Cinema
Cultura 01/12/2020

Timothy Spall: “Adelgazar me ha liberado de interpretar siempre a personas gordas”

El actor inglés protagoniza la nueva comedia de Isabel Coixet, 'Nieva en Benidorm'

Xavi Serra
5 min
Timothy Spall a 'Nieve en Benidorm'

BarcelonaEs la mirada arisca pero tierna de los films de Mike Leigh, el Colagusano de la saga Harry Potter, el Winston Churchill de El discurso del rey –y también el de la ceremonia de conclusión de los Juegos Olímpicos–. Timothy Spall (Battersea, 1957) es uno de los actores ingleses más prestigiosos de su generación, sobre todo después del premio al mejor actor de Cannes por Mr. Turner. Y también el protagonista de Nieva en Benidorm, la agridulce comedia de Isabel Coixet que llega a los cines el 11 de diciembre.

Como buen inglés, estoy seguro que no ha descubierto Benidorm haciendo esta película. ¿Había estado antes?

Sí, hace mucho tiempo. Y fue exactamente lo que esperaba, un montón de edificios de cemento construidos en un rincón muy bonito de España, con una preciosa vista del mar. La siguiente vez que fui fue con mi barco, cuando recorrí la costa española. Y si no has visto Benidorm desde el mar lo tienes que hacer alguna vez, es extraordinaria. Parece una mezcla del palacio del Mago de Oz, Las Vegas y un poco de Pittsburgh. Es una ciudad muy extraña.

¿Y qué evoca Benidorm en Inglaterra? ¿Qué imagen tienen de la ciudad?

Obviamente, la de un lugar para ir de vacaciones. No es ningún secreto que los ingleses no van para hacer una cata de la cultura española o de sus lugares de interés artístico o histórico. Van porque está cerca, es bonito, hay bares abiertos toda la noche y puedes encontrar un hotel razonablemente bueno por una cantidad razonable de dinero. Pero hay una cierta honestidad en todo ello, la gente que vive y trabaja en Benidorm no hace como si aquello fuera Roma. Saben lo que es. Y tiene su encanto; una vez te acostumbras, hay calles donde parece que estés en Brighton.

No sé si recuerda que en una de sus películas, Secretos y mentiras

Ostras, sí, tienes razón. ¡No me acordaba! Pero encaja perfectamente, porque estas son las connotaciones. Ir a Benidorm es una cosa que haces sin pensar, en grupo. No hay que hablar español, puedes comer fish & chips. ¡Y no olvidemos que hace buen tiempo y puedes ver el mar! Piensa que después de un par de meses de invierno en Inglaterra o Escocia, donde nunca ves el solo y se hace de noche a las tres de la tarde, viajar a Benidorm y su cielo azul es como salir del infierno para ir al cielo.

Esto es también lo que le pasa a su personaje en el film, un banquero solitario y prejubilado que descubre el amor en Benidorm.

Es un hombre encerrado en sí mismo, que ha limitado sus expectativas hasta el punto de dejar de ser una persona. Lo único que lo mantiene vivo es su afición a la meteorología, pero se ha acabado convirtiendo en un monje, un monje particularmente austero. Su vida es tomar té, comer fruta, mirar la televisión... Pero esto salta por los aires cuando llega a Benidorm, pero es porque se relaciona con la gente que vive y trabaja allí, un submundo de burlesque y espectáculos eróticos que ilumina su mundo oscuro.

Sarita Choudhury i Timothy Spall a 'Nieva en Benidorm'

En una entrevista anterior, Isabel Coixet me decía que para ella usted representa la quinta esencia del hombre inglés. No sé si se ve reflejado.

No lo sé. Pero he aprendido una cosa gracias a dedicarme a averiguar cómo son los demás, cómo piensan y se comportan, y entonces convertirme en ellos. Y es que lo único en lo que no se puede ser objetivo en la vida es la propia esencia de uno mismo. Nadie puede juzgarse a sí mismo, pero el cine siempre te juzga. Interpretar una persona es un gesto básicamente reduccionista porque buscas su esencia. Y como he interpretado muchos hombres ingleses quizás por eso Isabel me ve como esencialmente inglés. Algo debo de haber hecho bien.

Durante muchos años se lo ha identificado con el cine de Mike Leigh, con quien ha hecho seis películas. ¿Qué ha significado en su carrera?

Un montón de cosas. Lo conocí a la vez que a mi mujer, hace casi 40 años. Continúo casado con mi mujer, pero con Mike dejamos de trabajar después de Mr. Turner, que es una gran manera de poner un punto final, puesto que fue una especie de hito. Cuando conocí a Mike era el director con quien todos los actores jóvenes querían trabajar, puesto que sus representaciones de la vida real eran extraordinarias, capturaba la idiosincrasia de la gente de manera increíble. Él es un director que retrata de manera brillante el drama de la vida normal y lo extraordinario que hay en la vida más ordinaria. Y su legado en mí es que, cuando trabajo en un personaje, siempre investigo su entorno y pienso mucho en el pasado del personaje, entender de dónde viene, qué le ha hecho como es. Porque lo que ves en la película solo es la punta del iceberg.

Tal como habla entiendo que no ve posible volver a trabajar con él.

¡Quién sabe! Ahora mismo diría que no pero no se sabe nunca. Tengo la sensación de que Mr. Turner fue una especie de conclusión de nuestra colaboración. Para mí fue una experiencia muy, muy importante: la investigación de la época y de Turner, crear el personaje casi desde cero... Es un trabajo muy personal. De hecho, ¡ahora incluso pinto! No me importa si lo hago bien o mal, pero pinto. Ya lo ves, al final la vida imita al arte.

Por cierto, en los últimos años ha adelgazado muchísimo. Siendo el cuerpo la herramienta principal del actor, me pregunto cómo lo ha afectado profesionalmente.

Sobre todo me ha liberado de la carga de interpretar siempre a personas gordas. Si estás delgado es fácil añadir volumen, pero si estás gordo lo tienes difícil para reducirlo. Existía la posibilidad de que adelgazar me cerrara algunas puertas, pero no ha sido así. Todavía no ha llamado nadie diciendo “Te iba a proponer un personaje gordo, qué lástima”. Los trabajos no han dejado de llegar y cada vez son más interesantes. Ser de una medida más normal abre el rango de papeles que puedes interpretar y, por el que he visto, hace que te propongan más papeles protagonistas.

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