Barça

La pinza de Deco y Laporta a Mateu Alemany

El interés del Barça en Julián Álvarez implica al exdirector de fútbol azulgrana, ahora en el Atlético de Madrid

Laporta y Deco, director deportivo del Barça, durante el acto de la retirada de Iniesta.
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BarcelonaAntes de renovar su contrato con el Barça hasta 2028, Hansi Flick dejó dos cosas muy claras. En primer lugar, exigió un cambio de paradigma en la preparación física, lo que se ha materializado con la salida de Julio Tous y dos de sus profesionales de confianza. Y, en segundo, puso de manifiesto que para elevar el rendimiento de su equipo en la Liga de Campeones era perentorio fichar dos delanteros en plenitud. "Necesitamos dos", subrayó en un pool informal con periodistas hace unas semanas. El técnico cuenta que con la marcha del veterano Robert Lewandowski hay que reforzar la punta del ataque con un futbolista de primer nivel, pero también observa una excesiva dependencia de Lamine Yamal, sobre todo cuando elementos imprescindibles como Raphinha Dias pasan casi tres meses de baja por lesión.

La mitad de la demanda de Flick se resolvió con un movimiento relámpago para fichar a Anthony Gordon al Newcastle por un mínimo de 70 millones de euros. Los magpies debían vender a su mejor jugador para cuadrar los números y el delantero inglés prefería recalar en la Liga antes que acabar en el Bayern, que era el otro club que más se había interesado en ficharlo. Tarea hecha en pocas horas antes del comienzo del Mundial. Nada que ver, por tanto, con la operación que está en marcha desde hace meses para incorporar a Julián Álvarez, el otro refuerzo marcado en rojo en la planificación. Las conversaciones del director deportivo barcelonista, Anderson Luis de Souza, Deco, con el entorno del delantero argentino del Atlético de Madrid vienen de lejos. Consciente de que no es lo mismo comprar talento a un club medio de la Premier que a un oponente directo como la entidad colchonera, era vital seducir al futbolista, con quien ya se han acordado verbalmente las condiciones para los próximos cinco años.

Convencido de que con dos temporadas a las órdenes de Diego Pablo Simeone ya ha tenido suficiente, Julián fue mucho más allá en la zona mixta del Argentina-Austria y pidió públicamente ser traspasado para "cumplir" su "sueño", que no es otro que jugar en el Barça. El gesto del atacante ha sido muy bien recibido en las oficinas azulgranas, donde ya se sabía que Apollo, el fondo financiero que ostenta la mayoría accionarial del Atlético de Madrid, cuenta con hacer una gran venta este verano. Ahora bien, que Julián verbalice de manera tan evidente que quiere ser culé activa una pinza bastante difícil de gestionar por el máximo responsable deportivo colchonero, Mateu Alemany. Por un lado, el ejecutivo balear tiene el mandato empresarial de hacer el mejor negocio posible con el argentino y, por otro, se expone a tener que quedarse sin dinero (y con un futbolista disgustado) si no accede a sentarse con Laporta y Deco, con quienes hoy por hoy no tiene la mejor relación, para encontrar una solución satisfactoria para todas las partes.

Máximo 130 millones para fichar a Julián Álvarez

Como Julián de momento se resiste a ir al Arsenal o al PSG, los dos equipos que también están intentando su fichaje, la única solución a corto plazo del problema implicaría un acuerdo entre el Barça y el Atlético de Madrid que a estas alturas parece imposible. De hecho, a raíz de las intenciones de los dirigentes azulgranas, los madrileños han pasado de trolearlos con una serie de publicaciones en las redes sociales a amenazarlos con una denuncia a la FIFA por intromisión en un contrato vigente. Ante esta hostilidad, Laporta y Deco apostarán ahora por enfriar los ánimos y aparcar el tema hasta que el futbolista vuelva del Mundial y transmita de nuevo que quiere marcharse al Barça este verano. Hasta entonces, se centrarán en cerrar operaciones de salida que permitan hacer valer la regla 1:1 del fair play financiero con la que esperan operar en este mercado por primera vez en muchos años.

En cuanto a la cifra de traspaso, y a pesar de que Florentino Pérez intentara hacerla crecer con una oferta fantasma de 150 millones, desde el Camp Nou esperan que no vaya mucho más allá de los 120 millones que en su día se pagaron por Antoine Griezmann, otra estrella colchonera que acabó de azulgrana. De hecho, al inicio de esta teleserie, el Barça ya envió por escrito una primera tentativa de 100 millones que fue rechazada. Unos capítulos después, Laporta, que a partir del 1 de julio volverá a tener plenos poderes, ya sabe que Julián presionará lo que haga falta. Pero al otro lado, Mateu Alemany, que no guarda la mejor sintonía con los responsables de su antiguo club, jugará sus cartas con la fama de viejo zorro que acreditan sus casi treinta años de experiencia en los despachos del fútbol.

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