Enfocamos: el foro del ARA

"A pensar, a solucionar y sobre todo... ¡a no divertirnos, que somos catalanes!"

Oye Sherman cierra con humor un foro en el que nos hemos sacado de encima el pesimismo obligatorio y hemos aprendido que ahora se liga a Strava

Public asistente al Enfoquem, del ARA, al CCCB
24/01/2026
4 min

BarcelonaSí, la democracia corre peligro, nos estamos cargando el planeta y demasiada gente no puede pagar el alquiler. Pero después de los dos días de debates del Enfoque: el Foro de las Soluciones, organizado por el ARA en el CCCB, nos hemos sacado de encima lo que parece un "pesimismo obligatorio" y, al mismo tiempo, hemos desenmascarado la idea contraria, la de "felicidad obligatoria".

Relájemos, pues. Cómo diría el fiestero mayor que juega peligrosamente con el club de todos, "al loro, que no estamos tan mal" y, ¡atención!, que tampoco hace falta que estemos tan soberbio. Pero, sobre todo, no echamos la toalla.

Porque las soluciones no son evidentes ni fáciles, pero entre el viernes y el sábado hemos aprendido que hay vías de salida del caos ultrapopulista (y ahora no hablo de fútbol). Hay expertos que piensan y trabajan en ella, hay activistas que se comprometen para salvar el clima, la democracia y el derecho a la vivienda. Estamos además todos nosotros, que sumados somos muchos. Y, claro, también está Trump, que nos hace notar mucho a sus superpoderes intimidadores.

Trump, el ultracretino

Pero como no podemos flagelarnos ante la irrupción del "ultracretino" –así define John Carlin el presidente de EE.UU.–, cogámonoslo con un poco de buen humor: "¡Venga, a pensar, a solucionar y, sobre todo, a no divertirnos, que somos catalanes, despidió a las manos con las jornadas, intenciones informativas y performativas del diario, del numerosísimo público –más de 1.000 personas– y de los expertos que participaron.

Oya Sherman, haciendo el monólogo de clausura del acto.

Algunos de los participantes en la cita resultaron realmente sorprendentes y sugerentes, empezando por el más júnior, Francisco Javier Vera, el activista climático colombiano de 16 años que lleva tres viviendo en Catalunya y habla un catalán envidiosamente normativo y fluido. A los 9 años fundó en su país de origen el grupo Guardianes por la Vida, y es él quien ha acuñado el concepto ecoesperanza. Sin caer en el optimismo ingenuo, esforzada esperanza necesitamos mucha, sin duda.

Cuando lo sientes tan determinado, cuando ves que incluso cita a Spinoza, desde la atalaya de cronista boomer piensas que no todo está perdido. Este chaval tiene más madera de líder que la propia Greta Thunberg. Veremos dónde llega. De momento ya es miembro del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Y en el Enfoquem nos ha dejado claro que "el problema de fondo es un sistema de producción y de consumo, basado en maximizar los beneficios y el crecimiento económico, que es incompatible con la vida natural".

Un diagnóstico que probablemente comparten muchos de los ponentes de las tablas o de los relatores de lujo que hemos tenido, desde el filósofo Josep Ramoneda hasta la directora del CCCB, Judit Carrera, pasando por el físico y periodista científico Toni Pou. Un Pozo que, como síntesis de las intervenciones medioambientales, citó al rector de Harvard hablando de educación: "Si la educación le parece cara, pruebe con la ignorancia". En efecto, la altiva ignorancia climática de Trump le saldrá muy cara al planeta. Y, en efecto, no actuar es ahora mismo un crimen.

Johan Carlin ha sido un hombre de acción y pensamiento, y de suerte. "Barcelona es el mejor sitio donde he vivido", dijo. Y esto ha vivido en muchos lugares: en 40 años ha realizado reportajes en más de 60 países. "Los que estamos aquí [en el CCCB], por regla general somos afortunados de vivir en este lugar, Cataluña, España, y en esa época. Nos pudo tocar Bangladesh o Estados Unidos". Aunque sea de gorjeo, Trump no dejó de asomarse. "De ahí me gusta sobre todo que se valora que la gente sea buena gente", añadió.

El duelo de vivienda

Pero como el mundo está como está, los expertos convocados para arreglar la malherida democracia liberal, sometida al ataque combinado de Trump, Putin y Xi, creen que, por muy pacíficos y empáticos que seamos, por muy elegantes que sean nuestras rencillas ideológicas y técnicas –como el duelo al que asistimos a A' el economista Miquel Puig–, Europa debe rearmarse si quiere evitar ser barrida de un tablero global controlado por la ley del más fuerte: la de las tres grandes potencias.

Un rearme literal, sí. Pero también político y social. Así lo piensan Sylvier Kauffmann, Cristina Gallach, Xavier Vives, Blanca Garcés y Toni Roldán. Y después de escuchar al historiador estadounidense Mark Bray, autor deAntifa y autoexiliado en España debido a las amenazas sufridas en su país, aún más. Ante "el icono Trump del odio y la insolencia" y del "nihilismo prepotente e ignorante", Josep Ramoneda piensa que es urgente que todo el mundo entienda la situación de peligro y, al mismo tiempo, no alimentar más el desconcierto. Y, sí, enfocar bien para empezar a dar soluciones con los pies en el suelo: acelerar la electrificación con energías verdes, construir vivienda social y de todo tipo [por cierto, en 1992 en la Villa Olímpica ni se planteó la vivienda social] y, ¡por favor, arreglar las Cercanías! Uno de los momentos destacados del foro fue cuando los asistentes recibieron en el móvil la notificación del ARA informando de que los trenes no volverían a circular hasta el lunes.

Un lugar donde ligar

Un Enfoque que también ha querido aterrizar los debates, y las soluciones, en el terreno de las relaciones interpersonales, alteradas por la sobreexposición a las redes sociales y, ahora, por la inteligencia artificial. ¿Cómo nos relacionamos? ¿Qué es hoy el amor? ¿Qué sexo queremos? Según el crítico cultural Joan Burdeus, "en pocas décadas hemos pasado de la sociedad de la prohibición a la del disfrute obligatorio". "Antes se decía: tienes que trabajar. Ahora se dice: debes realizarte. Claro, era más fácil sublevarse contra la prohibición", dijo. Las depresiones actuales, la soledad no querida entre los jóvenes, vienen de esta obligación ambiental de ser feliz.

Burdeos, Liliana Arroyo, Imane Raissali y Pau Serrasolsas se quitaron –y sacaron– presión felicitaria. Y nos dieron a conocer que ya no se ata a Tinder, sino a la app de correr e montar en bicicleta Strava. No creo que mis trayectos diarios de 10 minutos me den ninguna oportunidad, ¿verdad? Soy más del equipo Serrasolsas, de una solución clásica: un amor de por vida.

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