Ferran, Julián, Rodri y los limones de Hansi Flick
Estamos a punto de abrir el armario de las galletas y que nos aparezca Ferran Torres hablándonos de su ombligo. Jamás un gol en una final de un Mundial se había gestionado con tanta soberbia. La celebración ya fue una declaración de intenciones: en vez de hacer una dedicatoria inolvidable como la de Andrés Iniesta en 2010, hizo gala de su rencor acordándose de los haters. Qué pena. Futbolísticamente no habría nunca discusión posible, pero queda claro que tampoco como persona, Ferran Torres no le llega ni a la suela de los zapatos al héroe de Fuentealbilla. Tanto él como su núcleo duro llevaban meses enfadados con el Barça y su entorno mediático por haberle infravalorado poniéndolo en la lista de transferibles, pero quien lo ha acabado colocando en el escaparate ha sido su propio ego con declaraciones que han ofendido al culé más frío. París, here we go!
Más le vale a Ferran Torres que la oferta del club de propiedad qatarí sea sólida, porque su pulso al Barça hace casi imposible el perdón de la afición. Estuvo desde el 31 de enero al 11 de abril sin marcar: semanas en las que ni se imaginaba que en verano estaría haciendo un tour por los medios norteamericanos, lejos de la prensa que tanto desprecia porque no le profesa lealtad incondicional cuando está por debajo de su rendimiento. Aquellas semanas de suplencias duras y olfato goleador perdido no eran el momento de sacar pecho. Tampoco de quejarse de la poca estima del Barça, un club que pagó 55 millones de euros por él en 2021, cuando las arcas del club eran un solar. “Al que dude de jugar en el Barça ya no le servimos”, dijo en su día Johan Cruyff. O Hansi Flick, en el caso de Dro: “Si quieres jugar en el Barça, tienes que estar al 100%, con todo el corazón”. Adiós, Ferran, adiós.
El gran inconveniente que tiene el Barça es que, dos semanas antes de arrancar la Liga, no sabe quién será su 9 titular. El entrenador alemán admitía antes del verano que deberían tener paciencia, pero quizás lo que no se esperaba es que podía enfrentarse al escenario de no tener a nadie. La idea del falso 9 le gusta para partidos puntuales y está enamorado de las prestaciones de Dani Olmo… pero entre poco y demasiado. “Tenemos que hacer algo”, advirtió en St. George’s Park en un mensaje inequívoco hacia Deco. Lo más caliente está en el fregadero y estamos distraídos hablando de un… ¡centrocampista! Que la cortina de Rodri no oculte que la prioridad número uno no ha llegado, que no hay alternativas claras a la quimera de Julián Álvarez y que Flick empieza a poner cara de masticar limones.