"El revisor no me dejaba bajar del tren porque sabía mi pecado"
Antoni Pladevall publica su primer libro de cuentos, 'Esta noche pasará la zorra', después de una larga y reconocida trayectoria como novelista
- Antoni Pladevall
- Proa
- 200 páginas / 20,90 euros
"Sé mejor qué cuesta subirse a un tractor que subir o bajar las escaleras del metro", reconoce Antoni Pladevall. Nacido en Taradell en 1961, el autor no ha dejado de profundizar en "la psicología de personajes que viven rodeados de tierras, árboles y acequias" en novelas como Suelos de alquiler (Columna, 2006) y La mariposa negra (Columna, 2009). "Desde pequeño fui consciente de que yo era una figura más del paisaje y que ese paisaje, además de mirármelo, me miraba él a mí", recuerda. Doctor en filología clásica, Pladevall ha sido catedrático de instituto hasta hace cuatro años. "Empecé en Berga, después pasé por Torelló y por Sabadell y acabé en Vic –dice–. En un determinado momento pudo dar clases en Taradell, pero me resistí, porque no quería encontrarme, mientras hacía cola para comprar el pan, la madre de una alumna que me reprochara haber suspendido a la hija aunque".
Ha sido necesario que pasaran 25 años desde su debut como novelista con La liza sucia (Galerada, 2001) hasta que Pladevall no se ha atrevido a hacer realidad su deseo inicial: publicar un libro de cuentos. "Yo había empezado haciendo versos, el obrador más importante de la lengua, pero mi primera novela nació de haber dejado correr los cuentos que escribía –explica–. Fue un amigo quien me desaconsejó". La recomendación no tenía que ver con la calidad de la propuesta, sino con su formato. "La novela le parecía un objetivo más noble", sigue. Cinco novelas y un libro de memorias de niñez más tarde –el magnífico El día que cumplí ocho años (Columna, 2014)–, Antoni Pladevall "cierra el círculo" con Esta noche pasará la zorra (Proa, 2026), que incluye una docena de narraciones escritas desde La clave inglesa (Universo, 2020).
"El primer cuento que escribí fue Frenado de emergencia, y lo hice a partir de una crónica de Tura Soler en El punto Hoy que hablaba de un campesino cabreado con las carreras de coches. Como le asustaban el ganado, había tomado la decisión de cortar la carretera –dice–. El hombre tuvo que ir a juicio y alegó que se le había calado el tractor con la desbrozadora atravesando la calzada". En el relato, el protagonista, el Hilario de Valldeoriola urde un plan para detener la etapa del rally Legend las Curvas que debe pasar por delante de sus terrenos. "Mientras el primer corredor baja del coche y, sin cerrar la puerta ni tampoco quitarse el casco, se pone a andar, las piernas temblorosas y los ojos estropeados, en dirección a la máquina que se ha interpuesto de repente en la ruta que hacia hacia una victoria posible, el segundo, paralizado por el espanto, no se mueve pegado a la escai, y, vencido por la impotencia, con las manos todavía cogidas fuertemente al volante, arranca a llorar como una criatura pequeña".
Defenderse gracias al humor
El autor deEsta noche pasará la zorra asegura que "uno de los elementos nuevos que existen en estos cuentos en relación a las novelas previas es la mirada amable y desenfadada hacia los hechos". Quizás por este motivo el epígrafe que encabeza el volumen es de Pere Calders, y dice así: "El humor es un elemento de legítima defensa ante la vida". La "mirada irónica y socarrona" de Antoni Pladevall impregna emociones como "la ilusión y el desengaño amoroso, la perplejidad, la decepción, la nostalgia, la rabia, la humillación y la chulería". En el cuento que bautiza el libro aparece la vergüenza de un chico que debe hacer valer que su padre ha matado la zorra para mendigar. En Tratado de horticultura, un hombre maduro descubre un placer tardío que el propio Pladevall también comparte: cuidarse del huerto. "Es una forma de reivindicar la importancia del regreso a la tierra, y también de la admiración por todo lo que se puede llegar a plantar", admite.
Dos de las piezas más autobiográficas del conjunto son El vigilante ideal y Diecisiete pesetas. "La primera aborda una de mis debilidades de la época universitaria: la bibliofilia –hace memoria–. Reconstruyo cómo encontré la primera traducción de laOdisea deHomero hecha por Carles Riba y publicada en tres volúmenes en la Editorial Catalana en 1919". El título de la segunda pieza remite al precio que costaba el billete de tren que iba de Vic a Taradell-Montrodon en 1978. "Cuando tenía 17 años, ¡el billete valía 17 pesetas! Es la primera vez que relaciono una cifra y la otra", afirma el autor. El protagonista del relato necesita llegar a Taradell después de la última clase del día, de historia de la filosofía, para trabajar de manobre unas horas en la empresa del primo del padre. Como el trayecto dura sólo cinco minutos toma la decisión de ahorrarse el precio del billete. lleva poco antes de llegar a la estación de Taradell vi un uniforme azul marino que me esperaba fuera –recuerda años después Antoni Pladevall–. El revisor no me dejaba bajar del tren porque sabía mi pecado".
El arco temporal que abarcan los cuentos deEsta noche pasará la zorra arranca a finales de los 70 con Diecisiete pesetas y llega hasta el 2019, justo antes de la pandemia de cóvido. "Yo que soy hijo de masoveros he podido ver cómo, en cincuenta años, el sistema de vida solariega ha dado la vuelta más que en varios siglos –admite el autor–. Buena parte de las historias remiten a las transformaciones y tensiones del mundo rural contemporáneo". Cada vez que hay una manifestación de campesinos, Pladevall tiene claro de qué lado está: "Los campesinos siempre tienen la razón, no sólo porque sus reclamaciones son justas, sino porque nos llenan la mesa todos los días de buenos alimentos".