¿Por qué Trump tiene tanto interés en Groenlandia?

La posición geoestratégica, los recursos naturales y las rutas comerciales que pasan cerca de la isla son factores clave

Miembros de las fuerzas armadas danesas en un ejercicio téctico en Groenlandia, en una imagen reciente
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BarcelonaDesde el inicio de su segundo mandato –y ya en el primero– Trump siempre ha mostrado especial interés en Groenlandia, que tiene un elevado grado de autogobierno, pero forma parte del Reino de Dinamarca. En repetidas ocasiones ha manifestado no sólo la voluntad de influir en la isla ártica, sino la intención directamente de anexionarse al territorio. El mes pasado, el presidente estadounidense incluso nombró a un enviado especial de EEUU para Groenlandia.

Tras el ataque contra Venezuela, la Casa Blanca ha reiterado su voluntad de controlar la isla junto al polo norte. Este martes, el secretario de Estado de EEUU incluso aseguró que Trump estaría dispuesto a comprar la isla, tal y como Washington ya ha hecho en otras ocasiones con territorios como Alaska y las Islas Vírgenes. El presidente estadounidense dice que quiere controlar Groenlandia por motivos de "protección nacional", mientras el territorio forma parte de la OTAN. ¿Por qué despierta tanto interés este territorio autónomo de Dinamarca? La respuesta puede resumirse en tres grandes factores.

Groenlandia, clave del Ártico.

Posición geoestratégica

Su localización sitúa a Groenlandia en un punto crucial para la defensa estadounidense. EEUU ya tiene una base militar en Pituffik, un asentamiento de la localidad de Avannaata, en el oeste de la isla. Es una base clave en la defensa del territorio estadounidense por su parte este: frente a hipotéticos ataques de Rusia o incluso de Oriente Próximo, es la que actuaría como un primer escudo de defensa.

"A raíz del desarrollo de la infraestructura de Rusia en el Ártico, la base de Pituffik se ha vuelto aún más importante", apunta Marc Lateigne, profesor de ciencia política en la Universidad de Tromsø y adjunto en la Universidad de Groenlandia. Sin embargo, señala que una anexión de Groenlandia "no cambiaría demasiado las posibilidades de defensa de EEUU, ya que Dinamarca forma parte de la OTAN". De hecho, en la zona también existen varias bases militares de la Alianza Atlántica.

Trump ha dicho que Groenlandia está "rodeada de barcos rusos y chinos". Lateigne asevera que esta afirmación es falsa, y que a lo sumo el presidente estadounidense podría referirse a barcos comerciales. "En todo caso, ante cualquier hipotética situación que comprometa militarmente a EEUU, Washington ya cuenta con la base de Pituffik y con las bases militares de la OTAN", recuerda.

El presidente de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, en una rueda de prensa este lunes en Nuuk.
Una vista general de Nuuk, principal ciudad de Groenlandia

¿Y qué cambiaría si EEUU controlase Groenlandia? "No deberían esperar a que Dinamarca autorizara ciertos movimientos", explica Pablo Pareja, profesor de Relaciones Internacionales en la UPF. "Podrían volar sin pedir permiso o construir directamente un escudo antimisiles", expresa. Ahora bien, Lateigne recuerda que Copenhague siempre ha sido "muy abierto" a la presencia militar estadounidense y de la OTAN en la isla, señalando que haciendo un cálculo de coste-beneficio, al menos en esta carpeta, la vía de la negociación puede dar frutos y es más segura que la de la anexión.

Rica en recursos naturales

El 80% de la superficie de Groenlandia está congelada. Por este motivo, no es fácil saber con exactitud qué materias primas tiene la isla, pero toda la costa –la zona a la que no llega el casquete glacial que congela permanentemente el centro del país– acumula lugares ricos en diversos recursos naturales. Con la emergencia climática y el deshielo, el acceso a estos recursos se está convirtiendo en más fácil y en algunos casos más económico que hasta hace pocos años.

Groenlandia tiene oro, cobre, uranio, petróleo, gas natural y, sobre todo, tierras raras. Actualmente, China controla el 80% de las reservas de tierras raras a nivel mundial. Por un lado, porque en su territorio tiene una de las mayores reservas del mundo. Pero también influye el hecho de que para extraer estas materias primas se requiere una tecnología muy cara, y una vez conseguidas deben tratarse en unas plantas de procesamiento específicas. Quien tiene la tecnología y las plantas, en su mayoría, es China, que se queda una parte de las tierras raras de otros países que trata.

Material triturado, listo para ser enviado al molino de una mina de tierras raras en California, EE.UU.
Imagen de archivo de este año, donde se ven tropas de la Armada alemana en Groenlandia, en el ejercicio de la flota de la OTAN en el Atlántico Norte.

Fuera de China, apunta Pareja, existen estudios que señalan que la isla dependiendo de Dinamarca podría ser la región con más tierras raras del mundo. Si con el cambio climático es más fácil acceder a este recurso, Groenlandia podría convertirse en una región especialmente clave en esta materia prima, imprescindible para fabricar dispositivos electrónicos y, por tanto, para la industria digital. En un contexto de lucha de EEUU por detener la expansión comercial de China, el interés estadounidense por las tierras raras de Groenlandia puede ser un factor importante en el empeño de Trump con la isla. Sin embargo, Lateigne señala que, también en este ámbito, Dinamarca "siempre se ha mostrado predispuesta a las inversiones extranjeras para explotar los recursos naturales de Groenlandia".

Rutas comerciales

Otra consecuencia de la emergencia climática y del deshielo es la apertura de rutas comerciales hasta ahora impensables o logística y económicamente muy costosas. En la región hay básicamente dos rutas: una que pasa por el oeste de Groenlandia y sigue hacia Asia por Canadá, y otra que pasa más cerca de Noruega y llega a Asia después de atravesar el océano Ártico por el norte de Rusia. "Son rutas que reducen el tiempo de navegación porque no se debe atravesar el estrecho de Panamá o el canal de Suez, y ahorran dinero porque no debe pasarse por tantos puertos", indica Pareja.

El previsible deshielo del casquete glacial Ártico, sin embargo, hará que en unos años pueda ser posible –sobre todo en verano– una tercera ruta, aún más rápida que las actuales. Esta ruta central conectaría el océano Atlántico y el Pacífico pasando por el este de Groenlandia y por el polo norte. Tener el control de la isla, en EE.UU. les permitiría no tener que dar explicaciones de qué mercancías pasan por sus puertos.

En su competencia por la hegemonía global, poder comerciar de forma más rápida y económica con países de Asia como Japón, Corea del Sur o el sudeste asiático es clave para Washington. Por poner un ejemplo, Japón actualmente importa el 80% de lo que consume, y uno de sus socios clave es EEUU.

El vicepresidente Vance en Groenlandia

En medio de la disputa por el control del continente americano, a la que EEUU se ha sumado ferozmente reviviendo la doctrina Monroe, Lateigne advierte que en el Ártico "hay mucha preocupación sobre cómo la región se está militarizando y cómo se hará frente al cambio climático en este contexto". El profesor advierte que "la militarización de la zona deja en un segundo plano a las personas que viven en ella, que sufren día a día las consecuencias del deshielo".

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