El increíble Pogacar genera sentimientos opuestos: "Tengo una relación de amor-odio con él"
El ciclista catalán Marcel Camprubí reflexiona sobre la Vuelta, que empieza este fin de semana con el esloveno como principal reclamo
BarcelonaDespués de ganar el campeonato de España en ruta el pasado mes de junio todo ha ido bastante rodado para Marcel Camprubí (Barcelona, 2001). El triunfo fue un duelo final con el también ciclista catalán Joel Nicolau en la dura rampa de Sabiñánigo. “Joel es un rival y un amigo”, explica Camprubí a el ARA. “Él se precipitó un poco en el arranque final y pude rematarlo y ganar. También tengo la tristeza de verlo llorar al cruzar la línea de meta. Fue un poco agridulce”, concluye Camprubí. Su director deportivo en el equipo Pinarello Q36.5 es el también catalán Àlex Sans, de quien destaca que fue clave para su victoria y por cómo lo ayudó a través del auricular con frases clave que recibió en el momento adecuado: “Me dijo que entrara tercero en el esprint”. Y Marcel lo hizo. También que “sería un esprint largo”, y así fue. Y durante ciertos momentos Àlex le hizo entender a Camprubí que él era el ciclista más fuerte del grupo y que confiara en sí mismo. “Fue brutal”, recuerda por mensaje Àlex Sans a el ARA. La ambición en Marcel le brilla con su amplia sonrisa mientras espera cómo reaccionará su cuerpo cuando comience la acción en La Vuelta el sábado cuando se abra la caja de los truenos.
Marcel llega con confianza a La Vuelta
Antes de marchar a Mónaco, donde el sábado comienza La Vuelta, ha entrenado dos semanas en Andorra con una preparación bastante dura y con ganas de verse en competición, ya que como el algodón, la competición “no engaña”. El último entrenamiento de calidad lo ha podido hacer 5 días antes de comenzar el primer esfuerzo de la carrera, que será la contrarreloj del sábado con la que se iniciará la tercera gran vuelta por etapas de la temporada después del Giro y el Tour. “La crono individual de 9,4 km será para activar, no vengo ni a buscar la etapa ni la general”. La carrera será muy dura con el grueso del recorrido por el sur de España con mucho calor. El primer plato fuerte llegará en la cuarta etapa en el restaurante de las montañas andorranas. Deportivamente Marcel ha dado un paso adelante en relación a su participación en La Vuelta si lo comparamos con su rendimiento del año pasado. “Llego con mejor forma que en 2025 y con más confianza. Creo que podré ser protagonista en algunas etapas”. El tipo de jornadas que mejor se adaptan a su perfil como ciclista son las etapas duras sin descartar poder entrar en una fuga el día que acabe en un puerto duro y explosivo. Uno de sus compañeros dentro del equipo en esta Vuelta es David de la Cruz. El ciclista de Sabadell, ganador de etapa en la ronda española y que llegó a vestir el maillot de líder en el año 2016, vive a los 37 años su recta final como profesional. “Para mí es todo un referente. Muy inteligente, muy ambicioso y detallista. Es un libro, puedes aprender de él constantemente”, añade Camprubí. También destaca su sentido del humor y su capacidad de generar buen ambiente dentro del equipo.
La lesión que todo lo cambia
En Marcel antes de ser ciclista profesional era triatleta de alto nivel y consiguió un podio en los campeonatos de España júnior. Posteriormente, sufrió una lesión en el pie (necrosi en el escafoides). Luchó un año pero no se recuperó. Posteriormente, llegó la pandemia y no podía correr por la necrosis, ni tampoco ir a nadar a la piscina, solo podía hacer bicicleta encima del rodillo. Al salir del confinamiento que todos sufrimos solo había podido entrenar uno de los 3 deportes del triatlón y decidió probar con las competiciones de bicicleta y le encantaron. Rápidamente, vio que se le daba bien, la adrenalina y los nervios dentro del pelotón y las bajadas las afrontaba sin dificultades añadidas y consiguió el segundo puesto en el Campeonato de España sub-23. Aquel fue el punto de inflexión para luchar la posibilidad de ser ciclista profesional, una sensación que no había tenido nunca y, por tanto, “valía la pena intentarlo”. Después de 6 años en el mundo del ciclismo poco se habría pensado que conseguiría el título de campeón de España y que estaría a pocas horas de volver a la Vuelta donde también participa este año el caníbal esloveno Tadej Pogacar después de ganar el quinto Tour. “Es una relación de amor-odio con él. Todos lo admiramos, todos le tenemos envidia, pero cuando él está en una competición es tan bueno y su equipo es tan fuerte que no puedes tener ideas independientes y te tienes que adaptar a él y a su equipo. A los atletas que somos competitivos no nos gusta, pero tenemos que seguir confiando en las probabilidades personales de éxito porque en el Tour vimos que era posible, ya que llegaron fugas muy grandes con victoria de etapa”. Y Camprubí añade: “Siempre admiración pura porque es el mejor ciclista de la historia” y sus gestas deportivas “inspiran a todo el mundo. Además, no tiene debilidades”.