Fútbol - Liga de Campeones

"Es intolerable y una vergüenza": Laporta estalla tras la eliminación

Análisis de una nueva eliminación del Barça en la máxima competición de clubes continental

Juan Musso impacta con los tacos en la cara de Fermín López
15/04/2026
4 min

Madrid"Es intolerable y una vergüenza el arbitraje de ayer", ha verbalizado este miércoles Joan Laporta después de que el equipo cayera eliminado de la Champions. "A la ida ya nos expulsaron a Cubarsí, que era amarilla y no roja. A la vuelta, lo mismo con Eric. Ninguna de las dos son rojas. Hay una agresión a Fermín, un penalti a Olmo...", se ha quejado el máximo dirigente azulgrana que, incluso, considera que no se debería haber anulado el 1-3 de Ferran. Laporta ha puesto voz al sentimiento de injusticia que se sentía en el vestuario después de quedar eliminados en el Metropolitano. El Barça cayó con el orgullo intacto y la cabeza bien alta, pero cayó. Y en la Liga de Campeones esto es así desde hace ya once temporadas.

Nadie puede reprochar nada a un equipo que tiene uno de los onces más jóvenes de la competición, plagado de jugadores de la casa que se esfuerzan y que no solo quieren levantar la Champions, sino que quieren hacerlo vistiendo de blaugrana. Tampoco se le puede reprochar nada a Hansi Flick, que supo exprimir una plantilla que parecía desmantelada después de una última temporada para olvidar con Xavi cuando perdió la confianza de Laporta, del que había sido su principal valedor y mano derecha del presidente, Alejandro Echevarría, y del director deportivo, Deco. La llegada del alemán ha sido una bocanada de aire fresco que ha sabido sacar brillo a futbolistas que estaban rindiendo por debajo de su nivel –Raphinha–, hacer apuestas personales –Gerard Martín– y seguir confiando en los debutantes de Xavi, como Lamine Yamal, Cubarsí o Fermín.

El camino a seguir

El técnico de Terrassa fue el primer entrenador –después de unos meses de infausto recuerdo del final de Ronald Koeman en el banquillo– que tuvo que afrontar la reestructuración del Barça después de más de una década de Leo Messi como icono. El verano del 2022, el de las palancas, el equipo se reforzó con figuras como Raphinha –fichaje de Deco–, Kounde –a petición de Xavi– y Lewandowski –operación gestionada directamente por Laporta–. Con caras nuevas y conservando piezas que aún entonces mantenían un estatus de titular intocables como Busquets, el equipo ganó una Liga a un Real Madrid de alto nivel, y también lo derrotó en la final de la Supercopa. La asignatura pendiente, sin embargo, seguía siendo la misma: la Champions. El equipo no pasó de los cuartos de final.

Flick llegó para tomar las riendas de un equipo que volvía a dar señales de decadencia, pero que contaba con el principal estímulo de los jóvenes de la casa. Ellos marcan el camino a seguir, pero si bien la temporada pasada nadie contaba llegar a las semifinales de la Champions y la plantilla hizo un pequeño milagro batallando contra un Inter de Milán mucho más hecho, ha vuelto a quedar claro que no es suficiente. A menudo las plantillas ganadoras de la Champions tienen un grueso de jugadores consolidados, que han jugado juntos. La parte buena de los del Barça es que cada vez acumulan más kilómetros en la élite. Haber recuperado a Gavi y a Bernal para la causa es esperanzador.

Profundidad de plantilla

El conjunto blaugrana tiene uno de los mejores onces iniciales de Europa, pero va muy limitado de relevos. En cuanto bailan un par de piezas del equipo titular, la plantilla se resiente y Flick no siempre puede encontrar soluciones, especialmente en escenarios de alta exigencia europeos. El equipo sufrió al inicio de temporada la baja de Iñigo y el alemán lo solucionó con un Gerard que está funcionando a muy buen nivel en el eje de la defensa, pero cuando ha habido ausencias notorias como las de Raphinha –contra el Atlético casi toda la producción ofensiva la ha tenido que asumir Lamine– o Pedri, el técnico no siempre puede encontrar la poción mágica.

El equipo todavía sigue excedido en el fair play y, salvo el verano comentado en que se pudo fichar a costa de comprometer a años vista activos del club, no tiene músculo financiero para salir a competir al mercado. El once del Atlético no es mejor que el del Barça, pero las diferencias en la profundidad de plantilla son claras. El Cholo pudo sacar a Sorloth y Baena, el Barça no tenía piezas así en el banquillo. Lewandowski ha tenido buenos picos de rendimiento y buenas cifras globales con Flick, pero es sintomático que en el partido en el que te juegas las castañas en la Champions el teórico nuevo titular sea suplente. Ferran es útil y rindió a un gran nivel en el Metropolitano, pero el Barça tiene un problema en esta posición desde la marcha de Suárez en 2020. Aquí no hay milagros de la cantera.

La balanza arbitral

Es bastante cierto que los azulgranas no han tenido suficiente puntería a diferencia del Atlético –hasta la segunda parte de la vuelta, los colchoneros habían hecho tres goles en tan solo cuatro tiros en toda la eliminatoria–, pero también lo es que si bien el Barça ha tenido que encajar dos expulsiones después de revisiones del VAR, los colchoneros han sabido exprimir la permisividad de los arbitrajes Champions. Excesiva en algunos momentos. Koke debería haber visto la segunda amarilla en el Camp Nou, por citar un ejemplo. Así como el penalti –absurdo, pero penalti– no pitado a Pubill por manos o el posible penalti de Musso a Fermín. Entre otras acciones.

El periodista de Barça Studios Marc Brau ha compartido un dato demoledor: "Hace trece años que al Barça no le pitan un penalti a favor en cuartos o semis de Champions. Y son tres rojas en los cuartos de los últimos tres años". La UEFA desestimó la queja del club después de la ida y Laporta ha asegurado que pedirán explicaciones y que harán una nueva queja. "Es inadmisible".

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