La cláusula de conciencia de los lectores

El suscriptor Antoni Soler Ricart me envía un correo muy detallado en que muestra su disgusto y su desacuerdo por el editorial del 10 de mayo, titulado “Defensa i tecnologia: una aposta a la catalana”, en tanto que representa “la postura oficial del diario”. El lector entiende que en la sección de Opinión haya artículos a favor y en contra de la industria de defensa y seguridad, pero añade: “Me cuesta mucho entender por qué un diario como el suyo, que siempre se ha caracterizado por la sensibilidad en contra de las guerras y el militarismo, por una visión progresista de las relaciones internacionales y por su independencia, se pronuncie de una forma tan entusiasta en este tema tan sensible y polémico”. Acto seguido, Antoni Soler, expresidente de la Fundació per la Pau (FundiPau) con una acreditada trayectoria pacifista, desarrolla ampliamente y con criterio su posición con énfasis en el desfase entre, por ejemplo, los recursos destinados a la industria militar y los que van a sanidad o educación, en una sociedad catalana que ha excelido en el “no a la guerra”.El director adjunto, Ignasi Aragay, precisa que la editorial “en efecto estaba enfocada exclusivamente desde el punto de vista económico y empresarial”. Destaca el “arraigo fuerte del pacifismo en Cataluña desde la Guerra Civil Española”, pero viniendo ya de una tradición y yendo a futuro desde el europeísmo que, “fortalecido después de la Segunda Guerra Mundial, también se ha basado en la idea de evitar nuevas guerras en el continente”. Sin embargo, “la agresión rusa a Ucrania y el hecho de que los Estados Unidos estén renunciando a velar, vía OTAN, por la seguridad en Europa ante la amenaza de Putin, ha cambiado la situación”, y se plantea que “la necesidad que tiene Europa de asumir la propia defensa supone, en efecto, tener que pensar en la industria militar”, no solo desde un punto de vista económico sino también por responsabilidad geopolítica. Concluye Aragay: “Defender Europa ante el peligro de la agresión rusa es, en términos ideológicos, defender la democracia social-liberal y consolidar este espacio democrático a nivel mundial. La alternativa es quedar a merced del poder militar y económico de unos Estados Unidos que ya no son un socio fiable o de una China dictatorial”.El jefe de Opinión, Toni Güell, hace balance de los artículos que profusamente han defendido posiciones pacifistas: “En el diario, la difusión de las opiniones de expertos de la línea antimilitarista y/o antiarmamentista se reparte principalmente entre la sección de Debate y la de Internacional. En Debate destacan en este sentido los artículos de opinión de Vicenç Fisas o Jordi Armadans, y también los de los analistas que, como Carme Colomina, David Fernàndez o Natza Farré, han señalado desde diferentes puntos de vista el coste que el rearme europeo podía suponer para el mantenimiento del estado del bienestar. Por su parte, Internacional hace un seguimiento de los informes y posicionamientos de organizaciones como el Centre Delàs, el ICIP (Institut Català Internacional per la Pau) o el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute). El diario también ha dedicado un dossier a la posición del pacifismo en la Europa actual y elaboró un interactivo como el de la resistencia civil no armada a la guerra de Ucrania”. La frase final de la queja que me llega de Antoni Soler Ricart me ha hecho pensar mucho y mucho: “Si continúan por este camino, mi conciencia me obligará a darme de baja como suscriptor”. Hablamos de la cláusula de conciencia de los profesionales, pero poco o nada de la de los usuarios, que sin embargo también la tienen: un paciente puede elegir cambiar de médico y el lector de un diario puede decidir dejar de leerlo o de ser suscriptor. Defender al lector es, pues, proclamar este derecho. Otra cosa es que, por sinécdoque en la tradición consuetudinaria de malversación de las generalizaciones, un editorial puntual y circunscrito temáticamente pueda ser considerado la línea editorial de l’ARA, y que el diario haya efectivamente publicado artículos de signo contrario, como demuestra Toni Güell. En función de todo ello, agradezco al suscriptor que nos haya puesto negro sobre blanco sus derechos y le pido que nos renueve la confianza y nos ayude a mantener bien alto el techo ético.De ti o de usted y una consideración sobre el dragón de San Jorge

