Barça

La cara menos contada de la salida de Dro Fernández en el PSG

Hansi Flick fue el último en saber que el joven gallego se iría al mercado de invierno

Dro Fernandez durante su presentación en el PSG
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BarcelonaCon la baja de Pedri González y el calendario infernal de partidos de este principio del 2026, a Hansi Flick le hubiera gustado tener a Dro Fernández a su disposición. El entrenador alemán valoraba las prestaciones del centrocampista de Nigrán desde la gira asiática del verano, en la que quedó sorprendido con su dinamismo en la zona de tres cuartos. Dro, formado en La Masia desde cadete, y pese al breve paso por el filial azulgrana, estaba llamado a unirse a los jóvenes canteranos al primer equipo. Flick planificaba irle rodando, por lo que se llevó una inmensa decepción cuando, a mediados de enero, el futbolista le comunicó que se iría en el mercado de invierno tras aceptar una de las múltiples ofertas que tenía sobre la mesa.

De entrada, la reacción del entrenador del Barça fue cargar contra Dro y relegarle al ostracismo. "No quiero jugadores que no vivan para los colores", espetó, contrariado por lo que a simple vista interpretó como una decisión unilateral del gallego y de su agente, Iván de la Peña. En cambio, pasados ​​unos días, Flick ha moderado su mensaje hasta el punto de relativizar su pérdida y exculpar al futbolista. "Hubiera tenido un gran futuro en el Barça, pero eso es el fútbol", expresó el pasado viernes. Entre la primera y la segunda reacción, el entrenador, que fue de los últimos en enterarse de la noticia, ha podido recoger impresiones internas y entender mejor la letra pequeña asociada a un movimiento que le cogió desprevenido. En este caso, existe más historia que la de un adolescente impaciente que firma un contrato millonario con el PSG. El guión es algo más elaborado.

De hecho, si el club francés ha podido cazar al joven talento se debe a que tenía una cláusula de rescisión asequible de 6 millones de euros. Si el Barça se hubiera movido –al igual que hizo con Lamine Yamal o Pau Cubarsí– para blindarlo antes de que cumpliera los 18 años el 12 de enero, esa libertad habría sido mucho más cara. Y esto, sobre todo, es responsabilidad del director deportivo barcelonista, Anderson Luis de Souza, Deco, que lejos de hacer autocrítica, acusó a Dro y su entorno de tener demasiada prisa en una entrevista en TNT Sports. Esta falta de previsión se convirtió en una oportunidad para el PSG y su técnico, Luis Enrique Martínez, muy bien conectado con los agentes del joven jugador, pero también en una ocasión de oro para que el Barça ingresara un traspaso limpio a media temporada por una promesa con muy poco rodaje en Primera.

Con sólo 6 millones no era suficiente

El relato de la unilateralidad alimentado desde el Camp Nou tiene una grieta bien visible debido a que los responsables azulgranas no han esperado a recibir el importe de la cláusula de rescisión (6 millones de euros), sino que han acordado con el PSG, con quien tienen hoy muy buena relación después de haber dejado solo a Florentino Pérez con la Superliga, un traspaso. La operación supone una entrada de efectivo bien recibida en la caja de la entidad, pero sobre todo coincide con la necesidad de la junta directiva de Joan Laporta de liberar la losa de los avales que sirvieron en verano para registrar los fichajes de Marcus Rashford y Roony Bardghji en un contexto de fair play financiero excedido.

Fuentes cercanas a la cúpula azulgrana confirman al ARA que los 6 millones de la cláusula de Dro no eran suficientes para cubrir los 19 millones que era necesario garantizar conjuntamente para no tener disgustos con las inscripciones. En cambio, con los 8,5 que finalmente se han negociado sí llegaba a cancelarse todo el aval, parte del que también se ha compensado con la baja de larga duración de Gavi. Para la junta, que durante todo este mandato se ha acostumbrado a avalar a los nuevos jugadores para garantizar sus inscripciones ante los problemas para cumplir el presupuesto y equilibrar el límite salarial, era imprescindible secar estos 19 millones antes de las elecciones del 15 de marzo. Dicho de otra forma, la presión sobre el bolsillo de los directivos del Barça no ha sido estéril a la hora de gestionar el futuro de una de las perlas más lustrosas de La Masia.

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