Barça

Solución a la vista para las primeras filas del nuevo Camp Nou

Los arquitectos recomiendan bajar el terreno de juego, pero el club busca alternativas menos costosas

Araujo celebrando un gol en el Camp Nou
01/04/2026
3 min

BarcelonaNo está previsto que ningún directivo, ejecutivo o técnico del Barça diga abiertamente que han cometido un error en la remodelación del Camp Nou. Sin embargo, internamente en el club saben perfectamente que se equivocaron con la primera grada y que hay que encontrarle una solución de manera inminente para arreglar los problemas de visibilidad. La medida provisional implica bloquear la venta de las primeras filas de asientos. Pero eso es solo un parche. Por eso hay cierta prisa por corregir los problemas de visibilidad que se han hecho evidentes desde la reapertura.

"Remodelar un estadio con 1.500 millones de inversión y cometer este tipo de errores genera un descrédito importante", explica un arquitecto bien conectado con las obras del Camp Nou. En el Barça son conscientes, y por eso se intentará poner remedio este mismo verano. "No esperaremos hasta 2027", sostienen a este diario desde las oficinas azulgranas. La imagen de televisión, con las primeras filas sin espectadores, no gusta a nadie. Ni tampoco el perjuicio económico que supone dejar de vender unas 350 entradas por partido, que representan alrededor de 30.000 euros de facturación por encuentro.

La inclinación de la primera grada ha sorprendido a buena parte de los técnicos que han estado trabajando estos meses en la remodelación del Camp Nou. Sobre todo, teniendo en cuenta que los problemas de visibilidad se arrastraban desde 1994 y que era una de las muchas cosas que se solucionaban con el proyecto que había dejado sobre la mesa la directiva de Josep Maria Bartomeu antes de dimitir. La junta de Joan Laporta rehizo de arriba abajo los planos y decidió mantener la primera grada tal como estaba alegando que había 12.000 abonados que habrían tenido que ser reubicados en la parte más alta del estadio.

Se remodeló la primera grada, pero no se mejoró la inclinación

Pero lo más curioso del caso es que, una vez iniciada la remodelación, sí que se tuvo que intervenir en la primera grada: los técnicos detectaron que los prefabricados de hormigón del 94 se habían estropeado y era necesario sustituirlos. Todo el mundo daba por hecho que sería la excusa para mejorar la inclinación. De hecho, Joan Sentelles, director de operaciones del club, llegó a asegurar en la visita de obras que se hizo con periodistas que se había mejorado la visibilidad de la primera grada. Sin embargo, una vez reabierto el estadio se ha evidenciado que no ha sido así. "Sin vallas de publicidad, la visión es perfecta. El problema es cuando se pone la U televisiva (UTV). Pero eso no lo podíamos saber hasta que las instalamos", dijo el mismo Sentelles en una entrevista reciente a Catalunya Ràdio.

La mayoría de voces señalan a Limak como culpable de esta situación, pero la constructora turca se ha quitado las pulgas de encima diciendo que se limitaron a ejecutar el proyecto que les pasó el club. "En ningún momento se puso sobre la mesa la posibilidad de bajar el terreno de juego para mejorar la visibilidad. De hecho, ni se habló de ello", asegura una persona muy cercana al Espai Barça.

Bajar el terreno de juego: una solución definitiva pero laboriosa y costosa

La opción de hundir aún más el terreno de juego es, según los arquitectos consultados, la mejor. "No ha de ser mucho, probablemente con un metro es suficiente", asegura uno de ellos. De esta manera, la UTV no taparía la visión de los aficionados que están más cerca del césped. Además, los fotógrafos, cámaras y personal de seguridad podrían moverse por la zona sin molestar a los espectadores. Ahora bien, es una opción muy costosa que implica unos meses de trabajo y mucha planificación.

El gran escollo de bajar el césped es el alcantarillado, imprescindible para evacuar las aguas fecales y, sobre todo, el agua de la lluvia. En otras obras se plantearía la opción de construir una piscina para recoger esta agua y bombearla al exterior. Ahora bien, el estadio tiene unas dimensiones tan grandes que lo hacen inviable y en los días de mucha lluvia habría inundaciones. Los arquitectos consultados detallan que, si se opta por hundir el campo, habría que ir a buscar puntos de alcantarillado que estuvieran a una cota inferior a la zona sur del Camp Nou.

La reforma la tendría que abonar el Barça, ya que no es un error de Limak. Y supondría una inversión notable de dinero. Aparte de las tareas de sacar tierras y conectar el alcantarillado, implicaría tener que volver a construir el nuevo sistema de riego y de drenaje que se instaló durante la remodelación. Pero no todo el mundo ve clara esta opción y se están explorando otras vías. Mientras tanto, la UTV se retira unos metros en los partidos de Liga –no se puede hacer en la Champions, por normativa– y se está trabajando para reubicar cámaras y fotógrafos.

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