomar otras vidas, tanto a través de la traducción como de la adaptación a otros formatos. Finalmente, está el derecho de comunicación pública, que tiene que ver con las modalidades en que nuestra obra puede ser transmitida: el papel, el libro electrónico, el audiolibro y otros formatos que puedan surgir.

Hay contratos que se blindan previendo adaptaciones, formatos y traducciones.

— Buscan condiciones mucho más beneficiosas para los editores que para los autores. En cada caso, el autor es libre de negociar aquello que considere, pero lo que se proporciona es ceder exclusivamente aquellos derechos que el editor está realmente interesado en explotar y que la remuneración se adecúe a los usos que quiera hacer de ellos.

El modelo de contrato que presentan no establece unas cantidades de dinero orientativas. ¿Por qué?

— Llegamos hasta donde podemos por ley. No podemos establecer tarifas ni baremos de precios.

Un tema que preocupa a la AELC es el uso de la inteligencia artificial.

— Sí, es horrible lo que está pasando. La implementación de la inteligencia artificial generativa en el contexto de los territorios de habla catalana es contradictoria. Es un ataque sistemático a los derechos de los autores: la inteligencia artificial ha robado obras de autores catalanes sin permiso, remuneración y transparencia. Esto entra en tensión con los derechos lingüísticos de los catalanohablantes, porque desde el momento en que surge una nueva tecnología que tiene una centralidad remarcable en el ámbito global, si no ahora, nuestra lengua también debe estar presente. Como, ahora mismo, la legislación no es lo bastante garantista con los derechos de autor, de momento tenemos un principio de uso cero, tanto desde la AELC como, en el ámbito europeo, desde el Consejo Europeo de Escritores, del cual es miembro.

El modelo de contrato que presentan aborda, precisamente, el uso de la inteligencia artificial.

— Implica, por un lado, que el autor se compromete a no hacer uso de la inteligencia artificial durante el proceso creativo, pero también que el editor no la utilizará ni para ilustrar el libro, ni para la imagen de cubierta, ni para sinopsis ni materiales promocionales. Debemos proteger todos los eslabones del proceso. Desde hace un par de años, por ejemplo, nos han llegado casos de traductores profesionales que han recibido encargos denominados de posedición que esconden una trampa. En teoría deben revisar textos, pero en muchos casos deducen que han sido previamente traducidos por inteligencia artificial.

Y ellos tienen que humanizarlo?

— Sí. Esto implica una perversión, porque las tarifas de traducción son de entre 12 y 15 euros por página, aproximadamente, y, en cambio, las tarifas de corrección son de entre 3 y 4 euros por página. No solo hay un beneficio económico claro por parte de las editoriales, sino que también las obras que publican siguiendo este método salen resentidas.

Hace unos meses que presides el Consejo Europeo de Escritores. Representa a más de 260.000 autores provenientes de 55 asociaciones y entidades. ¿En qué países europeos deberían mirarse los autores, en cuanto a los contratos que firman?

— Francia y Alemania establecen un buen camino. A raíz de la directiva de 2019 de derechos de autor, en Francia se han organizado diversas conversaciones propiciadas por el ministerio de Cultura en las que diferentes agentes de la cadena de valor del libro se han sentado para hablar de buenas prácticas. En Alemania hay una gran tradición de asociaciones de autores y hacen un trabajo coordinado muy importante. Una cosa que he aprendido durante los últimos años es el gozo de constatar que la acción colectiva implica cambios: a veces, cambiar un adjetivo en una ley europea puede suponer una mejora en la vida de muchas personas, sobre todo en lo que respecta a las condiciones laborales.

Representantes de las siete entidades que apoyan el nuevo modelo de contrato impulsado por la AELC.
Frente común de escritores, dramaturgos y traductores para mejorar sus condiciones

"Si los autores firmamos contratos abusivos nos deja en una situación de indefensión absoluta, y si no firmamos, no hay profesionalización posible", comenta Maite Carranza en nombre de la Associació Col·legial d'Escriptors de Catalunya (ACEC), una de las seis entidades presentes en la presentación en sociedad de los nuevos modelos de contrato para los autores impulsada por la AELC y que ha unido a escritores, dramaturgos y traductores. "Es importante que como profesión vayamos todos juntos. Este modelo podría ser un avance de lo que pase en el resto del Estado", remarca Carranza.Entre los siete puntos principales que reclama el nuevo modelo de contrato se encuentran la claridad, la definición exacta de la duración, la previsión de nuevos formatos y la garantía de transparencia. Helena Tornero, de la Associació Catalana de Dramatúrgia, comenta que "en un mundo que va hacia la tendencia de pisotear todo tipo de derechos, es necesario proteger y defender los de los autores". En el caso del teatro, la lucha se da en un doble frente: "El del texto dramático que se lleva a escena y el del texto que se edita". Sònia Alejo, de la Associació Valenciana d'Escriptores i Escriptors Teatrals, y Miquel Mas Fiol, de la Associació de Dramaturgues i Dramaturgs de les Illes Balears, inciden en la importancia de tener presente "el grueso muy precarizado de la profesión, aparte de los grandes nombres". En nombre del PEN catalán, Dani Vilaró recuerda que "es necesario adaptar las condiciones de los contratos al presente, en temas como la digitalización o la inteligencia artificial generativa", y Gemma Brunat, por parte de la Associació Professional de Traductors i Intèrprets de Catalunya (APTIC), explica que la mayoría de los profesionales que representan, como autónomos que son, "tienen miedo de negociar para no ser considerados profesionales problemáticos, aunque en realidad se está hablando de propuestas de mínimos".Desde el ámbito académico dan apoyo al nuevo modelo de contrato la Societat Catalana de Llengua i Literatura de l'Institut d'Estudis Catalans y la Associació de Professionals i Estudiosos en Llengua i Literatura Catalanes (APELLC). "Esperamos que los cambios recientes en las juntas del Gremi d'Editors de Catalunya y d'editors.cat hagan posible el diálogo con el sector editorial", desean Sebastià Portell y el resto de entidades que se han sumado a la iniciativa.

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