Literatura

El libro secreto sobre la revolución catalana de 1936

Adesiara publica 'Els de Barcelona', escrito por Hanns-Erich Kaminski durante los primeros meses de la Guerra Civil, cuando el anarcosindicalismo estalló en Cataluña

Miliciana en el Cuartel Bakunin. 27 de agosto de 1936
30/01/2026
3 min

Barcelona"Cuando este verano se conmemoren los 90 años del inicio de la Guerra Civil, estoy segura de que no se hablará mucho de la revolución que se vivió en Catalunya entre julio de 1936 y mayo de 1937", explica la historiadora y ex diputada Aurora Madaula (Mollet del Vallès, 1978)- Kaminski, uno de los intelectuales que estuvieron en Barcelona en la época y acabó dedicando un libro entero, Los de Barcelona (1937). Adesiara lo recupera en catalán, con un extenso prólogo de Madaula y con la traducción revisada que Francesc Parcerisas hizo para Ediciones del Cotal en 1977.

"Era una editorial anarquista que publicó sobre todo literatura traducida: a mí me pidieron el libro de Kaminski en catalán y también una recopilación de cuentos de Katherine Mansfield en castellano, El garden party y otros cuentos –recuerda–. En esos momentos no conocía la figura de Kaminsky. De hecho, es interesante publicar Los de Barcelona porque cuando se habla de la revuelta anarcosindicalista de 1936 se suele mencionar, sólo, Homenaje a Cataluña, de George Orwell. Tanto Orwell como Kaminski eran de izquierdas, pero su actitud ante la guerra fue muy distinta. Orwell fue un escritor que terminó luchando. Kaminski, en cambio, fue muy crítico con la violencia anarquista".

Aurora Madaula explica que hasta hace un par de décadas Kaminski era una figura tan enigmática que se creía que había muerto en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial: "Se le confundía con otro Kaminski, pero Hanns-Erich consiguió, pero Hanns-Erich consiguió, pero Hanns-Erich consiguió, pero Hanns-Erich consiguió, junto a Hanns-Erich consiguió, Francia. Ambos se acabaron instalando en Buenos Aires, donde él murió en algún momento de la década de los 60 que aún no hemos podido determinar, porque la administración de Milei pone muchas trabas en lo que se refiere a la consulta de archivos".

Nacido en Labiau en 1899, Hanns-Erich Kaminski. divisa era ser claro y directo para transmitir la verdad –sigue Madaula–. Kaminski fue un gran antifascista, documentando el ascenso de la derecha tanto en Italia como en Alemania. En 1933, dos días antes de la caída del Reichstag, Karfunkel y él tuvieron que exiliarse en París, y fue allí donde se encontraron con dos figuras muy importantes de cara al viaje a Barcelona en 1936 ya la redacción de su libro: la filósofa Emma Goldman (Kaunas, 1869 - Toronto, 1 (Utrecht, 1899 - Lys-Saint-Georges, 2000)".

Abrir las puertas a un periodista

Fue, sobre todo, Goldman quien "abrió todas las puertas" a Kaminski durante el periplo catalán que explica en Los de Barcelona. Uno de los capítulos más reveladores es Investigación, donde el periodista narra en primera persona la visita "en la madriguera del león", lo que más adelante se conocería como checas. "Nosotros no somos funcionarios, somos revolucionarios. Trabajamos por la revolución y nuestro deber es ser inflexibles", dice uno de los miembros de la policía política a quien Kaminski entrevista en 1936. "¿No los condenen y ejecuten ustedes mismos?", pide el autor. Y la respuesta que recibe es la siguiente: "¡De ninguna de las maneras! No somos jueces, y mucho menos verdugos. Parece que quieran hacernos pasar por asesinos! Estén tranquilos; sólo somos una policía, sólo nos ocupamos de descubrir a los enemigos de la revolución; las penas deben dictarlas los tribunales". Aunque Kaminski, durante la visita a las celdas, hable con algunos prisioneros que afirman, "sin excepción alguna, que les tratan muy bien", sospecha de las capacidades de esta policía política –responsable de numerosas torturas– cuando les pregunta por sus "respectivos oficios" y precisa que entre ellos "no hay ningún intelectual", antes de añadir: "La policía política de Catalunya sólo está integrada por obreros, campesinos y empleados".

"Por encima de su posición favorable al anarquismo, Kaminski y Karfunkel fueron, sobre todo, intelectuales a los que les gustaba teorizar –dice Madaula–. Por eso no tenían ningún problema en criticar la deriva de los suyos". En Los de Barcelona, Hanns-Erich Kaminski dedica capítulos a los tribunales populares, al comunismo libertario, a las colectivizaciones ya la muerte de Buenaventura Durruti el 20 de noviembre de 1936. "Por la noche, tarde, el cadáver llegó a Barcelona –escribe–. Había llovido todo el día y los automóviles que la rojizaban la roja y los automóviles. cubría el coche fúnebre estaba sucia". En otro capítulo, En las Ramblas, describe "el corazón de la ciudad" con los cambios que ha experimentado gracias a la revolución: menciona a "los himnos catalanes y españoles que brotan sin interrupción de los altavoces", la ausencia de sombreros en la población masculina y también la división entre comunistas y anarquistas. Los primeros "se habían instalado en el Hotel Colón". Los segundos habían "tomado la casa del sindicato patronal". Las diferencias entre unos y otros acabarían siendo escenificadas al cabo de unos meses, durante los Hechos de Mayo de 1937, que tuvieron como consecuencia directa la salida de anarquistas y militantes del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) de las instituciones republicanas y la decadencia del poder revolucionario.

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