El lector Fèlix Tarrida me dirige una reflexión sobre el trato entre periodistas y entrevistados. Dice: “Ayer lunes [4 de mayo] se publicó una entrevista a la Sra. Vania Arana, fundadora del sindicato Las Kellys, donde la periodista la trataba de tú y no de usted. Ayer mismo, en una entrevista a un jugador de waterpolo se le trataba de usted. Yo diría que el diario debería utilizar siempre el tratamiento de usted. No me imagino una entrevista a cualquier político, por ejemplo, tratándolo de tú. En el caso de Las Kellys, además, alguien podría ver una cierta falta de respeto por ser quienes son y hacer el trabajo que hacen. Así pues, Sr. Batista, ¿cuáles son los criterios del diario en cuanto a este tema?”Los diarios, en general, han mantenido el usted si no formalmente en sus entrevistas, en el ánimo de la distancia que se pregona también cuando invocamos la tercera persona informativa. Es distancia más que respeto, porque el no implica necesariamente falta de respeto, habría que imputarle las connotaciones y el contexto para endosarle la negatividad. El criterio del ARA que me pide el suscriptor Tarrida es flexible, varía según personas, generaciones, situaciones, formalidad o distensión. Sin este criterio ad hoc, habría tutéos tan forzados como tratamientos de usted, y a veces el corsé hace que entrevistas hechas de tú a tú, pongamos por caso por amistad entre periodista y entrevistado, se transcriban de usted. Salvador Espriu me dio una verdadera clase magistral sobre la cuestión. Él, el poeta nacional de Cataluña, máxima “patum” –tal como lo decía, riéndose de sí mismo–, a mí, que era un periodista en construcción, veintitrés años y currículum a cero, me trataba de usted, y me explicó las razones. El catalán es una lengua muy rica, que tiene tres registros para el trato personal: para las proximidades familiares, de amistades, de colegas...; usted para la distancia elegante y el vos como expresión de respeto para quien, por generación o costumbre, no le había de ser nueva una forma que se puede considerar arcaica en nuestro hábitat de tutearse “viral”. Y de las palabras a la imagen, Xavier Abertí me escribe: “No es que quiera darle importancia, y creo que se debe más al comodismo que al centralismo, pero el hecho es que, en el especial de Sant Jordi donde se insertaban un buen montón de imágenes de dragones, creo que todos eran de Barcelona. Y tenemos más allá. Solo por citar tres cerca de casa y que creo que están muy acertados: uno de Cassà de la Selva, bajo el balcón de la casa de Can Trinxeria (hoy municipal); el otro, contemporáneo, en la plaza de Catalunya de Figueres. El primero es obra de Enric Clarassó y el otro de Mercè Riba. Y todavía un tercero, el misterioso dragón de Sant Feliu de Guíxols. Y seguro que encontrarían cientos más”.Albertí saca elegantemente hierro al tema, pero desde esta tribuna su comentario tiene el valor de resaltar lo que también nos han reprochado otros lectores: la prevalencia en el diario de una perspectiva barcelonesa de Cataluña, la “Cataluña ciudad” –remito a los estudios de Oriol Nel·lo, que justamente fue secretario de Planificación Territorial nombrado por Pasqual Maragall–. Los titulares periodísticos explican el mundo desde su mirada nacional, pero esto debe empezar por explicar bien todos los registros posibles de su propia realidad interior, cosa que a veces supone un contencioso contra el potencial metropolitano de creación de noticia. Dejemos a santa Eulàlia y la Mercè el patronazgo de Barcelona y, dado que san Jorge es el patrón de Cataluña, lo más adecua­o habría sido que buscáramos dragones en la biodiversidad que queda extramuros de La ciudad de los prodigios.El Defensor del Lector toma conocimiento de las dudas, sugerencias, críticas y quejas sobre los contenidos del diario en sus ediciones digital y en papel, y cuida que el tratamiento de las informaciones sea conforme a los códigos deontológicos.Para contactar con el Defensor del Lector puede enviar un correo electrónico a eldefensor@ara.cat o grabar un mensaje de no más de un minuto al número de WhatsApp 653784787. En todos los casos, se requiere identificación con nombre, apellidos y número de DNI.